El Colectivo Piovra reforma el modelo cultural desde Madrid para convertirse en promotor, mecenas y asesor de todo tipo de artistas, especialmente en el campo de la música, además del arte, el cine y la danza.

Es complicado explicar qué es Piovra, y por eso he decidido “trocear” esta particular organización. Este mes nos dedicaremos a una de sus facetas, la música. Nuevos tiempos, nuevas formas de organizarse. El viejo modelo de cultura pública subvencionada agoniza hasta que la futura (supuesta) bonanza pueda ayudar a que se recupere ese extra. O puede que no, que esta sea la forma definitiva de enfocar la industria cultural: en forma de red. El colectivo Piovra es un buen ejemplo de esa nueva manera de afrontar la cultura: nada de estructuras piramidales, más bien como ese animal del que habla la propia palabra. Piovra es algo así como un pulpo, como un ser de varios tentáculos que toca diferentes lugares y temas. Es el espíritu y la filosofía, un colectivo que toca casi todos los campos del arte y de la promoción del arte, que ha nacido como asociación sin ánimo de lucro pero que puede progresar hasta convertirse en una empresa, o mejor dicho, en un “think tank” cultural con salida comercial.

Al mando de todo, un experimentado italiano que ha trabajado en esa cosa tan rara llamada cultura durante años,  Alessandro Ghetti, motor de Piovra, y que tiene muy claro cuál era la idea inicial: “intentar juntar una serie de personas con inquietudes artísticas y cierto nivel de competencias en la gestión de eventos y proyectos”. Para Alessandro “el concepto de tentáculo tiene un significado intrínseco específico. Cualquier persona puede ser un tentáculo aportando su creatividad y su trabajo. Dentro de lo que era el grupo inicial de personas había gente de música, en la danza y muchas caras diferentes, varios músicos, Dj, gente del arte experimental en música y audiovisuales”. “Es un gran network de artistas y al mismo tiempo en un laboratorio de ideas y de cocreación”, remata. Un ejemplo de cómo trabajan: “Un grupo de arquitectos nos pide hacer un trabajo audiovisual con danza contemporánea en espacio de museos, y nosotros y nuestro equipo correspondiente a esa disciplina desarrolla toda la parte conceptual, y en paralelo el trabajo puro y duro, desde ir con cámaras y grabación de sonido”.

Pero lo que importa de Piovra, al menos de momento, es el campo de la música, donde ponemos el foco este mes, guardándonos hacerlo en el resto de campos en futuros reportajes. En este campo Piovra tiene variantes: desde organización de happenings para bandas hasta grabación y producción de discos. Según Alessandro, “este tipo de eventos (happenings) dan sobre todo la posibilidad a bandas pequeñas”. Piovra crea “mini festivales que organizamos para darle la posibilidad a bandas pequeñas y desconocidas” de promocionarse, en espacios abiertos y totalmente gratis. “Queremos que el espacio urbano sea público y organizamos eventos para el entorno, darles la posibilidad de tocar a unos y de disfrutar de esto a los demás. Además de una buena tarde también proporcionamos grabaciones audiovisuales de una calidad que con el tiempo ha mejorado y esto lo podéis ver en nuestra televisión online”, añade Alessandro, en referencia a Piovra Tv, accesible desde la web de la organización.

“Luego hay otros proyectos como los más experimentales, como “paid atention”, donde en Tribunal (barrio de Malasaña, Madrid) damos espacio a artistas, a las artes experimentales, con mayor hincapié hacia lo audiovisual; se asocian músicos con videoproyecciones, es también gratuito y son normalmente una hora y pico de performance, cada martes a partir de octubre y hasta mediados de diciembre”. Son los llamados “Martes Experimentales”.

Piovra Recordings

Alessandro Guetti recuerda que Piovra ya ha dado el primer salto hacia la producción independiente, con el caso de Fee Reega y ‘Te he amado en un hotel’ (2010). La grabación, la fotografía y el packaging artesanal fueron creados íntegramente por miembros del Piovra Colectivo, que se encargará también del booking y el management de la artista, que vende el disco online desde la web de Piovra. “Hacemos producciones con un pequeño sello que acabamos de estrenar, Piovra Recordings, y hemos trabajado con algún artista; el trabajo más completo y que será el modelo futuro fue ya en 2010 con Fee Reega, una muy joven artista alemana, que estaba en España para un año de estudio y vino a tocar a uno de nuestros eventos; nos pareció muy interesante. Con una carga lírica alucinante y nos gustó mucho poder trabajar con ella. Le produjimos un EP con siete canciones y en español”. Pero no es la única. En esa lista de grabaciones también está Chinasky con ‘No tenéis ni puta idea de lo que es el amor’ (grabado en 2010), y My Cannibal Awareness, alter ego de Antonio Pulli, cantante, guitarrista y productor italiano que desde hace tres años vive en Madrid. Ha publicado su primer y homónimo EP con Piovra.