La exposición ‘El arte en los tiempos de Altamira’ reúne de manera excepcional en Santander creaciones con una antigüedad de entre 22.000 y 12.000 años, entre las que destacan los renos nadando, una de las joyas que el British Museum presta por primera vez.

La cabeza de íbice esculpida de Tito Bustillo cedida por el Museo Arqueológico de Asturias (Oviedo); y la singular escultura que muestra a un glotón del Jarama II, también uno de los tesoros del Museo Arqueológico Nacional (Madrid). Está realizada por la Fundación Botín en colaboración con el British Museum de Londres. Su comisaria es Jill Cook, conservadora Jefe del Departamento de Paleolítico y Mesolítico del British Museum.

La exposición reúne 68 piezas y reserva una sala para una proyección. Entre las obras modernas, 3 aguafuertes de Miró recuerdan su visita a Altamira. Las obras proceden de los museos franceses de la Abadía de Arthous y de Prehistoria de Les Eyzies; de los museos de Halle y Weimar en Alemania; y en España, del MAS de Santander, Prehistoria y Arqueología de Cantabria, Museo Arqueológico de Madrid y Museo Arqueológico de Asturias, además del British Museum de Londres.

Esta exposición desarrolla temas explorados en la muestra Ice Age Art: arrival of the modern mind (Arte en la edad de hielo: la llegada de la mentalidad moderna), que se presentó a principios de 2013 en el Museo Británico, e incorpora obras españolas y francesas que no se mostraron allí. Se centra en la época de Altamira, periodo que constituyó un “Renacimiento” en la Edad de Hielo en que surgieron nuevas técnicas, distintos estilos y un característico abanico de arte decorativo y figurativo.

 

También es un homenaje a la relación de la familia Botín con el descubrimiento de Altamira en 1879, cuando se puso en duda la autenticidad de las grandes pinturas debido a que las técnicas utilizadas presentaban similitudes con las de impresionistas contemporáneos, como Monet. La antigüedad de las imágenes no se ha cuestionado desde 1902, pero solo ahora están empezando a ocupar el lugar que les corresponde en la historia del arte, en vez de ser consideradas únicamente como objetos arqueológicos.

Así, Miró visitó Altamira en 1957 y, a raíz de ello, las obras que pintó posteriormente las realizó sin caballete y utilizando colores terrosos. En una serie de grabados titulados Grans rupestres (Grandes rupestres), creados en 1977 y producidos en 1979, presenta una metáfora de la infancia del arte que abre la exposición. Del 3 de julio al 29 de septiembre de 2013. En la sala de exposiciones de la Fundación Botín, calle Marcelino Sanz de Sautuola, 3, de Santander. Horario diario de 10:30 a 21.00 horas. Entrada gratuita.