AlhóndigaBilbao presenta hasta el 18 de mayo la muestra ‘Llora cuando te pase. Laida Lertxundi’.

La exposición de esta artista bilbaína afincada en Los Ángeles es un recorrido por su obra cinematográfica que incluye el estreno de la instalación ‘We Had the Experience But Missed the Meaning’, una sala dedicada a las películas de Los Ángeles y un apartado de documentación sobre sus influencias y referencias que incorpora su nuevo trabajo ‘Utskor Either/Or’ rodado en Noruega.

Los paisajes del sur de California son los protagonistas del cine de Laida Lertxundi: los áridos desiertos y montañas de los alrededores de Los Ángeles, sus moteles de carretera y sus anónimas habitaciones. Localizaciones invisibles e inexistentes para la cercana industria de Hollywood. Tal y como explica el comisario de la muestra, Andy Davies, el origen de sus películas son los lugares. Su trabajo comienza con una serie de visitas durante las cuales documenta cuidadosamente el entorno, anotando lecturas de luz y grabando el sonido ambiental. Estos registros se convertirán posteriormente en la materia prima de sus rodajes. Este acto de observación, de prestar atención al lugar, está en el origen de su práctica como artista.

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Más tarde vuelve al mismo paisaje con un grupo de amigos y colaboradores, que no actores, que ocupan estos escenarios en una serie de coreografías del cuerpo delante de la cámara. Adoptan posturas, entran y salen del encuadre, se tumban en el suelo o se sientan en el sofá. A menudo no hacen nada, otras veces se sugiere una historia, una narrativa breve que luego nunca se resuelve. Las imágenes se repiten una y otra vez pero en cada repetición hay una pequeña variación: un nuevo encuadre, una nueva versión del original.

El sonido siempre se graba a la vez que la imagen y las canciones se oyen entremezcladas con los ruidos del desierto o el mar que rompe contra la orilla.

En su obra juega con los límites del lenguaje cinematográfico: las imágenes saltan sin continuidad, se oyen los cortes de sonido y el ritmo del montaje es imprevisible. Algunas tomas parecen estirarse en el tiempo mientras que otras desaparecen súbitamente. Son técnicas que nos avisan de que estamos mirando una película y no una representación de otra cosa. 
El cine de Laida Lertxundi es un cine intuitivo a la vez que riguroso, que se abre al espectador con sorprendente facilidad. Con pocos medios y un lenguaje depurado estos cortometrajes desprenden una emoción sobrecogedora y una rara tranquilidad.