Mientras el desarrollo de casas por impresión en 3D están ya muy avanzadas, con la mente puesta en la Luna y Marte, el Centro de Investigación Langley (NASA) ha ido por otro lado, apostando por el hielo como principal elemento de creación arquitectónica en el planeta rojo.

Imagen de portada: modelo de Ice Dom, una construcción similar pero a mayor escala y duración

Tiene cierto sentido: Marte es un planeta frío, con un rango de temperaturas que va desde el “extremo de calor” de 20ºC hasta los 120 bajo cero. Sería muy fácil producir hielo endurecido, emular a los esquimales del Ártico y sus iglús. Aunque no sería tan evidente, porque, vaya fastidio, en Marte no hay agua en superficie para poder fabricar bloques de hielo. Y lo que hay en los polos marcianos es básicamente metano y CO2 congelado. Los investigadores de ingeniería de Langley sin embargo apuestan por este método: la “Mars Ice Home”, una estructura con forma de iglú, pero es inflable, y funciona como una doble capa: en el interior tiene hielo de agua que ejerce de aislante térmico. Es además muy ligera y se puede transportar desinflada con gran facilidad.

Para desplegarla sólo haría falta un motor robótico que rellenara de agua líquida la capa interior, que se enfriaría a posteriori. El hielo de agua posterior, además, podría incluso ser usado como combustible para cohetes al extraer el hidrógeno para propulsión; y ese mismo hidrógeno serviría como barrera natural contra la radiación cósmica, una de las grandes barreras para poder habitar la superficie de Marte, un planeta con una atmósfera muy débil que no frena la radiación y que además apenas tiene campo magnético ya que su núcleo sólido no tiene tanta actividad como el terrestre, una dinamo descomunal que nos protege del exterior. La propia casa sería refugio y almacén de combustible a la vez. Y sobre todo, reutilizable varias veces.

Modelo ideal de una pequeña Mars Ice Home que podría ser reutilizable (NASA)

La Mars Ice Home armonizaría las necesidades (refugio térmico y contra la radiación) con los recursos disponibles (ingeniería básica y hielo de agua), y sin el inconveniente de vivir bajo tierra: la estructura sería translúcida, por lo que entraría gran cantidad de luz filtrada sin radiación. No se trataría de vivir en colonias semienterradas con luces halógenas, en cuevas modernas, sino en la superficie, lo que permitiría más operatividad a los astronautas destinados allí. Sería mucho más eficiente una instalación en superficie que tener que entrar y salir continuamente de la corteza marciana, por segura que ésta fuera.

Otra gran ventaja es que es presumible que Marte encierre bajo superficie (y a no demasiada profundidad) suficiente agua congelada como para rellenar esas casas-burbuja sin necesidad de traer el agua desde la Tierra. El mismo proceso de transición se podría hacer en las colonias marcianas: extraer hielo, fundirlo, usarlo. A un ritmo de al menos un metro cúbico por día. Porque se trata de una alternativa mucho más barata que la idea principal: crear colonias con parapetos artificiales a la radiación cósmica y solar, o bien enterrarlas en el suelo para que la superficie ejerciera de escudo protector natural. Basta meterse medio metro en suelo para quedar protegido de esa radiación. Pero es caro, y requeriría una gran maquinaria robótica de construcción previa a la llegada de los humanos.