La Fundación Juan March inaugura el 30 de este mes (hasta el 1 de julio) ‘La vanguardia aplicada (1890-1850)’ y en la que se muestran carteles, libros, revistas, folletos, postales… y así hasta cerca de 700 piezas.
El conjunto de piezas, pertenecientes a dos coleccionistas privados, el estadounidense Merrill C. Berman y el empresario santanderino José María Lafuente, intentan mostrar al público cómo las técnicas y revoluciones estilísticas del siglo XX fueron aplicadas a campos como la publicidad y la comunicación social y política durante el mismo siglo. Nuevas ideologías y formaciones usaron estos ismos de los que surgió la mayor concentración artística conocida desde el Renacimiento.

Antes de que en el siglo XVIII advinieran las estéticas modernas y, con ellas, la autonomía de las bellas artes, puede decirse que todo arte fue, originariamente, “diseño”, es decir, arte “aplicada” a una función. Las artes, en efecto, han sido históricamente “artes aplicadas” a las más diversas funciones religiosas, políticas y sociales, desde el culto y la celebración, la representación del poder, la religión o la riqueza hasta la decoración y el descanso.
Más adelante, algunos movimientos nacidos entre finales del XIX y principios del XX como la Secession vienesa o el movimiento “Arts and crafts” y, sobre todo, las vanguardias históricas —desde el futurismo y la Bauhaus al neoplasticismo, pasando por el constructivismo—, supusieron no solo una acentuación de la moderna autonomía del arte, sino también un intento generalizado y radical de volver a llevar el arte a todas las esferas de la vida. La Vanguardia quiso devolver el arte y su poder transformador al ámbito político y social, al mundo doméstico y al de la decoración y también a los textos del libro, la revista y el cartel, a la propaganda política, la publicidad y los medios de comunicación.
La exposición, que contará con un catálogo profusamente ilustrado en dos ediciones, española e inglesa, incluye obras de 250 artistas de 28 países: Fortunato Depero (1892–1960), Oskar Kokoschka (1886–1980), El Lissitzky (1890–1941), Filippo Tommaso Marinetti (1876–1944), László Moholy−Nagy (1895–1946), Liubov Popova (1889–1924), Aleksandr Ródchenko (1891–1956), Kurt Schwitters (1887–1948), Jan Tschichold (1902–1974) o Theo van Doesburg (1883–1931), por solo citar algunos nombres. La selección de las obras de ambas colecciones no se ha realizado solo de acuerdo a criterios históricos, sino también por su influencia posterior en la sociedad y el diseño.


