España ejerció una notable influencia en la obra de Eungene Delacroix, uno de los pintores del romanticismo revolucionario francés. Tanta como para que sea imprescindible hacerle hueco en Madrid, concretamente en el CaixaForum de esa avenida de las artes que arranca en Neptuno y llega hasta Atocha. ‘Eugène Delacroix. De la idea a la expresión (1798-1863)’ pretende dar a conocer una nueva interpretación de la visión romántica del artista, abre mañana y se mantendrá hasta mediados del próximo enero.

Viajará posteriormente a Barcelona y supone un “homenaje póstumo” de Delacroix a España y a los lugares y gentes que conoció tras un viaje diplomático a Marruecos a cuyo regreso visitó las ciudades españolas de Córdoba, Sevilla y Algeciras. Entre las más de 130 obras que alberga la exposición, procedentes del Louvre de París y de colecciones públicas y privadas de Europa y América, destaca ‘Mujeres de Argel en sus habitaciones’. Este cuadro fue pintado por Delacroix tras el viaje que realizó al norte de África en 1832, pero junto al mismo se podrán contemplar también obras referentes del francés como ‘Grecia expirando sobre las ruinas de Missolonghi’ o uno de los bocetos de ‘La muerte de Sardanápalo’.

La antológica reconstruye la evolución del artista, desde sus inicios, cuando buscaba inspiración en creaciones artísticas y textos literarios, hasta la etapa final, marcada por la síntesis del conjunto de su obra. Junto a los óleos de gran formato se exhiben bocetos, dibujos, acuarelas y grabados, muy influenciados por Goya y “Los Caprichos”, que dan testimonio de la vida interior del artista en la exposición del francés más completa organizada desde la que se mostró en París en 1963, coincidiendo con el centenario de su muerte.