Una de las únicas dos patas de lo poco bueno que tenía que ofrecer Salamanca al resto del país ya tiene rota la rodilla. Mientras la Casa Lis mantiene su ritmo habitual, mimada por el poder municipal, el DA2 tiene toda la pinta de vivir ya haciendo equilibrios sobre el filo de la navaja.

IAC ha enviado una carta al Alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, en reacción a las decisiones tomadas por el Ayuntamiento respecto al DA2 de Salamanca. Se critica el no haber puesto a nadie al frente de la dirección del museo tras la marcha de Javier Panera, diluida dentro del nuevo entramado administrativo de las fundaciones de educación y cultura que todavía no se han fusionado de manera coherente, así como el despido de siete personas del equipo, que impide el correcto funcionamiento del centro. Asimismo, en la carta se solicita a la comparecencia del alcalde para explicar las decisiones tomadas, la celebración de un concurso público para buscar un nuevo director y la destitución del actual gerente de la fundación.

Desde la salida de su director, Javier Panera, sólo dos personas se ocupaban de la programación y la conservación de las exposiciones temporales y de las dos colecciones que alberga: la de la Fundación Coca-Cola y la propia de DA2, con un total de 750 obras de arte. El pasado 22 de diciembre ya se anunció que serían despedidos, con lo que apenas una persona se quedaría al frente del centro, una tarea imposible y que es la antesala no declarada de un cierre que persiguen algunos miembros del gobierno municipal, por no decir que el propio alcalde. Incluso con tres personas, y sin director, se hace casi quimérica la tarea de un centro de arte contemporáneo que apenas ha durado con libertad un par de años. La crisis se convierte así en excusa final para el desmantelamiento de cerca del 50% de todo el entramado cultural organizado con anterioridad en la ciudad.

Sobre su historia y presente, que sospecho nada de futuro, ya abordamos al DA2 en el número 19 de El Corso, en agosto del año que hoy finaliza. Leerlo hace comprender mejor el papel cultural y educativo que ha tenido un centro fruto del trabajo de unos pocos ante la indiferencia de la mayoría.