Otra muerte inapelable y que arranca un pedazo considerable de la conciencia intelectual española: ha muerto José Luis Sampedro, humanista, escritor y economista, con 96 años de edad.
José Luis Sampedro falleció la madrugada del día 8 a los 96 años de edad. Por expreso deseo del autor, la noticia de su fallecimiento no se ha conocido hasta esta mañana porque quería “irse” de “manera sencilla y sin publicidad”, según su viuda Olga Lucas, con la que se había casado en 2003. No ha habido ni tiempo para velarle porque su cuerpo fue incinerado esta misma mañana. Se ha ido con la discreción de un franciscano.
Sampedro, que en su vejez se convirtió en la conciencia de la izquierda intelectual española, autor de ‘La sonrisa etrusca’ y ‘La sombra de los días’, fue en estos años de crisis uno de los más beligerantes contra los excesos de recortes contra la población. Sampedro fue Premio Nacional de las Letras en 2011 y en 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por “su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo”.
Defendió, desde su posición de economista, un sistema “más human0, más solidari0, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos”. Hasta el final mantuvo su carácter combativo y luchador, protestando contra todas las injusticias sociales que había ocasionado la crisis; fue uno de los máximos apoyos intelectuales al movimiento 15-M y prologó en la versión española el libro de Stéphane Hessel, ‘Indignaos’.

Vida de un humanista
Nacido en Barcelona el 1 de febrero de 1917, en 1936 se unió al ejército republicano en la Guerra Civil Española, combatiendo en un batallón anarquista. Años después, finalizaría sus estudios de Economía con Premio Extraordinario. En 1955 accedió a la cátedra de Estructura Económica, donde permaneció hasta 1969. Se fue de España cuando Aranguren y Tierno Galván fueron represaliados por el franquismo: su destino fue Inglaterra. A su regreso a España, pidió una excedencia en la Universidad Complutense y dedicó su tiempo a escribir ‘El caballo desnudo’, una sátira en la que mostró su opinión sobre la situación de España en aquellos años de intertidumbre.
En la Transición, ya en 1976, trabajó como asesor en el Banco Exterior de España y su labor intelectual fue recompensada con un cargo como senador por designación de Juan Carlos I. En 1979 decidió dejarlo para volver a escribir y trabajar como economista. Tras su jubilación, Sampedro se dedicó de llenó a las letras. Fueron años en los que escribió ‘La sonrisa etrusca’ (1985), ‘La vieja sirena’ y ‘El amante lesbiano’ (2000), con las que obtuvo el reconocimiento de crítica y público.

