La Fábrica Editorial y Arts Santa Mònica acaban de publicar este libro, que muestra por primera vez las excepcionales fotografías de Josep Maria Sert, considerado el primer pintor de murales y uno de los artistas más cotizados de su tiempo. Sert utilizó la fotografía como soporte de su pintura, para facilitar el estudio de la forma mediante conjuntos escultóricos. Su archivo pertenecía a Léonard Mancini, quien hacía de modelo para sus estudios anatómicos y era su ayudante en el laboratorio de fotografía, en el obrador de carpintería y en la preparación de los fondos y acabados de las pinturas que realizaba. Una colección de fotografías que nos ayuda a comprender el sorprendente sistema de fabricación de imágenes del gran muralista europeo del siglo XX.


