La última temporada de ‘Falling Skies’ despide, de momento, la numerosa presencia alienígena en los salones de nuestros hogares, desde el viajero ‘Doctor Who’ (que volverá en otoño) pasando por los lagartos de ‘V’ o el simpático ‘Alf’.

“En los últimos años del siglo diecinueve, nadie habría creído que los asuntos humanos eran observados aguda y atentamente por inteligencias más desarrolladas que la del hombre y, sin embargo, tan mortales como él; que mientras los hombres se ocupaban de sus cosas eran estudiados quizá tan a fondo como el sabio estudia a través del microscopio las pasajeras criaturas que se agitan y multiplican en una gota de agua.

Con infinita complacencia, la raza humana continuaba sus ocupaciones sobre este globo, abrigando la ilusión de su superioridad sobre la materia. Es muy posible que los infusorios que se hallan bajo el microscopio hagan lo mismo. Nadie supuso que los mundos más viejos del espacio fueran fuentes de peligro para nosotros o, si pensó en ellos, fue solo para desechar como imposible o improbable la idea de que pudieran estar habitados.

Resulta curioso recordar algunos de los hábitos mentales de aquellos días pasados. En caso de tener en cuenta algo así, lo más que suponíamos era que tal vez hubiera en Marte seres quizá inferiores a nosotros y que estarían dispuestos a recibir de buen grado una expedición enviada desde aquí. Empero, desde otro punto del espacio, intelectos fríos y calculadores y mentes que son en relación con las nuestras lo que éstas son para las de las bestias, observaban la Tierra con ojos envidiosos mientras formaban con lentitud sus planes contra nuestra raza. Y a comienzos del siglo veinte tuvimos la gran desilusión”.

H.G. Wells (‘La Guerra de los Mundos’) (1898).

Antes que los alumnos aventajados Isaac Asimov y Philip K. Dick, la ciencia ficción encontró su génesis en dos ilustres europeos: el francés Julio Verne y el inglés H.G. Wells. Y fue en concreto H.G. Wells quien describió la peor de las pesadillas de la humanidad: ‘La Guerra de los Mundos’. La invasión de los marcianos, los hombrecitos verdes o grises o, sencillamente, los extraterrestres, como usted prefiera.

La curiosidad, fascinación e inquietud por lo desconocido. Sentimientos inherentes a la naturaleza humana desde sus primeros pasos y que persisten en la actualidad. Y nada hay más desconocido, salvo la propia muerte, que ese vasto universo que nos envuelve y la incógnita de saber si somos sus únicos huéspedes y, en caso de no serlo, qué podemos esperar de nuestros vecinos.

La literatura, primero, el cine, después, y la televisión, de inmediato, intentaron responder a las intenciones, amistosas u hostiles, de los llamados extraterrestres o aliens, término anglosajón que nació, en realidad, para designar a cualquier ser extranjero, aunque tenga apariencia humana.

La televisión, en la que nos centraremos en este artículo, está plagada de invasiones extraterrestres o de presencias individuales de aliens en la Tierra. No puede faltar en una buena parrilla una historia de extraterrestres, sea en clave de comedia o drama, para calmar esa innata curiosidad, fascinación e inquietud por lo desconocido, por saber si no estamos solos y comprender qué quieren de nosotros.

Falling Skies

La maquinaria de guerra alienígena en ‘Falling Skies’

Faling Skies (Deslizantes)

Los Deslizantes, opresores y oprimidos en ‘Falling Skies’

Steven Spielberg se ajusta como pocos al prototipo de mente inquieta dispuesta a traspasar los límites de lo conocido. Que Spielberg, que saborea actualmente el éxito en el cine como productor de ‘Jurassic World’ (mejor estreno histórico mundial con 511 millones de dólares en su primer fin de semana) es muy de ‘bichos’ es algo de sobra conocido: tiburones, dinosaurios, robots y, por supuesto, nazis (más animales que los tres grupos anteriores juntos).

Pero Spielberg, desde sus comienzos, siempre ha sentido una enorme y evidente fascinación por el mundo extraterrestre. Aquel ‘rarito’ que con dieciocho años dirigió ‘Firelight’ (1964), una película en formato de 8mm. con un grupo de científicos investigando abducciones en Arizona, triunfó de inmediato en el cine con películas como ‘Encuentros en la Tercera Fase’ (1977) y ‘E.T.: El Extraterrestre’ (1982). Años más tarde se atrevería con una infravalorada adaptación del clásico de Wells: ‘La Guerra de los Mundos’, estrenado en 2005.

Pero ese inabarcable interés por el mundo desconocido no se detuvo en el cine. Spielberg lo trasladó también a sus proyectos de televisión. Este mismo domingo 28 de junio, TNT estrena la quinta y última temporada de ‘Falling Skies’ (2011-2015), creada por Robert Rodat, guionista de ‘Salvar al Soldado Ryan’ (1998), donde coincidió con Spielberg.

‘Falling Skies’ remite a la pesadilla de la invasión extraterrestre. La Tierra se enfrenta a lo que H.G. Wells denominó ‘La Guerra de los Mundos’. Los Espheni (apodados como ‘caras de pez’), una raza alienígena de gran capacidad intelectual, no han venido con intenciones amistosas. En sus planes de conquista cuentan con la colaboración de los repelentes Deslizantes (o simplemente cucarachas), con aspecto de peludas arañas gigantes. La rebelión humana, con la indestructible familia Mason al frente, tendrá, al menos, la ayuda de otra raza alienígena: los Volm, con su asombrosa capacidad de regeneración.

Taken

Mucho más interesante es, de cualquier manera, ‘Taken’ (2002), titulada en España ‘Abducidos’, ganadora del Emmy a la Mejor Miniserie. Spielberg, junto con el canal Syfy, firmó un proyecto imprescindible para cualquier amante de la ufología. ‘Taken’, con un amplio arco argumental de medio siglo, parte del famoso Incidente de Roswell, el 7 de julio de 1947, cuando se estrelló (se rumorea) un ovni en Nuevo México. Todo un hito para los defensores de la presencia extraterrestre en la Tierra.

Con una magnífica ambientación histórica, ‘Taken’ sigue a tres familias estadounidenses (los Crawford, los Clarke y los Keys) y hasta a cuatro generaciones de sus miembros. La presencia alienígena, a través de ocultas, aterradoras e inexplicadas abducciones, ha sido una constante en el último medio siglo. Pero ‘Taken’ se desliga de una visión bélica. Los aliens de ‘Taken’, cuyo nombre nunca se menciona, tienen otras intenciones más profundas y metafísicas:

“Solo intentamos entender. Todo. Vinimos para estudiar vuestro mundo. La idea era averiguarlo todo: la historia, la biología, todo. Vinimos con el fin de aprender. No somos tan diferentes a nivel genético, biológico. Pero lo que llamáis evolución os ha cambiado. Vemos cosas en vosotros que ya no reconocemos en nosotros”.

Si Spielberg, que estrenó en este mes de junio otra serie de temática paranormal, ‘The Whispers’ (que se verá pronto en España en Telecinco), es básico a la hora de hablar sobre la presencia extraterrestre en la televisión, ¿cómo olvidar a ‘V’ (1983-1985)? Un icono en la cultura popular en los ochenta que ha envejecido mal (la eterna cruz del paso del tiempo en los efectos especiales) pero que se recuerda, tres décadas después, con cariño. Si usted era un niño en aquella década (incluso un adulto), entenderá de lo que hablo. A buen seguro que no habrá olvidado a aquellos malvados alienígenas que escondían bajo una apariencia humana una agresiva especie de lagartos.

Las tardes de televisión de los sábados en la España de 1985 se convirtieron en un clásico gracias a una serie que obtuvo unas asombrosas audiencias (en la era anterior a la irrupción de los canales privados) de catorce millones de espectadores. La voluptuosa Diana, interpretada por Jane Badler con una estética (el peinado y el vestuario lo delatan) muy ‘ochentera’, continúa siendo hoy una de las malvadas por excelencia de la televisión.

Pero lo cierto es que el productor de la serie, Kenneth Johnson (‘El Hombre de los Seis Millones de Dólares’, ‘La Mujer Biónica’ o ‘El Increíble Hulk’) no estaba interesado en lagartos alienígenas devoradores de ratas y carne humana. Johnson planteó a la cadena NBC un thriller político, ‘Storm Warnings’, una adaptación de la novela antifascista ‘No Puede Pasar Aquí’ (1935), de Sinclair Lewis. Fue la NBC quien conminó a Kenneth Johnson hacia una historia de invasión de la Tierra, si bien Johnson supo colar, sin que sea preciso rascar mucho, las referencias políticas que pretendía. Los alienígenas de ‘V’, desde su maquinaria de propaganda hasta sus uniformes y su símbolo, recuerdan a los nazis de la Segunda Guerra Mundial. ‘V’ funciona no solo como una revisión de ‘La Guerra de los Mundos’ de Wells sino como una alegoría del Tercer Reich.

V

La voluptuosa, malvada y lagarta Diana en la mítica ‘V’

Doctor Who

El actual ‘Doctor Who’, serie que ha cumplido ya medio siglo

Claro que el interés de la televisión por la presencia extraterrestre en la Tierra es previo a ‘V’ y Spielberg: ‘Doctor Who’ (1963-1989 y una segunda etapa desde 2005) y ‘Los Invasores’ (1967-1968), con el arquitecto David Vincent (Roy Thinnes) persiguiendo a unos alienígenas con forma humana que han venido para quedarse con la Tierra. Cada capítulo de ‘Los Invasores’, que inspiró a otro referente del género en la televisión, ‘Expediente-X’ (1993-2002) y su legendario lema de ‘La Verdad está Ahí Fuera’, arrancaba siempre con el mismo mensaje:

“Los invasores, seres extraterrestres de un planeta agonizante. Su destino: la Tierra. Su propósito conquistar el planeta. David Vincent (arquitecto) sabe que los invasores ya están aquí y que han adoptado forma humana. De algún modo, Vincent ha de convencer a este mundo descreído de que la pesadilla ha comenzado. David Vincent tiene que luchar, en solitario, con una raza de invasores de otra galaxia y, por si fuera poco, enfrentarse a un enemigo aún más difícil de vencer: el escepticismo del resto de la humanidad. Cualquiera puede ser un invasor: el policía al que pide ayuda, el periodista que se interesa por la historia, la chica con la que cree haber ligado… Vincent no se puede fiar de nadie, la persona menos pensada puede ser uno de los invasores de los que escapa a la vez que persigue”.

‘Doctor Who’ muestra, sin embargo, una perspectiva más habitual y amable en las series sobre extraterrestres en la Tierra. Más que un colectivo, a menudo la televisión se ha centrado en un individuo y sus aventuras entre los seres humanos. Es el caso del Doctor Who, un alienígena que pertenece a la raza de los Time Lord (Señores del Tiempo) y su mítica TARDIS, acrónimo de Tiempo y Dimensión Relativa en el Espacio, su máquina del tiempo con la que se desplaza a través de distintas etapas de la historia de la humanidad.

La longevidad de ‘Doctor Who’ en la televisión británica es un caso único. La serie se mantuvo en la BBC durante 26 años ininterrumpidos, entre 1963 y 1989, y regresó en 2005 para alegría de los ‘Whovians’, como se conoce a sus seguidores. Volverá el próximo otoño con el que será ya el 254º episodio de ‘Doctor Who’, todo un icono popular en el Reino Unido. Será con un capítulo escrito por Steven Moffat, uno de los creadores de la nueva y exitosa versión televisiva de ‘Sherlock’, sobre el carismático personaje de Sir Arthur Conan Doyle, y un reconocido fan de ‘Doctor Who’.

Y es que la televisión ha preferido, a menudo, mostrarnos a los seres de otra galaxia como individuos de buen corazón. Ahí tenemos al superhéroe por excelencia: Clark Kent (alias Supermán). El superhéroe de DC Comics procedente del planeta Krypton no solo pasó al cine. La televisión lo hizo también en dos series enfocadas al público juvenil: ‘Lois & Clark: Las Nuevas Aventuras de Supermán’ (1993-1997), centrada en su relación con su compañera de trabajo y posterior novia y mujer Lois Lane, y ‘Smallville’ (2001-2011), que a lo largo de diez temporada siguió al Supermán más joven.

La bondad (tan importante, o más, que su descomunal fuerza) de Supermán es una característica que aparece en otros ilustres alienígenas de la televisión como ‘Starman’ que, tras presentarse en 1984 en el cine con el rostro de Jeff Bridges y la dirección de John Carpenter, permaneció en la televisión (1986-1987) con el actor Robert Hays como protagonista. Bondad que se aprecia en otro viajero del espacio en la pequeña pantalla: ‘Kyle XY’, en antena entre 2006 y 2009.

La comedia fue el género escogido para contar las vidas de otros seres amigables extraterrestres como en ‘Cosas de Marcianos’ (1996-2001), mitad alienígena-mitad humano como en ‘De Otro Mundo’ (1987-1991) o sencillamente indescifrables como el inolvidable ‘Alf’ (1986-1990).

‘Alf’, llamado Gordon Shumway en su planeta natal (Melmac), gracias a su sentido del humor, se ganó un hueco en la televisión de los ochenta con una imagen simpática (salvo para los gatos) de los alienígenas que poco tiene que ver con ‘La Guerra de los Mundos’ de Wells. Junto con el cinematográfico E.T., el alienígena más famoso que ha pisado la Tierra. ¿Cómo tener miedo a los seres de otros universos?

Los extraterrestres también han aparecido en nuestro planeta en series de animación como ‘Futurama’ (1999-2013) e incluso en el manga, por excelencia, en la pequeña pantalla: ‘Bola de Dragón’ (desde 1986 con diferentes sagas) con un protagonista (Goku) originario del planeta Vegeta y con tan buenos sentimientos e intenciones como Supermán, Alf o el Doctor Who.

No todo tiene por qué ser ‘La Guerra de los Mundos’.

Alf

El divertido ‘Alf’, procedente del planeta Melmac