Katz es uno de los artistas más particulares de EEUU. Precursor del Pop Art, veterano creador que ha tocado muchos formatos siempre con su particular voz que contribuyó a ese estilo para luego seguir con su propio devenir, casase o no con el estilo pop en sí. La exposición del Guggenheim se centra en uno de esos campos, el del paisajista, tema principal en su carrera.

La muestra (‘Alex Katz. Aquí y ahora’, hasta el 7 de febrero) abarca desde creaciones de los 80 hasta sus últimas pinturas de paisajes monumentales, realizadas en la actualidad. En ella se revela el virtuoso control que tiene Katz de los materiales, así como el poder y la claridad absoluta de su visión. Los paisajes recientes de Katz constituyen la cumbre de un estilo depurado, en el que se encarna el potencial del arte contemporáneo para aprehender la grandeza en el presente; hablan de la condición de ser, en este tiempo en el que el flujo incesante de imágenes que preside nuestras vidas nos lleva con frecuencia a desconectarnos de las circunstancias de esa realidad que tan fielmente retrata Alex Katz.

La exposición está organizada por el High Museum of Art de Atlanta en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao y reúne 35 paisajes en los que Katz utiliza “una gramática de la abstracción”, que incluye el tratamiento expansivo de la superficie del lienzo al completo. El autor describe este momento como un “flash” antes de que la imagen se enfoque.
La exposición pretende poner de relieve el papel fundamental que el paisaje ha tenido en la larga trayectoria de Katz. El observador se siente inmerso en los monumentales paisajes realizados desde la contemplación, que suscitan el diálogo sobre la confluencia de la percepción y la conciencia, la relación entre arte y naturaleza y la esencia de lo sublime del momento.

 

Alex Katz (Brooklyn, 1927) es un pintor cuya obra se enmarca tanto en el arte estadounidense posterior a la Segunda Guerra Mundial como en la vanguardia actual. Comienza su carrera artística en la década de los cincuenta como pintor figurativo en un momento en que impera la abstracción, desafiando así a la crítica que rehusaba la imaginería en el arte, y especialmente la figuración. Aunque Katz rechaza el abandono de la imagen que propugnaba el Expresionismo Abstracto, sí adopta la energía y lógica formal de este movimiento. Desarrolla una pintura rápida y física inspirada en la pintura de acción de Jackson Pollock, y cuyas composiciones (‘All over’) fueron una revelación. Katz afirmó que su meta era capturar en su trabajo “todas las cosas rápidas que pasan”.

El sueño de mi madre

‘El suelo de mi madre’ (Alex Katz)

Con un espacio pictórico de poca profundidad y líneas intensamente descriptivas, limpias y reduccionistas, Katz busca provocar una conversación sobre la confluencia de la percepción y la conciencia, la relación entre arte y naturaleza y la naturaleza de lo sublime en nuestro momento contemporáneo. Más conocido por sus retratos, Katz ha pintado paisajes tanto en su estudio como del natural desde comienzos de su carrera.

Katz y el paisaje: las Pinturas Ambientales, el invierno

Katz acuñó la expresión “pintura ambiental” para referirse a sus monumentales paisajes de gran escala, como ‘Amanecer ‘3 (1995), ‘Prado’ (1997), ‘El sueño de mi madre’ (1998) y ‘Paisaje invernal 2’ (2007). Al aumentar exponencialmente el tamaño de las pinturas ambientales Katz pretende que el campo de visión del espectador sea totalmente ocupado por estos enormes lienzos. La monumentalidad de estas pinturas permite que el público se sumerja en ellas e imagine que habita el espacio pictórico; obliga a entrar en ese mundo artificial y natural a la vez. Los pone en su posición de observador. Katz profundiza aún más en la idea de una composición abierta y total, no limitada por los cuatro bordes del cuadro, un rasgo esencial de su trabajo a partir de los años cincuenta, la época en la que conoció la obra de Jackson Pollock.

El paisaje de Maine ha sido siempre una piedra angular del arte de Katz desde 1949; la disciplina de la pintura “plein-air” que aprendió allí le llevó a trabajar al aire libre durante los meses de otoño, invierno y primavera en Manhattan. Así, el City Hall Park es el tema de dos variaciones sobre un paisaje de invierno: ‘3 de enero’ y ‘Paisaje invernal 2’. Ada, su esposa, fue su musa y tema recurrente, como en la primera de las dos pinturas mencionadas: el color púrpura de su gorro y el lápiz de labios rojo destacan sobre el tono invernal gris del paisaje. Es una presencia extraña y ajena al todo, con lo que dota a la pintura de una fuerza destacable, rompe el todo del paisaje.

‘Sunset’ y Alex Katz

3 de enero

‘3 de enero’ (Alex Katz)