Con ‘Rubens. El triunfo de la Eucaristía‘ (hasta el 29 de junio), el Museo del Prado vuelve a poner de relevancia la trascendencia de un laborioso trabajo de restauración, aprovechando la ocasión para mostrar los resultados del mismo creando un contexto idóneo para su presentación.

Esta exposición, organizada en colaboración con el J. Paul Getty Museum, presenta las seis tablas que conserva el Museo pertenecientes a esta serie de Rubens con motivo de su reciente restauración. Se trata de uno de los encargos más importantes que recibió el artista, en el que destacan las tablas ‘El triunfo de la Iglesia’ y ‘La victoria de la Verdad sobre la Herejía’. La exposición incluye además cuatro de los tapices realizados a partir de estos diseños gracias a la colaboración de Patrimonio Nacional.

La exposición se complementa con material gráfico y textos que explican la importancia de este proyecto y el complejo proceso de restauración al que han sido sometidas las obras de Rubens. Mediante estas intervenciones se ha recuperado la frescura y belleza de las composiciones, y se ha asegurado su correcta conservación en el futuro.

 Esta muestra permite apreciar el complejo y laborioso proceso de restauración integral de este singular conjunto de obras iniciado en 2011 con el apoyo de la Fundación Iberdrola, como Protector del Programa de Restauración del Museo, y la colaboración de la Getty Foundation como parte de su programa de formación de especialistas en restauración de soportes de madera procedentes de otros museos de Europa y Estados Unidos.

En torno al año 1625 la infanta Isabel Clara Eugenia, gobernadora de los Países Bajos españoles, encargó a Rubens el diseño de una serie de veinte tapices con destino al Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, donde aún se conservan todos ellos. Todos los diseños, pintados sobre tabla, tratan del tema de la Eucaristía, dogma principal del catolicismo que la infanta defendía. Rubens realizó varios bocetos preparatorios para esta serie, que se encuentran entre lo mejor de toda su producción, y muestran su característica expresividad y vitalidad, y su gran conocimiento de las obras de arte de la Antigüedad y el Renacimiento.

El Prado expone aquí seis de las tablas que pintó Rubens en preparación para este proyecto. Esos bocetos, también conocidos como modelli, son los usados por los ayudantes del pintor para pintar los grandes cartones en los que se basan los tapices, tejidos en seda y lana en Bruselas. Cuatro de estos tapices, que se encuentran entre los de mayor calidad que se realizaron en Europa durante el Barroco, pueden contemplarse también en la exposición.

Tras su clausura en el Museo del Prado, la muestra viajará al Getty Museum en Los Ángeles.