El último informe de la ONU sobre cambio climático, del que ya hemos desgranado algunos aspectos, apuntan a un nuevo problema: la creciente acidificación de los mares. 

El informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU recientemente hecho público determina que desde 1950 tanto la atmósfera como los océanos se han calentado progresivamente en paralelo a la reducción de la extensión y volumen de nieve y hielo han disminuido. Más: desde 1979 no han parado de retroceder los glaciares. En otras ocasiones anteriores a esa fecha se habían reducido para aumentar más tarde. Ya no se produce tal suceso.

El estudio, que supone la corroboración de la teoría con las mediciones científicas sobre el terreno, han probado que los océanos se están acidificando desde que comenzó la era industrial y que la frecuencia e intensidad de lluvias copiosas se incrementará a escala global. El ratio de crecimiento del nivel del mar desde mediados del siglo XIX ha sido mayor que la media de los últimos dos milenios. Entre 1901 y 201 el nivel del mar subió 0,19 metros.

Los primeros 700 metros de los océanos han retenido la mayor parte de los gases de efecto invernadero y se han calentado desde 1970, año a partir del cual la temperatura en superficie no ha parado de subir, muy despacio, eso sí, pero en curva ascendente. Respecto a las temperaturas, los expertos aseguran que hay una fuerte evidencia de que las temperaturas extremas, incluidos los días cálidos y las olas de calor han sido más frecuentes desde 1950.

El número de días con lluvias abundantes han aumentado donde habían disminuido, y la frecuencia de las lluvias torrenciales (saturación del suelo por la cantidad de agua acumulada) han aumentado principalmente en el mundo occidental, Europa y Norteamérica, mientras que el arco Mediterráneo y el oeste de África acumula por el contrario las mayores sequías.

Como resultado de las emisiones de dióxido de carbono del pasado, del presente y las que se prevén en el futuro, el clima se está convirtiendo en un sistema mucho más virulento y caótico y con efectos directos sobre todas las esferas humanas, animales y vegetales, y que se prolongará durante siglos si no se empieza a cambiar desde ya. La ONU tiene claro que ya no puede pararse, pero sí atenuarse. La vertiente política del informe oficial proporciona importantes datos de las bases científicas del fenómeno y sirve de cimientos firmes por sus consideraciones acerca del cambio climático en los humanos y en los sistemas naturales así como para conocer el reto del calentamiento.