Sabina y Calamaro, dos artistas con lo mejor de su carrera hecho. Llevan años viviendo de las rentas, pero la mitología que los adorna tira todavía del gran público. Este año se subirán al escenario natural de Gredos el 2 de julio próximo (40 euros las entradas, a la venta por internet desde el 27 de abril), una cita para la que no siempre es posible recabar presencia internacional y que parece haber encontrado la táctica de alternar las súper estrellas con actuaciones patrias destacables: Sting, Nacha Pop, Bob Dylan, Miguel Ríos, Mark Knopfler y ahora, este tándem canalla.

Los dos artistas se conocieron en el Madrid de mediados de los noventa, uno del Atleti, otro del Madrid, los dos hechizados por el rock y la poesía. En una comida, Andrés se puso a tararear una melodía a la que Joaquín puso letra en una servilleta. Nació una de las mejores canciones del repertorio de ambos: ‘Todavía una canción de amor’, que se quedaron Los Rodríguez y que cantaron a dúo en la siguiente gira donde los unos presentaban ‘Palabras más, palabras menos’ y el otro el memorable ‘Yo, mí, me, contigo’, para el que firma, su último gran trabajo.

El concierto de Gredos, por lo que tiene de historia, de juerga y de repertorios aplastantemente buenos, será, sin duda ninguna, el mejor de cuantos artistas nacionales han pisado Gredos (y lo han hecho, además de Nacha Pop y Miguel Ríos, Secretos, los hermanos Auserón, Ronaldos y Amaral), convertido a veces en un cementerio de elefantes, pero que ahora, a pesar de que también caen muchos años, tendrá el punto de autenticidad que no tuvieron otros.