Un cable mal puesto en el CERN de Ginebra durante un experimento de velocidad de los neutrinos dejó el aire toda la Teoría de la Relatividad.

 

Por Marcos Gil

Algo salió mal en el CERN de Ginebra, el mayor dispositivo científico y tecnológico creado nunca por el ser humano desde los tiempos del Proyecto Manhattan en Los Álamos. Como el tema de este mes, saber si la Teoría de la Relatividad de Einstein ha sido vapuleada o no por los físicos actuales, es de los que pierden a los periodistas, les hacen equivocarse y quedar mal, lo resumiremos muy someramente: un experimento que medía la velocidad de los neutrinos registró que estos habían alcanzado una velocidad superior a la de la luz, lo cual tumbaría uno de los aspectos fundamentales de la Teoría de la Relatividad, el marco en el que se ha movido la física durante un siglo, más o menos.

En septiembre de 2011 el grupo de científicos del proyecto experimental Opera que trabajaba en el CERN de Ginebra (el mayor acelerador de partículas y de colisión del mundo) anunció a bombo y platillo que en uno de sus experimentos habían registrado velocidades superiores a la luz en neutrinos: la velocidad de una cierta clase de neutrino podría ser un 0,002 % mayor que la de la luz (300.000 km por segundo), supuestamente la variable más alta posible. Esto colisionaría directamente con la Teoría dela Relatividad de Einstein y medio planeta se puso de los nervios mientras la otra mitad se encogía de hombros porque no entendía nada. Mejor dicho: la gente se dejó lleva por el circo mediático y todo el mundo acudió a las enciclopedias para saber qué eran los neutrinos o incluso quién era Einstein.

El CERN

Algo así era muy grande, tanto que el primer impulso fue negarlo como si los físicos fueran niños. Había que repetir el experimento y analizar bien los datos. En los días posteriores al anuncio hubo desacuerdos entre varios científicos del grupo: todos sabían que algo podía haber salido mal. Era imprescindible repetir el experimento, medirlo bien, ser evaluados externamente por otros científicos y tener mucho cuidado con no volver a lanzar campanas al vuelo. Porque estábamos hablando de Einstein, la vara de medir casi todo en ciencia en los últimos cien años, así que había que ser más cautos. Y al final parece que el genio tenía razón, ya que los datos registrados por el experimento Opera se debieron a una anomalía en el funcionamiento del aparato de medición. Uno de los cables no estaba conectado. Así de sencillo y chapucero.

El resultado que dio que los neutrinos eran 60 nanosegundos más rápidos que la luz se debió a una “mala conexión” entre un cable de fibra óptica que va conectado a un ordenador con receptor GPS utilizado para medir el tiempo de los neutrinos. El CERN lo reconoció este pasado mes de marzo en un comunicado donde se explicitaban dos fallos en el experimento: primero, una conexión defectuosa el cable de fibra óptica que conecta el reloj central del experimento con el GPS exterior.

La segunda anomalía pudo ser un fallo en la frecuencia del oscilador del cronómetro interno del experimento. Y esto tuvo un efecto perverso: mientras el ajuste del cable podría suponer un aumento en la velocidad de los neutrinos, la corrección de la frecuencia podría disminuirla. Fallos que obligaron a programar para este año nuevos experimentos, pero el CERN ya ha avisado de que primero van a corregir y revisar toda la instalación y después verán si se repiten. Es decir: Einstein sigue en el pedestal, por ahora, porque alguien no vio el cable mal puesto.

Físicos que participaron en el experimento dijeron que cuando informaron de sus resultados revisaron en múltiples ocasiones durante varios meses cualquier cosa que pudiera haber producido una lectura errónea antes de anunciar sus hallazgos. Una segunda prueba, cuyos resultados fueron anunciados en noviembre, pareció confirmar que los neutrinos viajaban más rápido que la luz.

Pero muchos expertos se mantenían escépticos frente a un resultado que habría anulado uno de los principios fundamentales de la física moderna. En su momento, la investigación provocó mucha controversia en la comunidad científica, pero muy pocos físicos defendían la validez de los resultados, y la mayoría estaba convencida de que tenían que deberse a un error. Es más, al final resultó que encontraron algo tan grande que los deslumbró y que no tenían que haber hecho público.

 

 Y el jefe del experimento, a la calle

El método científico es una maquinara autoajustable que aunque es humana, tiene la autocrítica como pilar fundamental. El fallido experimento de los neutrinos tiene su primera víctima del mea culpa científico: Antonio Ereditato, el científico italiano que coordinó el experimento que supuestamente cuestionaba la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, ha dimitido. Ha sido poco después de desvelarse lo que indica nuestro texto central, que el experimento falló y es erróneo. El Instituto Italiano de Física Nuclear (INFN), cuyo vicepresidente, Antonio Masiero, señaló que la entidad “ha tomado nota de la dimisión del profesor Antonio Ereditato como portavoz del experimento Opera”. Su marcha llega después de que algunos de sus colegas en el proyecto presentaran una moción en la que abogaban por su dimisión y aunque ésta no fue aprobada, sí generó una división entre los investigadores que finalmente ha llevado al científico italiano a presentar la dimisión. El responsable de la noticia de los neutrinos más veloces que la luz fue él, que corrió a los medios para publicarla, así que todos le han señalado como el origen de que la física haya quedado algo abochornada.

¿Qué es un neutrino?

Son partículas subatómicas sin carga, de tipo fermiónico (uno de los dos tipos básicos de partículas, el otro son los bosones) y que es uno de los objetivos básicos de estudio en la física de partículas. Su masa es muy pequeña y casi imposible de medir, quizás inferior a una milmillonésima de la masa del átomo de hidrógeno. Su interacción con el resto de partículas básicas de lo que el resto de mortales llama materia es mínima; de hecho, la atraviesan sin apenas perturbarla. Ahora mismo miles de billones de neutrinos podrían estar atravesándole a usted al nivel de sus redes atómicas que componen las moléculas de su cuerpo sin que sea consciente de ello.

Los neutrinos no se ven afectados por la fuerza electromagnética pero sí por la gravitatoria. Es una piedra angular del estudio de la física actual, y su existencia fue comprobada experimentalmente en una fecha tan temprana como 1956 por Clyde Cowan y F. Reines. No sería hasta septiembre de 2011 cuando el resto del mundo oyera eso de “neutrino” en su televisión, radio o lo leyera en los periódicos. Fue entonces cuando se anunció el famoso experimento de velocidad que habría alterado todo lo conocido.

 

 

 

 

INFORMACIÓN:

 

www.cern.ch/

(Web oficial del CERN)