Nueva linterna para guiarse por la maraña del cómic-arte: JotDown publica el 4 de septiembre una de sus primeras guías sobre los “imprescindibles” como hiciera la revista Time.
No es original, pero sí que es novedoso en España. La revista Time publicó sus “imprescindibles de la novela gráfica” hace ya unos cuantos años, y desde entonces las listas son revisadas en EEUU para dar cabida a otras obras. Pero para el 4 de septiembre será la puesta de largo de un libro que pretende ser un manual de campo: ‘JotDown 100 Cómics’. No obstante, el volumen está ya a la venta en la página web de Jot Down tanto en formato papel como electrónico, así como en la red de librerías de la publicación.
Redactores y colaboradores de la revista online (que ha prosperado curiosamente proyectándose sobre sus números especiales en papel) han elaborado una lista con cien obras que se podrían considerar fundamentales para entender el cómic mundial, siempre bajo el prisma de la subjetividad y del gusto, como es común a toda elaboración de un ranking. Una guía “nada convencional y poco ortodoxa” que incluye clásicos y modernos que dejaron un poso en la gente. Cada obra tiene una introducción que ayudará al lector a guiarse por la maraña. Porque guías hay muchas, y si no, sigan leyendo sobre la que hizo Time.

Lo malo de hacer listas con el cómic: el caso de Time
En efecto, hacer listas tiene algo malo: siempre son como las guillotinas, consigues la cabeza pero no el cuerpo, y todo lo que dejas fuera a veces es tan digno como lo que mira al verdugo desde la cesta. En la distancia destaca la lista que en su día hizo la revista ‘Time’ (años más tarde ligeramente corregida) de las mejores novelas gráficas del siglo es una demostración de ello. Ya es un texto de manual, como otros, pero que tuvo gran impacto porque ayudó a cimentar el cómic como una noble forma de arte llena de talento y de contenidos para intelectuales y no tan intelectuales. Quisieron hacer una lista con lo mejor de la literatura desde 1920, e incluyeron la novela gráfica entre ellas. Fueron dos críticos especializados, Lev Grossman y Richard Lacayo, a los que se sumaron otros, como Andrew D. Arnold, más cercano al mundo del cómic. No incluyeron apenas libros o novelas gráficas que no fueran anglosajones, siguiendo la teoría acostumbrada de que uno siempre valora más su idioma que el otro.
La lista incluye ‘Berlín: ciudad de piedras’ (Jason Lutes, 2000), ‘David Boring’ (Daniel Clones, 2000), ‘Ed de Happy Clown’ (Chester Brown, 1989), ‘Jimmy Corrigan, the smartest kid on Earth’ (Chris Ware, 2000), ‘Palomar: The heartbreak soup stories’ (Gilbert Hernández, 2003), ‘Watchmen’ (Alan Moore & Dave Gibbons, 1986), ‘The Dark Knight returns’ (Frank Miller, 1986), ‘The Boulevard of Broken Dreams’ (Kim Deitch, 2002), ‘Bone’ (Jeff Smith, 2004), ‘Blankets’ (Craig Thompson, 2003). Hay dos graves deficiencias en esta lista y una ventaja. El primer error es que no hay novela gráfica anterior a los 80; bien es cierto que este formato no empezó a explotar hasta esa década, pero anteriormente en Europa ya se había explorado el formato en forma de series. Circunscribirse sólo a ese punto de partida es muy precario. Sólo cabe recordar a Tintín (Hergé) y Astérix (Goscinny-Uderzo), que exploraron los límites mucho más allá del formato típico del cómic, extendido en todo el mundo, de EEUU a la España franquista.

La segunda es que la elección se ha basado en criterios literarios, no en el nuevo modelo artístico que supone la novela gráfica: en las primeras listas de Time no aparecen otras grandes obras como ‘300’, algunas de las novelas creadas por Mike Mignola para ‘Hellboy’, tampoco otra pieza de orfebrería de Miller como es ‘Borg again’, de la serie Daredevil, o directamente ‘Ronin’, ni tampoco ninguna de las creaciones del mayor creador de cómic que ha tenido EEUU por su importancia, Will Eisner. De este último se escapó un monumento como ‘La vida en la gran ciudad’, suma de relatos como ‘Nueva York’, ‘El edificio’, ‘Apuntes sobre la gente de ciudad’ y ‘Gente invisible’. Eisner es el gran pionero del cómic-literatura y ni siquiera le reconocen el mérito. Y por supuesto, lo que es más sangrante: el primer Premio Pulitzer destinado a un cómic, ‘Maus’ (Art Spiegelman, premiada en 1992) y que tardó casi diez años en llegar a España.

