El CERN anuncia que en varios de sus experimentos, un haz de neutrinos lanzado superó en 60 nanosegundos la velocidad de la luz, lo que equivale a romper uno de los puntos vitales de la teoría física desarrollada por Albert Einstein a principios del siglo XX.
Por Luis Cadenas Borges
Todo un signo de los tiempos: la petición de estado para Palestina coincide casi al unísono con la mayor noticia de los últimos diez, veinte o cincuenta años. Es algo tan grande por sus implicaciones que casi nadie se ha dado cuenta. Aparece, sí, con fuerza, en muchos digitales y medios de comunicación tradicionales, pero el común de los ciudadanos lo ve como una simple anécdota. Falso, muy falso, porque de demostrarse lo ocurrido en el CERN, que un experimento con neutrinos ha conseguido superar la velocidad de la luz, contra la Teoría de la Relatividad de Einstein, dejaría lo de Palestina en un simple gorgorito. La gran precaución sobre el tema es normal en la ciencia, donde cualquier cosa que pueda ser un descubrimiento rompedor, especialmente si da la vuelta a líneas de pensamiento bien establecidas, es siempre probada y comprobada por otros investigadores. Porque así es como funciona el Método Científico, no a golpe de creencia porque sí.
Científicos de todo el mundo han señalado que el descubrimiento de unas partículas subatómicas que parecen viajar más rápido que la luz podrían obligar a replantear las teorías sobre el origen del universo, pero que primero hay que confirmar los hallazgos de forma independiente. El instituto de investigación del CERN, situado cerca de Ginebra, indicó que sus mediciones durante tres años han mostrado que los neutrinos lanzados a un receptor en Gran Sasso, Italia, alcanzaron los 60 nanosegundos más deprisa que la luz, una diferencia mínima que sin embargo podría socavar la teoría de la relatividad diseñada en 1905 por Albert Einstein.
Según recoge Reuters, la comunidad científica ha reaccionado con un “sí, vale, pero…”, que demuestra que van a ir con pies de plomo porque el resultado ha tocado de lleno uno de los pilares de la Física moderna, la teoría de Einstein para explicar el universo en sus niveles más grandes. Las reacciones van desde la de Stephen Hawking (“Es prematura hacer comentarios sobre esto. Se necesitan más experimentos y aclaraciones”) a los del astrofísico Martin Rees (“Las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, y esta es una afirmación extraordinaria”). La profesora Jenny Thomas, que trabaja con neutrinos en el cordial competidor del CERN, el Fermilab de Chicago, comentó: “El impacto de esta medición, si fuera correcta, sería enorme”. El propio director de investigación del CERN, Sergio Bertolucci, dijo que si los hallazgos se confirman – y es probable que al menos dos laboratorios distintos empiecen a trabajar en ello en un futuro cercano – “podría cambiar nuestra visión de la física”.