La Sala Kubo-Kutxa de San Sebastián presenta la exposición ‘Alejandro Garmendia. Paisajes, enigma y melancolía’, que estará abierta al público hasta el 27 de mayo. Cuando se cumple un año de su prematuro fallecimiento, esta primera y merecida retrospectiva, reúne más de un centenar de obras visuales y sonoras, ofrece la oportunidad de conocer mejor su trayectoria creativa multidisciplinar, iniciada a mediados de los años ochenta.

El comisario, Fernando Golvano, ha realizado una selección de Alejandro Garmendia que incluye óleos, obras de técnica mixta, esculturas, collages, así como una colección de sorprendentes piezas musicales y dos películas (‘Berlín’ y ‘Gilles de Rais’). Las obras provienen en su mayoría de colecciones privadas, pero no faltan algunas piezas importantes procedentes de instituciones, como Kutxa Fundazioa o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Alejandro Garmendia “Sander” (San Sebastián, 1959), como era llamado por sus amigos, es uno de los artistas más polifacéticos e ingeniosos que podemos encontrar en la creación contemporánea de nuestro contexto. Nomadeó por las artes visuales (de modo principal por la pintura y el collage, pero también por las artes gráficas, el cómic y el vídeo), por la creación musical en registros diversos (desde la acción performativa de signo dadaísta y pop hasta la creación sonora de base electrónica), o también por una fugaz incursión narrativa.

En todos esos escenarios creativos desplegaría una voluntad experimental, irónica, a veces satírica y, casi siempre, melancólica. La imbricación de esos diversos modos específicos configuraría lo más sustantivo de su propósito artístico, a saber: esa pasión multidisciplinar para dar forma a una travesía por la vida y el mundo, a los enigmas y desórdenes que recorren toda existencia.

Gran experimentador, emplea el azar en su creación, como resistencia a la teoría y a la norma, logrando imágenes que pueden transitar entre soportes, escalas y formatos diversos. Se mueve con comodidad en el collage y el fotomontaje, maneja técnicas mixtas e inventa piezas en el límite entre la pintura y la escultura, dotándolas incluso de sonido. La creación audiovisual fue otra modalidad que iniciaría a partir del año 2005 y le permitió establecer un diálogo con la música y la pintura.