Noviembre 2011 - Página 5 de 9 - El Corso | Revista Cultural Online

Archive for Noviembre, 2011

Windows Phone gana puestos (poco a poco)

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En la sección de Tecnología de nuestro número de noviembre de este año aparece la gran novedad en los sistemas de telefonía, el Windows Phone para Nokia, con sus dos modelos Lumia de estreno. Pues bien, un reciente estudio de Appcelerator e IDC en medio mundo la plataforma que más interesa a los desarrolladores es iOS, seguida de Android, mientras que Windows Phone se coloca por delante de BlackBerry OS.

Es decir, que aunque Apple sigue en cabeza sin ceder la corona, a la compañía de la ventana y a los finlandeses empieza a serles, al menos corporativamente, algo útil su alianza. Ser el tercero de cuatro cuando antes ni siquiera aparecía en las encuestas ya es un primer paso. Eso sí, queda claro que la distancia con la manzana de Silicon Valley es todavía sideral. Sin embargo la opinión la han dado desarrolladores, no usuarios, lo cual ya es también un gran avance, porque son ellos los que lanzan o caducan un sistema con su trabajo.

Un 38% de los desarrolladores están interesados en el sistema operativo móvil de Microsoft, es decir, 8 puntos por encima desde la última encuesta. iOS y Android se llevan la palma con un 91% y un 88% respectivamente. Por otra parte, el estudio también hace referencia a la tableta de Amazon Kindle Fire que ya está siendo enviada a los usuarios. El informe revela que está acaparando un interés cercano al del iPad en abril de 2010 cuando fue lanzado.

Hergé muta en cómic

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Sólo era cuestión de tiempo que el padre de una criatura de dos dimensiones y línea clara como Tintín terminara absorbido por su propia obra.

Lo mejor del Guggenheim

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El Museo Guggenheim Bilbao presenta Selecciones de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao II, la segunda exposición de un ciclo iniciado en 2009, que se desarrollará hasta el año 2012, y que tiene como objetivo mostrar al público una selección de obras de la Colección del Museo, contextualizándolas y facilitando así una visión detallada del enfoque de la Colección.

La Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao cuenta actualmente con 113 obras representativas de 69 artistas que abarcan el período comprendido entre 1950 y la actualidad. La muestra, comisariada por Petra Joos, Directora de Actividades Museísticas del Museo Guggenheim Bilbao, profundiza en la obra de una serie de artistas europeos que irrumpieron mediante diversas expresiones artísticas en los 70 y 80. Se incluyen nombres como Georg Baselitz, Christian Boltanski, Anselm Kiefer, Jannis Kounellis, Richard Long, Gerhard Richter y Francesc Torres.

La presentación se inicia en la sala 103 con dieciséis lienzos de Georg Baselitz (Deutschbaselitz, Alemania, 1938), que conforman su obra La señora Lenin y el Ruiseñor (Mrs. Lenin and the Nightingale, 2008) y que se muestran por primera vez en el Museo desde su reciente incorporación a la Colección Propia.

Andrei Roiter en Fúcares (Madrid)

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La Galería Fúcares (Madrid) presentó a finales de octubre la primera exposición individual de Andrei Roiter, artista cuya visión del arte se nutre tanto del círculo conceptual ruso donde se formó como del espíritu del arte povera. Roiter abandona Rusia en 1990 y aunque se establece en Ámsterdam no rompe del todo los lazos con su país natal. Roiter no se considera un emigrante, sino un visitante permanente para el que su relación con el mundo exterior consiste en ser un extraño a la vez que un observador. Hasta el 10 de diciembre.

Andrei Roiter ha titulado su exposición ‘Mi profesión es ser Andrei Roiter’ y en ella ofrece su visión del papel del artista, mitad comediante y mitad explorador. Para ello Roiter ha generado un vocabulario a partir de símbolos e imágenes relacionados con el viaje y la idea de “explorar”. El artista realiza objetos tridimensionales que  pinta/retrata en el lienzo o exhibe como esculturas independientes.

Para la exposición en la Galería Fúcares, Roiter ha seleccionado una serie de pinturas recientes que retratan varios de estos objetos, incluyendo estructuras esféricas de madera y dispositivos ópticos como cámaras y proyectores hechos a mano. Las categorías de ojo/proyector y cabeza/mundo representan para Roiter el acto de mirar, de ver, de documentar y de proyectar que son, precisamente, las actividades protagonistas de la profesión del artista.

 

 

Win Mertens en Sevilla

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El Teatro Lope de Vega de Sevilla acoge esta noche (20.30 horas, de 18 a 35 euros las entradas), la actuación del compositor belga Wim Mertens, uno de los grandes de la música contemporánea, no música popular, sino de la “clásica” que se hace hoy.

Wim Mertens, compositor belga nacido en 1953, estudió en el Conservatorio de Bruselas y se graduó en Ciencias Políticas y Sociales y en Musicología. Además del piano, Mertens toca la guitarra clásica y, en ocasiones, canta utilizando una singular tonalidad aguda sumergida en un lenguaje absolutamente personal e imaginario.

Desde 1980 ha compuesto muchas obras en diferentes formatos, desde canciones o ‘Lieder’ breves y accesibles hasta ciclos complejos de tres y cuatro partes. Han sido obras para formaciones diferentes, desde piano solo hasta orquestas de cámara, a menudo con orquestaciones inusuales, originales y sorprendentes, utilizando grabaciones multi-track: doce piccolos, diez trombones-bajos, trece clarinetes. Esas composiciones se han visto registradas en casi 60 álbumes. Además, Mertens ha creado música para películas, como es el caso de las célebres obras que pueden escucharse en la banda sonora de ‘The Belly of an Arquitect’ del director de cine británico Peter Greenaway.

Tres homenajes de Hollywood

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Una concesión a cierta frivolidad de los medios: Hollywood, a través de su Academia y de otras instituciones ligadas a la la máquina audiovisual de ese lado del mundo, ha rendido tributo a tres veteranos del cine y la televisión durante años: James Earl Jones, Oprah Winfrey y Vanessa Redgrave. Recibieron sendos Óscar honoríficos el sábado en la gala de premios anual de la junta de gobernadores de la Academia.

Jones obtuvo la estatuilla por su trayectoria profesional, mientras que Winfrey recogió el premio humanitario Jean Hersholt, otorgado por sus actividades filantrópicas. En el caso de la actriz británica, el escenario fue Londres y fue homenajeada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, en el primer acto de este tipo que celebra la institución en Europa. La Academia quiso reconocer así los 50 años de carrera de la artista, que ha sido nominada al Óscar en seis ocasiones y que recibió la estatuilla como mejor secundaria en 1978 por su papel en ‘Julia’, además de contar en su haber con otros muchos galardones del mundo del espectáculo.

Winfrey no es ajena al cine: su gran aportación fue ser una de las protagonistas de ‘El color púrpura’, primer acercamiento en los años 80 de Steven Spielberg al cine de calidad entre tanto taquillazo y películas de acción y aventuras. No sería hasta ‘La lista de Schindler’ cuando se resarciera. El de Jones es otro caso de larga carrera en el cine: ha aparecido en más de 50 películas, como ‘Conan the Barbarian’, ‘Field of Dreams’ y ‘Coming to America’, pero sólo fue nominado una vez al Óscar, en 1970, por su rol de boxeador en ‘The Great White Hope’. Y por si fuera poco, fue la voz de Darth Vader en ‘Star Wars’.

 

 

La pionera del impresionismo

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El Museo Thyssen-Bornemisza inaugura hoy una muestra dedicada a una de las mujeres pioneras del arte, una de las primeras en sumarse el gigantesco movimiento impresionista francés. 

Reportaje – Beevor, el bardo de la guerra

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El ensayista Antony Beevor se convierte en la voz de la nueva crónica del ensayo del fin del mundo con su extensa carrera de ensayos que abordan, sobre todo, la Segunda Guerra Mundial. Un maestro, un divulgador y un faro para cualquiera que intente comprender mejor qué ocurrió entre 1939 y 1945 en el mundo.

Por Luis Cadenas Borges

Se llama Antony Beevor, sin h in­tercalada en el nombre de pila, una rareza en un país como Reino Unido, donde las formas lo son todo. Por algo fue oficial de la Royal Army durante años y uno de esos productos de la Academia de Sandhurst, la particular Esparta inglesa y por donde el ejército británi­co pasa de horda a legión dis­ciplinada. Nacido en 1946, en su haber figura ser el nue­vo cronista de moda de la Se­gunda Guerra Mundial, pero también de muchos otros conflictos; su temprano con­tacto con la historiografía mi­litar le favoreció a la hora de entender todo lo relacionado con los conflictos.

El escritorio de Beevor

En España desembarcó hace unos meses con ‘El Día-D’, un fresco de la Batalla de Normandía desde el desembarco en las playas (Gold, Juno, Sword, Utah, Omaha) hasta la liberación de París. No importa que tan­ta cerca de 500 páginas o más, se lee como se bebe una cer­veza, a sorbos pero con fuerza, con algún que otro regusto amargo pero con placer a fin de cuentas. Y no es la primera vez que Beevor convierte la historia de nuestro particu­lar Apocalipsis en una piedra de toque. Beevor se benefició de su condición de oficial, y nada menos que del 11º Re­gimiento de Húsares del Ejér­cito británico, para entrar como un alud en los archivos rusos del Ejército Rojo, me­ticuloso en todos los detalles y que le han servido para di­seccionar el terrible Frente Oriental y hacerlo ameno, pero sin renunciar a contar todas las miserias, venganzas y pecados de rusos y alema­nes, tan inmensos como la propia guerra. De este modo ha renovado en profundidad la Historia militar y política de la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo pensando en el lector medio, no en otros oficiales e historiadores, de tal forma que su conoci­miento queda tamizado por la necesidad de comunicar.

Su narración, detallista y me­ticulosa, llena de referencias cruzadas y de vidas paralelas de soldados, civiles y genera­les, se trufa de citas y anécdo­tas que cargan de humanidad cinco años de horror. Su total compromiso con la denuncia de los crímenes de guerra le ha granjeado muchos enemi­gos en Rusia, donde siempre se tapó con ahínco los fusi­lamientos de prisioneros, las marchas de 400 km hasta los gulag, las violaciones colecti­vas de civiles alemanas, pola­cas, húngaras o rumanas, así como el saqueo mercantil in­discriminado y de tecnología llevada a cabo bajo órdenes de Stalin. Pero también ha recibido bofetadas en EEUU y Reino Unido, donde no fueron bien digeridas las crí­ticas de ‘El Día-D’, donde da con detalles pruebas y testi­monios del salvajismo de los paracaidistas y divisiones de infantería angloamericanas contra los alemanes.

Beevor ha sido, por desgracia para él y por fortuna para los demás, el primero que ha hablado sin tapujos de las vendettas de los Aliados contra los grupos de prisioneros alemanes, mu­chas veces tiroteados cuando ya se habían rendido, cuando no colgados en pleno bosque. Y por supuesto los bombar­deos indiscriminados sobre el continente, el caballo de batalla de una cierta reinter­pretación, ya menos ideoló­gica, del devenir de la guerra. Estilo, detallismo, historia y divulgación se dan la mano en él, críticas o no sobre su subjetividad, pero también el talento de un gran comunica­dor imprescindible hoy para entender la guerra que pare­cía el Fin del Mundo.

Bibliografía básica. En su haber cuenta, en español, con ‘La Batalla de Creta’ (2006), ‘Berlín, la caída’ (2006), ‘Creta: la batalla y la resistencia’ (2006), ‘Un escritor en guerra: Vassily Grossman’ (2006), ‘La Guerra Civil Española’ (2005), ‘París después de la liberación’ (2007), ‘Stalingrado’ (2004) y la mencionada sobre Normandía.

 

Reportaje – El Anillo de los fans

Born of Hope

No hace falta esperar a que se estrene ‘The Hobbit’, porque los fans de Tolkien y Peter Jackson realizaron en 2010 su propia precuela de la saga de ‘El Señor de los Anillos’, con apenas 30.000 euros, siguiendo la misma línea de estilo visual y de producción, y mucha, mucha, mucha pasión y ganas. Es ‘Born of hope’.

Por Luis Cadenas Borges

Sólo hace falta mu­cha voluntad y 28.000 euros para convertirse en el remedo inglés y totalmente ama­teur de Peter Jackson. ‘Born of hope’, una auténtica ‘pre­cuela’ de ‘El Señor de los Ani­llos’ ya es un éxito en la red, una demostración de que in­ternet es una revolución con­tinua mucho más grande de lo que la gente imaginaba. No sólo ya es un mundo virtual, una dimensión nueva en la ci­vilización, sino que ya le hace la competencia directa al cine tradicional.


El motor de toda esta histo­ria es Kate Madison, actriz aficionada de Cambridge con 31 años que guarda, carac­terizada, cierto parecido con Eowyn, uno de los personajes de la trilogía en el cine (me­nos en los libros). Fue ella la que, atraída por la interpreta­ción, decidió hacer su versión de la obra del Tolkien, a fin de cuentas un habitante del Ox­bridge (Oxford y Cambridge) como ella. Ahorró durante años y con 8.800 euros puso en marcha un trailer inicial para captar más inversores y fanáticos tolkinianos. Lo col­gó en Youtube y a partir de ahí la bola de nieve creció hasta alcanzar los 28.000 euros, con aportaciones mínimas de 3 euros hasta montantes más grandes.

Con la milésima par­te del presupuesto que tuviera Peter Jackson en su día para hacer la trilogía en Nueva Zelanda, Madison rodó en los bosques del sur de Inglaterra esta película que tiró de ami­gos, conocidos, fans, socios… cualquier cosa, desde maqui­lladores trabajando gratis has­ta supermercados que aporta­ron comida gratis del sobrante del día. Al final 400 personas se pusieron en marcha para rodarla. Resultado: 70 minu­tos de película de gran calidad que, sinceramente, y hablan­do en castizo, da el pego por completo. La clave es el argu­mento, que narra la vida de Arathorn, padre de Aragorn, y porque sigue la línea de dise­ño y estilo visual de la trilogía original.

La crítica, salvando las distancias logísticas, inclu­so ha alabado el ímpetu y la inventiva. Como en los viejos tiempos. Otra clave: el guión no lo escribió Madison, sino que fue confeccionado por in­ternet entre los fans requeri­dos por ella y un acérrimo fan de Estados Unidos, siempre a dos manos y a través de webs. Así que mientras Guillermo del Toro y Jackson convier­ten Nueva Zelanda una vez más en la Tierra Media con los productores asustados por la cantidad de dígitos del pro­yecto, Kate Madison espera pacientemente a que el nú­mero de visitas a su web para ver la película (ya supera el millón) aumente para ver si le ofrecen un cameo en ‘The Hobbit’.

 

 

Reportaje – Stand up commedy

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Barato, sencillo, tremendamente efectivo y estimu­lante para la inte­ligencia. ¿Quién decía que el hu­mor inteligente había muerto? La stand-up comedy no es más que la versión importada del cuentachistes de toda la vida, pero con la diferencia de que la verborrea, la inteligencia y la complicidad son las señas de identidad.

Por Luis Cadenas Borges

La stand-up commedy es un género que llegó a España a finales de los 90 y que se ha convertido en algo más que un formato: es un negocio, es, por decirlo así, el último rincón que le queda al ingenio lingüístico en el teatro. Y como muchas otras cosas, comenzó en los teatros del vodevil de principios del siglo XX; no obstante, dentro del teatro, sin duda la come­dia del monólogo es el reduc­to de la palabra: empezaron a ser muy populares en los años 50, con Bob Hope a la cabeza, y en EEUU se convirtió en las décadas siguientes en todo un arte en el que, quien triunfa, se convierte en una fábrica de ha­cer juegos de palabras, al estilo de Don Mauro aquí en España, o de sátiras de la vida normal como en el caso de Jerry Sein­feld.

El acto en sí es una suce­sión de bromas encadenadas en forma de monólogo, a veces incluso de diálogo con el públi­co, y que suele estar dividido en bloques; sus rutinas necesitan y esa complicidad entre monologuista y espec­tador es la base del humor de todo el show. A uno otro lado del charco se ha popularizado en los clubes, donde por un par de copas o cervezas y algo de dinero el dueño se aseguraba que la gente fuera en peregri­nación a escuchar monólogos sobre cuestiones de política, religión, raza, sexo, familia o cualquier tema que pueda ser puesto en el borde para reírse a su costa.

La lista de figuras en la madre de todas las comedias que es Estados Unidos es larga y da cierta idea de hasta qué punto es popular en el mun­do angloparlante: Bob Hope, Dean Martin, Sammy Davis Junior, Richard Prior, Geor­ge Carlin, Steve Martin, Bill Cosby, Robin Williams, Billy Crystal, Eddie Murphy, Jerry Seinfeld, Tina Fey y finalmen­te, de los más fuertes en los úl­timos años, Chris Rock. Y no importaba el color de la piel: los blancos eran el público predilecto de Murphy o Rock, y viceversa, hasta el punto de convertir a éste último en una estrella nacional. En España la lista queda reducida al boom de la presente década, que alcan­zó un gran éxito con el Club de la Comedia en la televisión y del que han salido presentadores como Quequé, Ángel Martín, Dani Mateo o Javier Castella. La mayor parte de ellos se han vuelto a echar a la carretera o a los escenarios.

Pero también prácticamente todo el elenco de Muchacha­da Nui, que al reconvertirse en esa versión manchega de los Monty Phyton han abando­nado la stand-up comedy: por el Café Garibaldi de Madrid y otros locales ligados al canal de televisión Paramount Comedy (el canal central de este géne­ro en España) salieron Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Pablo Chiapella, Raúl Cimas y Julián López. O el propio Andreu Buenafuente, pero ésa es otra historia.