Frank Miller se aburre y ha decidido optar a recrear el Capitán América según surja y salga de su privilegiada (y atribulada y bizarra) mente para Marvel. 

Debe estar poco ocupado quien todavía es uno de los grandes genios del cómic contemporáneo, desde los años 80 para acá, es decir, desde la eclosión de la Edad Oscura al Renacimiento de nuestro tiempo según los analistas del noveno arte. El padre de ‘El Caballero Oscuro’ (que recuperó y regeneró a Batman para el cómic serio), de ‘300’ y de ‘Sin City’, entre otras creaciones, ha decidido presentarse voluntario ante Marvel para reconfigurar y hacerle un auténtico reborn vía cómic del Capitán América, ya que, según ha confesado a la web Reddit, este personaje atesora “valores que EEUU ha perdido”.

Miller siempre ha tenido fama de “tipo raro”, más artistas que dibujante industrial, más escritor y artista que simple asalariado, con ideas muy concretas que en los años 80 le llevaron a retratar el asco social hacia la América de Reagan en sus novelas gráficas y que luego, con el tiempo, se volvió quizás demasiado reaccionario y extraño. Lo de “tipo raro” es una expresión que quizás se queda corta en relación a un individuo único que parece competir en bizarrismo (a la anglosajona, es decir, raro, extraño y divergente) con Alan Moore, otro artista más que autor y que es el padre de ‘Watchmen’.

Capitán América combinada

Las caras del Capitán América: del cómic original al moderno y el salto al cine

Miller está ocupado últimamente en las sucesivas adaptaciones de sus obras al cine en su nueva faceta de cineasta, guionista y casi productor. Al enumerar lo que hará después del estreno de ‘Sin City 2’ ha decidido que quiere volver a sentarse ante la mesa del cómic para poder dibujar y dotar al personaje de la Marvel surgido de la maquinaria de propaganda norteamericana durante la Segunda Guerra Mundial de un alma recompuesta. “Es un superhéroe excepcional”, asegura Miller, que ya ha mostrado su interés en pescar en las aguas industriales de Marvel.

No obstante, en la Marvel, muy ocupados en seguir nutriendo de contenidos las sagas que luego Marvel Pictures y Disney (la nueva casa madre) llevan al cine sin compasión, no han dejado claro que tengan a Miller en mente. El editor ejecutivo de la gran compañía del cómic mundial (con permiso de las japonesas y de DC Comics), Tom Brevoort, aseguró a la misma web que “Miller nunca había hablado de este deseo con nadie en Marvel”, pero que no están cerrados a poder colaborar con ellos.

El lado ¿reaccionario? de Frank Miller

Una de las razones que ha dado es que este personaje tiene más consideración e importancia tras el 11-S (aunque trece años después quizás Miller llega demasiado tarde y usa una justificación muy particular): “Cuando tuvo lugar el atentando, recuerdo hablar con los productores de Marvel sobre cual habría sido la reacción de Capitán América, que sin duda, habría sido muy directa”. Sea cierto o no, Miller (originario de Nueva Inglaterra) siempre ha tenido ese punto de virulencia individualista y de culto al superyo estilo nietzschiano que ya se ha reflejado muchas veces tanto en ‘Sin City’ como en el Leónidas de Esparta de ‘300’.

La larga sombra de su reputación de reaccionario de extrema derecha se alimentó durante años por sus opiniones sobre los liberales americanos, el movimiento Ocuppy Wall Street o sus brotes de xenofobia contra musulmanes e inmigrantes. Pero en realidad Miller es en realidad un ser lleno de contradicciones donde su cultura católica choca continuamente con su fuerte filosofía individualista propia de un libertario, que traducido a la jerga europea podríamos llamar “anarquista de derechas” simplificándolo un poco. Los últimos 20 años han sido una cadena de exabruptos y posiciones políticas que se reflejan en sus obras más significativas, marcadas siempre por un culto al superhombre y a cierto grado de sociopatía en sus personajes donde se cultiva siempre lo extremo y marginal pero dejando claro quién es superior y quién no. No hay rastro, sin embargo, de otros istmos típicos de la derecha americana (racismo, homofobia…), especialmente por personajes como Marta Washington (Sin City)