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Ultraviolencia, naranjas mecánicas y Beethoven

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La película de Stanley Kubrick sobre el libro de Anthony Burgess cumple 40 años con una versión especial en DVD, con extras y un mítico Malcom McDowell en el papel de su vida. Inolvidable, para bien o para mal.

Por Marcos Gil

Cuando una película rompe la cabeza de alguien, aterroriza a la sociedad, se convierte en la suma absoluta del arte pop y de la transgresión, y de paso inmortaliza a un actor que no ha vuelto a ser el mismo (fuera de Inglaterra), entonces es que ha conseguido ser inmortal. O muy mortal, demasiado mortal. Idolatrada y adorada por unos, despreciada por otros, ‘La naranja mecánica’ es una de las obras maestras del cine. Guste o no. Son 40 años desde que en aquel lejano 1971 la sociedad inglesa hincara la rodilla en el escándalo ante la ultraviolencia, influencias del LSD, el pop anglosajón y buenas dosis de Beethoven con un filme acelerado que incluso asustó a Kubrick, que lo retiró de la cartelera por la presión del establishment, o como él mismo dijo, “porque mi madre dijo que era una guarrada”. La Naranja Mecánica no pudo ser vista en Reino Unido hasta después de la muerte del director en 1999. Sexo mezclado con violencia y una visión extremadamente subversiva del Gobierno son las claves de un filme que sigue al pie de la letra, como puede, la versión americana de la novela de Burgess, otro escandalizado, no por el resultado, sino porque Kubrick siguió esa edición censurada en un capítulo y no en la original, de tal forma que perdía el sentido inicial. Es decir, que Alex, el personaje, se regenera: aquí no, lo cual acentúa la acidez de la película y multiplica su subversión

Ni es fácil leer la novela ni lo es ver la película, con un Malcom McDowell imitado hasta la saciedad en su aspecto típico de la película: botas militares, bombín, bate de béisbol, coquilla, mallas y camiseta blanca, tirantes y el ojo derecho pintado como un sol negro resplandeciente. La cara de loco sociópata de McDowell creó escuela, desde Madonna a Los Simpson o en un desliz que ni en Disney ni en la cabecita de Miley Cyrus cabía, en una parte de su gira de niña mayor. Y por supuesto, al imitar aquel estilo visual totalmente innovador que sólo se había olisqueado de lejos en algunos filmes de los Beatles y piezas de animación minoritarias, terminaron por vaciar la verdadera carga de profundidad que es ‘La naranja mecánica’: una gran distopía sobre una sociedad controlada a través de la psicología y el conductismo en el que la libertad es un concepto ilusorio que tapa las vergüenzas de un gobierno de corte fascistoide. Todo eso mezclado con la aparición de las tribus urbanas modernas, ya que la película huele a mod, a skin, a un montón de estilos urbanos ingleses que a través del filme se generalizaron mucho tiempo después. Burgess, Kubrick y McDowell construyeron un mito, un icono moderno, tal cual. Incluso su título es una pura chaladura: dentro del diálogo londinense del inglés, el cockney, “clockwork orange” alude a lo más raro, a algo totalmente extraño, “As queer as a clockwork orange”, que podrí­a traducirse como “tan raro como una naranja mecánica”.

El filme, al igual que el libro una gran sátira sobre la hipocresía, la violencia y el control psicológico de las masas por los gobiernos, se caracteriza por una gran experimentación formal: Kubrick jugueteó con las cámaras y las velocidades, con escenas ralentizadas y otras aceleradas para multiplicar su comicidad, fragmenta la pantalla, alterna el gran angular con cámaras manuales (durante uno de los asaltos violentos), mezcla su filme con películas antiguas… casi parecía anticiparse al videoclip moderno. Un ejemplo más de la visionaria capacidad de Kubrick. Lo que sí hizo fue crear todo un género, el de la violencia extrema, ya que rompió el molde y muchos otros le siguieron en esa línea, con mayor o menor éxito. Además, fue de los pioneros en el uso de la música electrónica (el sintetizador específico de Walter Carlos, ahora Wendy Carlos tras su cambio de sexo, el famoso Mogo).

‘La naranja mecánica’ mezcla como ninguna otra cinismo, sátira, humor políticamente incorrecto, todo con un envoltorio cinematográfico totalmente experimental en el que Kubrick dejó atrás su etapa más clásica en EEUU para sumirse de lleno en su segunda mitad profesional en Gran Bretaña. Pura estética más que ética, con mensajes morales cruzados y muchas veces contradictorios que acentúan el sentimiento de perdición de Alex, como si fuera un títere de todo el mundo. Fue la pionera también en la moralidad a través de la acidez, algo que pagó caro: fue una película maldita durante décadas, hasta que la sociedad que la prohibió tuvo que aguantar luego ‘Taxi driver’, ‘Uno de los nuestros’ o todo el género de los asesinos en serie. Entonces ya era un icono devorado por todos. 40 años después.

Lisbeth cambia de piel

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Hollywood ya tiene en la recámara su versión de la trilogía Millenium, con David Fincher de director y Rooney Mara Daniel Craig como actores principales. Probablemente para el mes de diciembre, incluso para 2012.

Lo que para mucha gente sería una simple película más, para millones de fans será una nueva prueba para comprobar cómo Hollywood, en este caso Columbia Pictures, puede destrozar un mito literario como el de Steig Larsson. No será para tanto, más cuando detrás de las cámaras está David Fincher, que suma a su currículo un sentido oscurantista muy marcado, además de buena disposición a no hacer un pastiche al estilo de la industria. El primer libro de la trilogía Millenium vuelve al cine, el próximo mes de diciembre en EEUU, quizás con suerte al mismo tiempo en España (más probable ya para 2012). Aquí se llamó ‘Los hombres que no aman a las mujeres’, traducción literal del sueco; en el resto del mundo anglosajón, ‘The Girl with de Dragon Tattoo’, la chica del tatuaje del dragón, en referencia a la marca distintiva del personaje femenino central, Lisbeth Salander, interpretada entonces (en la versión sueca original que se hizo del libro) por Naomi Rapace. En la versión americana le da vida Rooney Mara, que ya estuvo presente en ‘La red social’. La trilogía entera fue llevada al cine y estrenada en todo el mundo, luego reconvertida en serie de televisión, y ahora reversionada por EEUU, donde parece ser que si no hay actores anglosajones o con gancho mediático no vale lo que hagan en otros países. En España vio la luz en mayo de 2009, y apenas un año después ya estaba Fincher rodando su versión.

Estas prisas dan una prueba del increíble gancho que tiene Larsson como escritor, con sus aristas, sus defectos, pero con una capacidad para crear un personaje central que es una pequeña revolución en sí misma. Lisbeth Salander, lo que implica que quien tenga que interpretarla tendrá que estar muy seguro de lo que hace. A simple vista Mara parece más extrema en su estilo, más punk que Rapace, pero con menos brío, algo más inocente en apariencia. Más débil, más sensible.  Por otro lado, el Michel Blomkvist original lo interpretó Michael Nyquist, pero con Fincher le dará vida Daniel Craig, en sus ratos libres James Bond, otro punto de memoria colectiva a tener en cuenta: en las novelas Blomkvist es un periodista de investigación que raya la normalidad más aburrida, salvo por su vida sexual. Ver a Bond haciendo de plumilla sueco más enredado en la cama que en el trabajo será todo un shock para más de uno, aunque la novela sabe perfectamente cómo aumentar la carga de tensión en algunas partes.

Larsson creó un producto imperfecto pero que engancha por la densidad y enrevesamiento del argumento. Es el primer caso de mala forma con un fondo descomunalmente convincente, de tal manera que, por una vez, la idea ganó al envoltorio. Pero el gran mérito es haber dado la vuelta a la ficción de serie negra y haber creado un modelo, un arquetipo, un nuevo espejo deformante de la literatura en el que millones de mujeres se miran y que podría resumir, muy a las claras, el futuro del género. Es decir, Lisbeth Salander. Es una heroína a la vieja usanza pero con un nuevo envoltorio: sociópata, vengativa, solitaria, marginal y totalmente inversa a la moral social reinante. Salander es un personaje que resume la nueva disposición de la mujer: igual ante la ley, pero continuamente discriminada y rebajada por la realpolitik masculina que sigue dominando. Y que sea en Suecia, paraíso del feminismo, donde sucede todo, es una forma de avisar de que las utopías están para fracasar. Salander es una mujer-hombre, envoltorio femenino con la mente y resolución de un guerrero masculino de antaño, una especie de Conan de Cimeria de metro sesenta y pocos y pintas de devoradora de adolescentes.

Larsson murió, pero ella seguirá siendo el espejo donde se mirarán muchas mujeres, y sobre todo, donde beberán muchos escritores más a partir de ahora: cambiará el nombre del personaje, pero todas serán clones de Lisbeth Salander. De momento lo que se nos viene encima, a ojos vista, es otra inmersión directa en el universo que abrió de lleno la novela negra europea al gran mundo: antes ya estaban Wallander y compañía, pero sólo con el fenómeno Millenium se logró que fuera universal, y no sólo algo propio de Europa. Una visión europea revisada por el ojo de Fincher y el olfato americano. De momento, un vistazo al trailer da cierta idea de que los tiros son muy similares.

Una recomendación: ‘Cómo acabar con tu jefe’

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Para el próximo 16 de septiembre hay una pequeña recomendación que también vive de las palomitas: comedia de situación llevada al cine. Uno de los atractivos de ‘Cómo acabar con tu jefe’, además de lo meramente didáctico (quien no haya soñado con eso es que no tiene alma), es la presencia de tres grandes actores algo apartados del eje de la grandeza (Kevin Spacey, Jennifer Aniston, Colin Farrell, los tres jefes) y de uno de los grandes hijos del ‘Saturday Night Live’, Jason Sudekis. También está presente Jason Bateman, Charlie Day y Jamie Foxx, que encarna a un maestro de la estafa y asesor de los tres últimos para machacar a sus jefes: un psicópata, una devoradora de hombres y un inútil, respectivamente. El guión lo firman Michael Markowitz, John Francis Daley y Jonathan Goldstein; basado en un argumento de Michael Markowitz. Con dirección de Seth Gordon y el dinero de Warner Bros.

Pina Bausch en el cine

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Esta vez cine documental, con la legendaria coreógrafa alemana Pina Bausch en la memoria y el trabajo. ‘Dancing dreams’ es un documental de 2010 que llega por fin a España. Realizado por Anne Linsel y Rainer Hoffmann, tiene el gran valor de ser la última vez que Bausch habló a los medios, precisamente para este documental alrededor de su obra y su estilo. ‘Dancing Dreams’ cuenta la aventura que Pina Bausch emprende en 2008 cuando decide reinterpretar su famoso espectáculo ‘Kontakthof’, ya no con su compañía, sino con chicos de 14 a 18 años que no han pisado nunca un escenario. Durante 10 meses, Anne Linsel y Rainer Hoffmann trabajaron en paralelo rodando con ellos, para mostrar algo más que las escenas de baile, sino también la evolución personal de esos mismos chicos y de cómo el baile les cambia a nivel personal. Estreno hoy 2 de septiembre.

Estreno de ‘Cowboys and Aliens’

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Día de estreno de cine. Como ya hablamos de ‘La piel que habito’, de Almodóvar, entramos con la preferida del público según muchos sondeos en foros de la red. Es obvio, porque Pedro está algo perdido con el público últimamente. Se trata de ‘Cowboys and Aliens’, de Jon Favreau, uno de los nuevos reyes del género que transita entre la ciencia-ficción y las palomitas. Y con la producción ejecutiva de Steven Spielberg.

Sinopsis: Es el año 1875 en la región de Nuevo México. Un extraño sin recuerdos de su pasado llega a un pueblo del desierto, Absolution. La única pista de su historia es un misterioso grillete que le rodea la muñeca. Lo que descubre es que la gente del pueblo no da la bienvenida a los forasteros, y nadie hace un movimiento en sus calles a menos que la orden de hacerlo venga de la mano del coronel Dolarhydel. Es un pueblo que vive en el miedo. Pero Absolution está a punto de experimentar algo que apenas puede comprender, ya que el desolado pueblo es atacado por merodeadores desde el cielo. Descendiendo con estrépito a una velocidad impresionante y con unas luces cegadoras para abducir uno a uno a la gente indefensa, esos misteriosos visitantes desbordan todo lo que el pueblo haya conocido hasta ahora. Ahora, ese desconocido al que rechazaron es su única esperanza para la salvación.

A partir de aquí lo que hay es un cruce extraño de géneros, entre el western industrializado y los vericuetos del sci-fi, que cada vez invade y rompe más fronteras de formatos del cine. Cuando un género tiene éxito suele tomar ese camino, conquistar a los demás y mezclarse con otros. En el elenco destacan tres nombres: Daniel Craig, el forastero, luego Harrison Ford, que poco a poco se adapta a su nuevo rol en el cine, el de secundario de lujo; y luego está “13”, Olivia Wilde, que aprovecha su papel en ‘House’ para expandirse ella también hacia el cine. Estreno hoy día 2 de septiembre.

Festival de Cine Invisible

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Empieza la tercera edición del Festival de Cine Invisible “Filme Sozialak” de Bilbao 2011, que arrancará el próximo 6 de septiembre con las proyecciones en la FNAC de Bilbao (Alameda Urquijo / Urkixo Zumarkalea, 4 a partir de las 19.00h). Las películas que se proyectarán son: ‘El tren de las moscas’ (España/México), ‘Amanecer’ (México) y ‘Otro mundo inclusivo es posible’ (México). Cine de corta distancia y corta duración, con obras que, como estas, duran 14, 21 y 30 minutos. Adjuntamos las bases en el enlace directo a KCD-ONGD, que organiza el festival.

68 años de Mostra de Venecia

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George Clooney se encargó de abrir la veda de flashes en la Mostra de Venecia (31 de agosto – 10 de septiembre), donde llea con ‘The Ides of March’ (‘Los idus de marzo’), la cuarta película en la que él está detrás (y delante, o durante), y que luchará por el León de Oro en un certamen que quiere absorber parte de la energía de la industria del otro lado del charco. Así, con él llegaron Marisa Tomei, Philip Seymour Hoffman… y más adelante Madonna (sí, vuelve) y Gwyneth Paltrow, que estarán para festejar los 68 años del festival. El cartel de rostros populares que se prevé acudan a la Ciudad de los Canales lo integran también Al Pacino, Kate Winslet, Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Keira Knightley y Colin Firth, entre otros, repartidos a lo largo de once intensas jornadas de presentaciones. David Cronenberg estará también con ‘A dangerous method’, que competirá también por el León de Oro con el filme que reúne a Viggo Mortensen y Vincent Cassel, interpretando a Freud y Jung respectivamente.

Más cine: el de Roman Polanski con ‘Un dios salvaje’, adaptación de la obra teatral de Yasmina Reza, con Jodie Foster, John C. Reilly, Christoph Waltz y Kate Winslet. Steven Soderbergh, antes de que repita eso de que se quiere retirar, aparece con ‘Contagion’, con Matt Damon y Paltrow, además de Michael Mann con ‘Texas killing fields’, donde esta vez hace de productor. Otro veterano que vuelve será William Friedkin (‘El Exorcista’ y ‘French connection’, entre otras) con ‘Killer Joe’, una derivación del mito de Cenicienta. Y el Oscar que se perfila: Gary Oldman, en la pantalla con ‘El topo’, otra adaptación, en este caso de la novela de John Le Carré. El escándalo lo ponen un par de películas, entre ellas ‘Un été brûlant’, cuyo mayor baza parece ser un desnudo integral de Monica Belucci, la Venus adorada de Italia. Mientras la carne no ensombrezca el talento, a la Mostra le irá bien.

Seguimos calentando motores con la película de Tintín

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Será para el 28 de octubre después de varios amagos extraños, pero la cascada de estrenos en Europa arrancará el día 22 en Bélgica, el 26 en Gran Bretaña, el 28 en España y el 23 de diciembre en EEUU.

Almodóvar se pone “noir”

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A medio camino entre el cine noir a la francesa (serie negra con acento parisino, se entiende, que al género negro normal ellos lo llaman “polar”) y el cine de terror, totalmente almodovariano, llega el 2 de septiembre a las pantallas de cine ‘La piel que habito’, que en sus inicios como película de festivales fue recibido por muchos críticos con indiferencia, confusión o directamente un cabreo de dimensiones mitológicas (como el caso de Carlos Boyero). Con Antonio Banderas y Elena Anaya como actores principales, además de Marisa Paredes, narra la historia de un cirujano. Desde que su mujer murió quemada en un accidente de coche, el doctor Ledgard, eminente cirujano plástico, se interesa por la creación de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla. Doce años después consigue cultivarla en su laboratorio, aprovechando los avances de la terapia celular. Para ello no dudará en traspasar una puerta hasta ahora terminantemente vedada: la transgénesis con seres humanos. Pero ése no será el único crimen que cometerá en ‘La piel que habito’. Es el gran estreno nacional del otoño en España, y ha creado suficiente expectación, tanta como apoyos oficiales y privados (Warner Bros) tiene Almodóvar en el cine. De cada espectador depende, cuando la vea. El guión es de Pedro Almodóvar, basado a su vez en la novela ‘Tarántula’, de Thierry Jonquet. Música de Alberto Iglesias.


¿Segunda vez para Deckard?

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Muy mal van las cosas en Hollywood cuando empieza a ser ya recurrente el recurso a sacar los ilustres cadáveres exquisitos para sacar partido. Alcon Entertaiment ya tiene al menos el sí de otro de los directores que pusieron muy alto el listón: Ridley Scott, con ‘Blade Runner’, adaptación de uno de los más célebres relatos de Philip K. Dick. Scott se ha comprometido, mientras rueda ‘Prometheus’, también de ciencia-ficción, a rodar de nuevo a partir del mismo guión. Pero con diferencias: aunque hasta ahora no está claro si el nuevo proyecto será una continuación de la película original o si se tratará de una precuela (historia anterior en el tiempo), lo cierto es que Alcon Entertainment ya había anunciado en marzo que negociaba los derechos del clásico de los 80. En el portal tampoco se especifica si Harrison Ford, que encarnó al detective Rick Deckard, protagonizaría este rodaje.