‘Bosques de luz’ es el resumen del trabajo fotográfico de José Manuel Ballester, Premio Nacional de Fotografía 2010, y que en el espacio de Matadero Madrid resume sus inquietudes como un “iluminador de los espacios ocultos”. 

Ballester en estos años, se ha interesado por una gran diversidad de temas: ha plasmado en sus imágenes distintos paisajes del mundo, ha diseccionado naves industriales, y se ha detenido a observar la arquitectura espacial de museos que han sido renovados, cerrados o que incluso ya desaparecieron. Una atención al vacío y el espacio que no es novedosa pero sí interesante. Como él mismo dice, “esto se debe a mi predilección por escoger aquellos momentos en que la presencia directa se desvanece o desaparece“

.

Pero entre todas las imágenes recogidas en esta muestra (desde el 7 de febrero al 28 de abril, entrada libre), quizá sorprenda especialmente una: la fotografía monumental (ocho metros) que reproduce la estancia que pintó Leonardo da Vinci en su obra maestra ‘La Última Cena’. Suprime en esta imagen a los apóstoles de la pintura mural original, dejando que la mirada del espectador recorra la mesa desnuda con los restos de la reciente Cena. Una nueva visión consistente en vaciar de presencia humana el espacio, convertido así en el verdadero personaje de la obra.

Lo mismo hace con obras de otros grandes pintores del Renacimiento italiano como Fra Angelico o Giotto, obras que él esquematiza, dejando los espacios representados pero eliminando de todos ellos la presencia humana. El recorrido por esta muestra que pone de manifiesto el personal tratamiento de la imagen que hace Ballester a través de los tres elementos clave de su obra: el tiempo, la luz y el espacio. Dos fotografías del edificio de Tabacalera (en el que se exhibe la muestra) subrayan además la singularidad de este espacio como continente y contenido de esta exposición.