Mongolia es una revista satírica de periodicidad mensual que nace en uno de los peores momentos tanto en lo económico y lo social como en lo que respecta a los medios editados en papel. Un nuevo medio que esperemos dure muchos muchos años, por la cuenta que nos trae.Una nueva revista satírica que no se toma en serio ni a ellos mismos. Y como no hay nada mejor que escucharles a ellos mismos, reproducimos varios de los textos de presentación. Por ejemplo, consideran que “el humor es el mejor antídoto ante las dificultades y el papel un soporte de comunicación que aún tiene mucho recorrido si se sabe explotar en sintonía con los nuevos soportes digitales”. Publicada desde el 23 de marzo pasado.
“Durante los últimos años, mientras que el humor ha ido ganando adeptos en medios como la televisión, las cabeceras dedicadas a ese género casi han desaparecido de los kioscos españoles. Hay que remontarse varias décadas en el tiempo para encontrar ejemplos de cabeceras similares, como La Codorniz, Hermano Lobo, El Papus o El Jueves. Mongolia viene a ocupar ese espacio haciendo cada mes un análisis de la actualidad, la sociedad y la política desde un punto de vista satírico y humorístico”, añade la nota de presentación.

Además de su espíritu lúdico, Mongolia presume de ser un medio de información, o mejor dicho, de sátira informativa, muy al estilo de ‘Le Canard Enchainé’ francés, el semanario-periódico más famoso del país vecino que se toma a solfa desde la Iglesia a la República.
Entre los temas que incluye el primer número de Mongolia se encuentra un artículo sobre Ignacio Peláez, el abogado que acabó con la carrera judicial de Baltasar Garzón; un perfil de los siete magistrados que lo juzgaron; un informe sobre aquellos aspectos que desconocemos de la Monarquía; un reportaje sobre los indultados de la democracia y una ampliación sobre el peculiar actuar del diario ‘El Mundo’ a la hora de tratar el 11-M: según han denunciado dos víctimas, el vicedirector les prometía trabajo, regalos y hasta parar un desahucio si refrendaban su línea conspirativa.



