Muchos espacios de arte, museos y centros culturales han explorado nuevas vías fuera del marco formativo establecido, generando propuestas que dejan de lado los sistemas pedagógicos formales.

Por Darío Tobes

Poco a poco, las secciones de educación de las instituciones culturales han ido convirtiéndose en áreas igual de prioritarias que las propias exposiciones, las publicaciones u otros servicios complementarios. A su vez se han ido sumado asociaciones, colectivos o grupos de investigación especializados, formándose todo un tejido cultural que aun hoy se encuentra en pleno desarrollo. Esto es lo que vienen haciendo Fabián Wagmister y Carlos Torres, del Centro Hipermediático Experimental Latinoamericano –cheLA-, donde se enseña tanto a jóvenes como a adultos a manejar las nuevas tecnologías a través de actividades artísticas basadas en prácticas sociales.

En España son de destacar las iniciativas de asociaciones como La Claqueta, que trabaja con niños produciendo cortos y películas, o el grupo madrileño Border Games que lo hace a través del diseño de videojuegos y aventuras gráficas en las que los chicos forman parte activa en todas las fases del proceso de creación, convirtiéndose en los personales de las aventuras gráficas, cuyo escenario es su propio barrio. En todos estos casos se valen de problemáticas diarias para el desarrollo de los proyectos: La familia, la escuela, las drogas, los amigos…

Estos son algunos ejemplos de cómo el arte y la creatividad pueden ser utilizados como medios para un aprendizaje lúdico e informal. Y es que las políticas educativas actuales nos enseñan a absorber el conocimiento, a retener datos y aplicarlos siguiendo una rígida currícula donde no hay tiempo para desarrollar conciencias críticas. En definitiva, se pretende resolver problemas del siglo XXI con herramientas ilustradas del siglo XIX. Sin embargo es indudable que el fomento de nuestra creatividad es el recurso clave para lograr un cambio. En relación a esta idea recordamos a los grandes de la historia del arte como el alemán Joseph Beuys con su lema  “todos somos artistas”, o el creador sonoro John Cage cuando comenta: “Si olvidáramos todo lo que nos han enseñado que es música, toda la vida se convertiría en música”.

Estos próceres demuestran que quienes tienen en sus manos la responsabilidad de modelar nuestras mentes lo hacen sin la intención de hacernos partícipes en la construcción de una sociedad común. Este reto se alcanza sólo mediante la innovación, cuyo punto de partida surge de la creación, y esta última de una creatividad adquirida a base de un intenso trabajo diario. Porque…la creatividad se hace, no aparece por orden divina como nos han hecho pensar. Tal como declaró el artista chino Ai Weiwei, “aprendí a ser un artista inteligente, no un artista únicamente con habilidades técnicas”.

En España, La Claqueta

La Claqueta, en Madrid, agrupa a educadores, pedagogos, docentes especializados en la formación cinematográfica y profesionales del cine y tiene como principal objetivo la realización de talleres y cursos de formación audiovisual. Siempre con los niños y adolescentes como objetivo final, y al proceso creativo y la experiencia de aprendizaje colectivo como fin más que a la perfección técnica.
El potencial creativo de los medios audiovisuales es una excelente herramienta de comunicación para que expresen su visión del mundo, sus preocupaciones y sus deseos. Además, el proceso de creación audiovisual incita a una observación y análisis sobre su propia realidad. Por otro lado, enseñar a desentrañar los códigos audiovisuales permite la formación de espectadores más sensibles y críticos, acceder a nuevos conocimientos y una ayuda al desarrollo de la personalidad del alumnado.

INFORMACIÓN:

http://www.chela.org.ar

http://www.sindominio.net/fiambrera/bordergames/index.htm

http://www.asociacionlaclaqueta.com