Patio de Escuelas, la portada renacentista con dosis de gótico español; la estatua de Fray Luis de León a punto de bajarse para estar con la muchedumbre que llenó hasta la bandera el concierto de Russian Red en Salamanca, en la primera noche del Festival de las Artes 2011. Desde las 23.00 horas, hasta casi las doce y media de la noche pasadas, más de una hora de canciones de su nuevo disco, ‘Fuerteventura’, pero también de ‘I love your glasses’, el disco que la lanzó a la fama y que la ha convertido en icono indie. O directamente en un pequeño icono de masas, visto lo visto ayer: presencia masiva, recalco, masiva, de universitarios, de profesores, incluso de alguna pareja de cuarentones despistada, o alguna familia dispuesta a darle una oportunidad al festival. Pero sobre todo estudiantes, la clave de que el Fàcyl tenga algo de futuro.
Muchas canciones coreadas, especialmente ‘Cigarrettes’, recibida con vítores y aplausos (también porque es la más conocida), la que convirtió a la pequeña Lourdes en la gran Russian Red, una “muñequita” multifuncional capaz de tocar cualquier tipo de guitarra, con la voz aguda y susurrante, todo tranquilidad, pero que al intenta forzar mucho para elevar el tono terminó, al menos en seis o siete ocasiones, en gallos desencajantes. Hubo más, pero sólo esos enturbiaron un concierto con buen sonido, sin estridencias, en un ambiente más que relajado donde de la mitad para delante del Patio de Escuelas la gente se mecía con las canciones y las coreaba relajadamente, sin taparla a ella; la otra mitad, hacia atrás, compraba litros de cerveza para beber, escuchar y hablar con el de al lado. Al final tuvo que hacer dos bises. Buen concierto para arrancar. Al menos la parte de música en la calle tuvo algo más de gancho que la de sala.
Luis Cadenas


