David Sánchez es un autor diferente, prolífico y con un estilo muy particular fácil de visualizar pero que esconde una argumentación mucho más profunda y psicológica que le hace único. 

Probablemente le conozcan mejor por esas portadas tan estéticamente bien diseñadas de la editorial Errata Naturae, y también muy probablemente por haberlas visto en portadas de algunos discos, en medios de comunicación y por dos constantes: una, la línea clara tan bien diseñada, perfecta en la sencillez, y por el tremendo simbolismo desasosegante que carga cualquier creación de David Sánchez. Estamos ante un dibujante diferente, casi un hijo del diseño gráfico metido en el mundo del cómic. En la diferencia está parte del éxito de un autor, y David Sánchez es muy diferente.

‘Con dos huevos’ es una más de las perlas de un autor que se está haciendo muy prolífico y conocido por el público. Hace unas semanas pasó por las Jornadas de Cómic de Avilés para presentar este libro publicado por Asbiterri que tiene una misión muy concreta: convertir en imágenes simbólicas expresiones populares en español que son traducidas al francés y al inglés en el propio texto de Héloïse Guerrier, francesa que estudiaba nuestro idioma y que se quedó sorprendida por la cantidad de expresiones endémicas ibéricas, y sobre todo su relación con lo escatológico y lo gastronómico.

Manda huevos - David Sánchez

‘Con dos huevos’, de David Sánchez y el apartado para la expresión “Manda huevos” 

Por ejemplo: “Esto es la pera”, “Partirse el culo” o “Me cago en la leche” son algunas de las que se repiten. Y sus orígenes son justo lo contrario de lo que creemos. Por ejemplo: “Poner los cuernos” hace referencia a cuando el señor feudal ejercía el derecho de pernada (acostarse con la recién casada primero), con lo que se obligaba a poner una cabeza de ciervo en la puerta de la casa. La asociación ya la hacen ustedes. O “Manda huevos”: traducción mal hecha de “mandat opus”, expresión latina que significa “necesidad obliga” pero que aquí se hizo como se hizo…

A un lado el texto y la explicación de su origen, y al otro la imagen de David Sánchez. Pera que se hagan una idea: “Partirse el culo” se convierte tras el tamiz mental de Sánchez en un payaso con una sierra serrándose entre las nalgas. Así es esta obra diferente, que entretiene, arranca sonrisas pérfidas y le da la vuelta a la etimología y la convierte en un chiste intelectual. El resultado es una suerte de colección de greguerías muy particulares. A fin de cuentas el mecanismo es el mismo pero a la inversa y con la ayuda del noble arte del dibujo para darles forma.

Y como casi todo en España, la muerte, el sexo y lo escatológico se dan la mano sin problemas: “Estirar la pata”, “Planchar la oreja”, “Dar el coñazo”, “Joder la marrana” (literal, una cerda en primer plano que es montada por un tipo anodino, y que fue de las que más sorprendió a Guerrier)… y así todo lo que se les ocurra o hayan oído alguna vez a sus abuelos, amigos o en los monólogos de humor. El más complicado, tal y como señaló en Avilés, fue “No tengo el chichi para farolillos”. Tanto que se quedó fuera. Al final ‘Con dos huevos’ (que ya va por la segunda edición, un milagro en España) es un híbrido extraño entre curiosidad bibliográfica, matrimonio bien avenido entre ensayo e ilustración, libro divulgativo y originalidad trilingüe.

David Sánchez tuvo libertad para reproducir visualmente. Es un pequeño talento muy interesante, habida cuenta de cómo convierte muchas de sus portadas para Errata Naturae en iconos posmodernos con facilidad. Un Marx hipster en vaqueros fue una de las mejores, pero hay muchas más, y en ‘Con dos huevos’ saca también ese otro lado que marca a Sánchez: desasosegante. Una palabra difícil de pronunciar pero que es la que mejor resume lo estrafalario, barroco, sórdido muchas veces y otras tantas sugerentes.

David Sánchez (derecha) durante las pasadas Jornadas de Cómic de Avilés

Tú me has matado - David Sánchez

‘Tú me has matado’ – David Sánchez 

Sánchez no es un novato: lleva tiempo metido en esto a pesar de su juventud (contrapesada con una poblada barba hipster); como ilustrador su carrera ha sido mucho más larga y prolífico: creó la marca de camisetas Mong T-Shirts (dos colecciones anuales basadas en la cultura popular), las citadas portadas para Errata Naturae, portadas novelas (como ‘Acero’, de Todd Grimson), y en medios como El País, El Semanal, Rolling Stone o las revistas Man y Shangay Express.

Ya fue premiado en el Salón del Cómic de Barcelona en 2011 como Mejor Autor Revelación por ‘Tú me has matado’, compilación de sus historias cortas para la revista El Manglar y que ya dejó ese regusto amargo, crudo, cruel y hasta cierto punto sádico que es marca de la casa. De fondo estaba la religión. Pero luego Sánchez dio otro giro en 2012 con su segunda obra, ‘No cambies nunca’, una obra futurista donde la ciencia es el tema de fondo y que transcurre en Seúl en tres tramas paralelas que terminan uniéndose.

En ‘No cambies nunca’ se unen una científica lleva a cabo un experimento de alto riesgo y de consecuencias funestas; un médico se hace cargo de un bebé monstruo y necesitará droga dura para sobrellevarlo; una pareja se encuentra en la carretera con una mujer de piel verde… Lo siguiente es una ligazón insana donde se repite el mecanismo de dejar el cuerpo del lector en ese lugar hostil e inhóspito que es el desasosiego. Y ya sabemos todos que nada crea más adicción que lo extraño y doloroso, porque si no el terror no existiría. No se trata tanto de eso como de crear algo psicológicamente chocante, y esta obra es, por ahora, la cima de ese estilo donde se cruzan bebés que desearías ahogar en la bañera con experimentos demenciales y la dignidad humana agarrada con pinzas y a la intemperie.

No cambies nunca - David Sánchez

‘No cambies nunca’ – David Sánchez

David Sánchez

Algunas portadas de Sánchez para Errata Naturae