‘Desde Rusia con amor’, dirigida por Terence Young, consolidó la saga con una película llena de pequeñas y deliciosas historias.
Noche cerrada. James Bond, impecablemente vestido con esmoquin, se apresura a cruzar un pequeño puente sobre el estanque de unos frondosos jardines custodiados por estatuas de estilo renacentista. Corre inquieto y armado. Siente que alguien le persigue. Su instinto no le falla. Tras sus pasos camina un hierático y musculoso rubio, con el pelo muy corto, ataviado con ropa negra para camuflarse con la oscuridad de la noche. El desconocido se esconde detrás de unos arbustos. Extrae una cuerda de su reloj, aparece a su espalda, sorprende a Bond y le asfixia con fuerza.
De repente, unos poderosos focos de un contiguo edificio de arquitectura victoriana iluminan la escena. A sus pies, un numeroso grupo de desconocidos vestidos como el misterioso agresor de Bond. Varios de ellos se acercan al lugar de la lucha. El rubio, sin cambiar el gesto, introduce de nuevo la cuerda en su reloj. Le felicitan: “Un minuto y 52 segundos justo. Excelente”. 007 yace en el suelo sin vida. Mientras, uno de los desconocidos se acerca y le quita una máscara. Tras ella, aparece el rostro de un hombre con bigote. No es el verdadero Bond.
Es el desconcertante e inquietante comienzo de ‘Desde Rusia con amor’, el segundo filme del agente secreto más famoso del Séptimo Arte, la película que consolidó una de las sagas cinematográficas más universales. Tras las cámaras, Terence Young; como protagonista, Sean Connery; y como productores, Harry Saltzman y Albert Broccoli; el mismo equipo que un año antes había adaptado por primera vez las novelas de espías de Ian Fleming basadas en el agente secreto James Bond, al servicio de la Reina de Inglaterra. Habían saboreado el éxito con ‘Agente 007 contra el Doctor No’ y habían comenzado a escribir un importante capítulo en la historia del cine que aún no se ha cerrado. Ya se han rodado 23 películas Bond.
El público quería más. ‘Desde Rusia con amor’, estrenada el 10 de octubre de 1963 en el cine del London Pavilion, colmaba las expectativas con el Bond más clásico en un filme que cumple este jueves medio siglo y que estableció algunas normas básicas no escritas en la saga. Entre ellas, destaca la inclusión de una impactante secuencia inicial antes de los títulos de crédito, algo que no existió en ‘Agente 007 contra el Doctor No’. ‘Desde Rusia con amor’ arrancaba, ni más, ni menos, que con la mencionada ‘tramposa’ muerte de James Bond.
“Harry Saltzman es un productor con el que resulta muy interesante trabajar porque se le ocurren las peores ideas del mundo, pero también algunas de las mejores. El problema es convencerle de cuáles son las malas, y cuáles las buenas. Se le ocurrió la idea de matar a James Bond antes de los títulos de créditos, una idea fantástica”, explicaba Young en una entrevista a principios de los setenta. La escena se rodó los días 16 y 17 de abril de 1963 en los jardines renacentistas de los estudios londinenses de Pinewood. ‘Desde Rusia con amor’ creaba un distintivo de la saga, una primera escena sorprendente que incluso ha justificado la entrada en algunas de las últimas películas de Bond.
Otra importante novedad llega a continuación, con la perfecta banda sonora de John Barry como acompañamiento musical. Las mujeres, tan ligadas al mundo de Bond, se adueñan de los títulos de crédito. Ya se había producido un pequeño intento en ‘Agente 007 contra el Doctor No’. En esta ocasión, el público se deleita con un atrevido espectáculo visual a ritmo de la danza del vientre interpretado por una exótica bailarina que Bond se encontrará en una posterior visita a un poblado de gitanos. Conviene recordar que la película se estrenó en un momento en que el erotismo estaba casi proscrito en las grandes producciones. Desde entonces, ningún filme de la saga ha podido obviar sugerentes imágenes femeninas en sus títulos de crédito. Una manera de advertirnos de que entramos en el sofisticado mundo de James Bond.
Sean Connery, primer Bond y estrella absoluta de la película
Ambientada en la exótica ciudad de Estambul, ‘Desde Rusia con amor’ supedita la acción a una trama de espías en la que se cruzan el MI6, con James Bond al frente, sus aliados turcos y los aliados de estos, los gitanos de la capital turca, con el Gobierno de la Madre Rusia, que cuenta en su embajada con una ambicionada máquina descifradora de códigos, y sus colaboradores búlgaros, encargados de sus trabajos sucios. Entre medias, Spectra y una trabajadora de la embajada rusa en Estambul colaboradora involuntaria en los planes de la organización criminal.
Todo ello con Venecia, Londres, Estambul y el Orient Express como espectaculares decorados y con una atmósfera ‘hitchcockniana’ en una trama que incluye un homenaje a ‘Con la muerte en los talones’. Connery imita a Cary Grant y se lanza a la tierra para protegerse de un aparato aéreo, en este caso de un helicóptero. El actor escocés, que estaba en plena forma a sus 32 años, insistió en rodar estas escenas poniendo su vida en peligro. El helicóptero se quedó a escasos centímetros de golpearlo. No fue el único incidente aéreo del rodaje. Terence Young sufrió un accidente de helicóptero mientras buscaba localizaciones. En un defectuoso despegue, cayó al mar. Estuvo cerca de ahogarse. Miembros del equipo de la película rescataron al piloto y al director que, como si no hubiera pasado nada, continuó el rodaje apenas media hora después.
Pero, más allá de estos incidentes, ‘Desde Rusia con amor’ ha pasado a la historia como, para muchos, la mejor película de la saga. Sean Connery se mueve a la perfección en un papel confeccionado a su medida. Normal que medio siglo después sea mayoritariamente considerado como el 007 más admirado. Connery aporta elegancia británica. Derrocha magnetismo ante las mujeres. Es un espía creíble, no un ‘Rambo’ al servicio de la Reina. Utiliza la violencia en el momento oportuno, con una memorable lucha en un compartimento del histórico Orient Express ante el asesino oficial de la película: aquel misterioso rubio que asfixiaba a un falso Bond en los primeros minutos del metraje.
¿Qué sería de 007 sin sus enemigos? ‘Desde Rusia con amor’, una de las diez novelas preferidas del presidente John Fitzgerald Kennedy, ofrece una de las mejores colecciones de ‘malos’ de la saga. Bond vuelve a enfrentarse a Spectra. Por primera vez, vemos a Blofeld, el ‘número uno’ de esta organización criminal. Más en concreto apreciamos sus manos mientras acaricia un gato. Una imagen imitada posteriormente en innumerables ocasiones en el cine y la televisión para retratar a los malvados de turno. Dos actores interpretan al líder de Spectra. Anthony Dawson presta sus manos. Eric Pohlmann, su voz.
Blofeld tiene a su disposición a un carismático grupo de esbirros encabezados por Donald ‘Red’ Grant (el misterioso rubio que sigue a Bond), Rosa Klebb (la leal ‘número tres’ de Spectra), Kronsteen (el ‘cerebro’ de Spectra) y Morzeny (portador de un venenoso agujón en su zapato). Grant, interpretado por Robert Shaw (el gánster timado de ‘El golpe’ y el cazador de ‘Tiburón’) hipnotiza con su fría mirada, siempre tras los pasos de Bond. Shaw, cuando aceptó el papel de asesino de Spectra, era un reputado novelista y dramaturgo. Mientras, la alemana Lotte Lenya, con sus escasos cuarenta y pocos kilos, aporta su peculiar y poco agraciado rostro al personaje de la número tres de Spectra.
No solo los malos y Bond brillan, 007 cuenta en ‘Desde Rusia con amor’ con el estreno de Desmond Llewelyn como el inventor ‘Q’ (en esta ocasión le regala un maletín ‘multiusos’) y con la ayuda de uno de los aliados más queridos por los seguidores de las historias de Ian Flemming: Kerim Bey y su incontable nómina de hijos. El actor mexicano Pedro Armendáriz fue quien encarnó al colaborador turco del MI6. No llegó a ver estrenada la película. Armendáriz se suicidó casi tres meses antes. Al inicio del rodaje, le diagnosticaron un cáncer terminal. “Amigo, quiero que esta sea mi última película. Quiero terminarla. No me sustituyas”, pidió a Young, que comenzó el rodaje con las escenas de Armendáriz.
La chica Bond, Daniela Bianchi
También está a la altura la ‘chica Bond’ de la película: la modelo y actriz italiana Daniela Bianchi. No tenía ante sí un reto sencillo. La suiza Ursula Andress había ocasionado un terremoto en las salas de cine en ‘Agente 007 contra el Doctor No’ con una inolvidable salida del mar con un escultural bronceado cuerpo realzado por un bikini blanco y un cuchillo sujetado en su cinturón. El casting para elegir a la ‘chica Bond’ de ‘Desde Rusia con Amor’ fue uno de los más duros en la historia del cine con la presencia de las mayores bellezas del momento.
Bianchi, que había sido Primera Dama de Honor en el certamen de Miss Universo, consiguió a sus 21 años el papel de su vida. Interpretó a Tatiana Romanova, la funcionaria de la embajada rusa engañada por Spectra para enemistar a los gobiernos británico y ruso y para capturar y matar a Bond para vengarse de la muerte del Doctor No. Bianchi, que fue doblada pese a sus esfuerzos por aprender inglés, destila belleza etérea, fragilidad, sensualismo y una enorme química en pantalla con Connery. Se rumorea que fue el propio actor escocés quien eligió finalmente a la actriz italiana entre las últimas candidatas.
Pocas parejas han resultado tan creíbles en la saga como Bond y Romanova en ‘Desde Rusia con amor’, que cuenta con otra imagen mítica que explica su título con 007 dedicando a MoneyPenny una foto de la joven rusa antes de partir a Estambul: ‘With love… From Russia’. Curiosamente eran las manos de Terence Young las que aparecían en pantalla en una película básica en el mundo de James Bond. Para muchos, la mejor cincuenta años después de su estreno.