Espera un rotundo fracaso en taquilla. El polémico biopic sobre el creador de WikiLeaks se estrena este viernes en Estados Unidos y España.

Refugiado desde junio del pasado año en la embajada de Ecuador en Londres, Julian Assange (Townsville-Queensland, Australia, 1971), aguarda el estreno de ‘El quinto poder’ con recelo. El filme, un biopic sobre el fundador de WikiLeaks, se estrena este viernes en Estados Unidos y España. Hace una semana, llegó a la cartelera británica. ‘El quinto poder’, dirigida por Bill Condon (‘Dioses y monstruos’) (1998) y protagonizada por Benedict Cumberbatch (‘Sherlock’) (2010), ha abierto una guerra con Assange, el enemigo público número uno de Estados Unidos, que ha solicitado su extradición, y sus aliados tras la filtración masiva de miles y miles de comprometidos ‘cables’ diplomáticos desde el año 2010.

En una carta remitida a Cumberbatch en el pasado mes de enero y publicada hace una semana en WikiLeaks, Assange arremete contra el proyecto: “No creo que el filme vaya a ser positivo para mí o para la gente que me importa. Está basado en un libro engañoso escrito por alguien que quiere vengarse de mí y de mi organización. Hay docenas de libros que hablan bien de WikiLeaks pero Dreamworks (la productora) decidió basarse en el más tóxico. Ha elegido el material más sesgado del mercado no con el objetivo de simplificar, aclarar o destilar la verdad, sino de enterrarla”.

Daniel Brühl y Cumberbatch como Domscheit-Berg y Assange

¿A qué libro se refiere Assange? Bill Condon, con guion de Josh Singer, se ha inspirado en ‘Inside WikiLeaks: my time with Julian Assange at the world’s most dangerous website’, escrito por Daniel Domscheit-Berg, mano derecha de Assange durante dos años y medio. Llegó a ser portavoz de la organización. En una entrevista en el diario ‘El País’ en enero de 2011,  Domscheit-Berg  no ocultaba su malestar con la personalidad del creador de WikiLeaks.

“Es un tipo muy inteligente, uno de los más inteligentes que conozco. Ha hecho grandes cosas. Pero, a la vez, es una especie de dictador, un autócrata. Creo que hay que medirle con esas contradicciones: por un lado, toda esa filosofía de la transparencia, de la democratización de la información; por otro, la forma tan personalista, tan dictatorial, con la que ha acabado llevando todo esto”, definía entonces al periodista australiano.

“Todo iba bien hasta que en un momento dado Julian Assange empezó a acaparar demasiada atención. El proyecto adquirió tintes de un personalismo exagerado y Assange adoptó un papel político con el que estaba y sigo estando en desacuerdo. Parecía que Wikileaks era un proyecto personal para convertir a Julian en alguien influyente políticamente (…). El mundo no necesita otro Mesías, no necesita otro gurú, otro líder, otra estrella del pop”, cuestionaba Daniel Domscheit-Berg en El País.

Julian Assange tiene una opinión bien diferente: “Sé que la cinta tiene la intención de describirme a mí y a mi trabajo desde una perspectiva negativa. Creo que va a distorsionar los hechos (…). No busca simplificar, aclarar o destilar la verdad, sino que trata de enterrarla. Va a resucitar y amplificar historias difamatorias que desde hace tiempo se han demostrado que son falsas”, insistía en su misiva a Benedict Cumberbatch.

Cumberbatch y Assange

Bill Condon negaba en el pasado Festival de Toronto, que se inauguró con ‘El quinto poder’, que el filme buscara deslegitimar la figura pública de Julian Assange: “Nos ha llamado la película antiWikiLeaks. En la película se ve que no hay nada de eso, sino un apoyo y una celebración sobre la idea que hay detrás de WikiLeaks”. Toronto asistió a una intensa campaña de publicidad, con carteles en toda la ciudad, con los rostros de Benedict Cumberbatch (Julian Assange) y Daniel Brühl (Daniel Domscheit-Berg). Debajo, dos directas y provocadoras preguntas: ‘¿Traidor?’ y ‘¿Héroe?’. No obstante, ‘El quinto poder’ tuvo una fría acogida del público del Festival de Toronto.

Pese a todo, Julian Assange no quiere arriesgarse a un cambio de opinión de los espectadores y, oportunamente antes del estreno, ha publicado la carta remitida a Cumberbatch en la que justifica sus quejas sobre la película. “Dreamworks es una organización extremadamente rica, con poderosos intereses y lazos con el Gobierno de Estados Unidos”, se despacha con la productora de Steven Spielberg, si bien el director de ‘La lista de Schindler’ no se ha involucrado directamente en ‘El quinto poder’.

El fundador de WikiLeaks también se dirige a su alter ego en la pantalla, que quiso reunirse con Assange. “He pensado mucho (la posibilidad del encuentro) y examinado tu trabajo previo, el cual aprecio. Creo que disfrutaría reuniéndome contigo. El vínculo que se crea entre un actor y la persona viva que interpreta es significativo (…). Nuestros caminos estarán ya siempre entrelazados (…). Creo que eres una buena persona, pero no creo que ésta sea una buena película”.

Assange va más allá: “Te usarán como un mercenario (…) para crear un trabajo no de ficción, sino de verdad devaluada”. “Creo que tienes buenas intenciones pero, sin duda, podrás ver por qué es una mala idea que me reúna contigo. Si lo hago, daría mi visto bueno a esta horrible película y promocionaría tu talentosa actuación, aunque pervertida, que el guion te obligará a hacer”, sentencia en su carta a un Benedict Cumberbacht que se ha defendido en los últimos días: “Me acusa de ser un matón a sueldo como si se me pudiera comprar para hacer propaganda de derechas”.

 

La cruzada de Julian Assange contra ‘El quinto poder’ ha continuado en esta misma semana con una entrevista vía Skype con la Asociación de la Prensa Extranjera de Los Ángeles. Desde su refugio en la embajada de Ecuador en Londres, ha calificado la película de Condon como “oportunista y hostil” y ha vaticinado su fracaso en taquilla: “Las películas de Hollywood son un producto cultural que tiene un impacto muy significativo en la manera en la que el público percibe el mundo”.

Pero, “ya no vivimos en los tiempos en los que organizaciones como DreamWorks o Disney pueden hacer sin más una película sobre gente real, refugiados políticos y personas implicadas en procedimientos legales en Estados Unidos y ponerlos verdes sin que haya consecuencias”. Los espectadores de todo el mundo serán quienes decidan. El prestigio de Julian Assange y WikiLeaks están en juego.