Nuevo año, mismas buenas intenciones, mismo resultado; en el cine os damos para enero cuatro oportunidades para ver algo diferente, venga de Hollywood o desde España. 

En total se estrenarán en España 24 películas en todo el mes de enero, casi a una por día, lo que no está mal porque significa que el mercado sigue funcionando, aunque sea al ralentí, y que por lo menos la oferta no baja a pesar de que el consumo sí lo haga. Por no mencionar el deporte nacional de la piratería. Sobre todo serán títulos americanos y pocos españoles, éstos últimos muy tocados por la modestia y las buenas historias donde el guión y la adaptación a los escasos medios son la norma. Entre los estrenos sonados destacan Spike Lee (ya había tiempo que no veíamos al pequeña gran director afroamericano) y esa maravilla folk de los hermanos Coen de la que todo el mundo habla. Curiosamente las dos españolas se estrena el mismo día, el 24 de enero.

España sube a las marquesinas a dos novatos, una con opera prima y otro que logra el segundo y casi siempre imposible segundo largometraje de todo director. No está el cine español para alardes ni para permitirse lujos, y eso se resuelve con atrevimiento, talento y dosis de sentido común. Y con juventud. ‘Casi inocentes’ es la primera película de Papick Lozano; cuenta en el reparto con Fernando Cayo (‘El Orfanato’, ‘Mataharis’, ‘Pájaros de Papel’, ‘Secuestrados’), Ana Fernández (‘Solas’, ‘Hable con ella’, ‘El corazón de la tierra’, ‘Vidas pequeñas’) y Jaroslaw Bielski (‘Los amantes del círculo polar’). El largometraje está basado en una novela homónima de Pedro Ugarte y cuenta con el apoyo de ICAA. Narra la historia de Alberto y su familia y el día que pierden a su hijo León, algo que marcará para siempre al protagonista. La vida del niño la salvará un inmigrante que tiene toda la valentía que a él le falta.

La otra película española es ‘Presentimientos’, de Santiago Tabernero, a la sazón director del programa de RTVE ‘Versión española’ y hombre del mundo televisivo que con más de 50 años se atreve con su segunda película, un thriller romántico que tiene en sus dos protagonistas un buen gancho de taquilla: Eduardo Noriega y Marta Etura, más que conocidos entre el público español. La película se basa en la novela del mismo título de Clara Sánchez, en la que Julia (interpretada por Marta Etura) y Félix (Noriega) son una pareja que se marcha de vacaciones unos días a la costa, inmersos en una crisis sentimental. Allí sucederá un accidente que cambiará sus vidas. Podría ser un pequeño gran taquillazo para abrir la sedienta boca del cine nacional si se promociona bien, sobre todo cuando el presupuesto, 3 millones de euros, es para tener resultados.

En el otro extremo está Spike Lee, que regresa a las pantallas después de entrar en una relativa decadencia tras los años 90. Vuelve con ‘Oldboy’, remake de la película coreana de Park Chan-wook de 2004 y que es todo un clásico del violento género negro de su país. A Lee le han llovido críticas y palos por todos lados: el remake no ha dejado contento a nadie, hay acusaciones de que el cártel se ha plagiado y en su estreno en Acción de Gracias en EEUU apenas fue la número 18ª a pesar de la reputación del director y de tener a Josh Brolin como principal protagonista. También se estrenará el 24 de enero y será el público quien decida si Spike Lee ha perdido el toque o no de aquellos filmes legendarios como fueron ‘Haz lo que debas’ o ‘Malcom X’.

Para contrarrestar llegan los hermanos Ethan y Joel Coen con ‘A propósito de Llewyn Davis’ (estreno el 1 de enero), cada vez más estéticamente propios y con un camino muy marcado. Entre un bandazo y otro hacia el cine comercial o huyendo de él aparecen sus pequeños poemas americanos. Un buen crítico de cine aseguró una vez que los Coen estaban haciendo realidad, por piezas, un puzzle que era la “gran novela americana”, esa especie de utopía literaria y cultural que persiguen en EEUU todos desde los años 40. Esta película es una historia triste y dulce a un tiempo, un retrato de algo que odia América por encima de todo: el fracaso. Y eso a pesar de que sus mejores productos culturales siempre son historias de fracasados o redimidos con Oscar Isaac como gran protagonista, acompañado de Carey Mulligan, John Goodman, Garrett Hedlund, Justin Timberlake y F. Murray Abraham.

En esta película narran la vida de Llewyn Davis, un músico folk de los años 50 y 60 que con su gato a cuestas da tumbos por América exhibiendo la balada de un artista que intenta salir adelante y conseguir el éxito pero que apenas lo roza. En realidad Davis es una versión miserable de Bob Dylan, santo patrón de esta música y que sí que consiguió lo que Davis busca sin cesar: éxito. Sobrevive gracias a la ayuda de sus amigos y de algunos desconocidos a los que presta pequeños servicios. De los cafés del Village se traslada a un club de Chicago hasta que le surge la oportunidad de hacer una prueba para el magnate de la música Bud Grossman.

Toda la película es melancolía sutil y suave, desde el color de la fotografía que recuerda al sepia y el grisáceo típico de un país brumoso y antiguo, pero también es la música, una maravilla folk para los fans de aquellos tiempos en los que Nueva York mandaba y resucitaba el género con Bob Dylan al frente. Es la película número 16 de los hermanos de Minesotta y la que más culto rinde a la ciudad que les adoptó. Hablan del Village, de la música sencilla que llegaba del campo, con raíces en Inglaterra, Irlanda, Escocia, Gales o esos montes Apalaches alrededor de los cuales se tejió América.