La próxima edición del festival literario y multicultural Semana Negra, que tendrá lugar del 6 al 15 de julio próximos, se celebrará en los terrenos de Naval Gijón, un espacio de unos 40.000 metros cuadrados, tras el acuerdo al que han llegado el ayuntamiento y la organización del certamen.

Finalmente el Ayuntamiento de Gijón ha concretado el espacio abierto para la celebración de la feria y de la propia cita literaria. La concejal de Urbanismo, junto con uno de los miembros de la organización del evento, José Luis Paraja, han puesto de manifiesto que se ha llegado a un principio de acuerdo de mínimos presupuestarios y también sobre la aportación del Ayuntamiento de los servicios municipales al certamen, que serán “similares” a otras ediciones.

La edil ha lanzado un mensaje de tranquilidad a los vecinos de la zona, ya que ha asegurado que serán “escrupulosamente cuidadosos” para causar los menores perjuicios posibles, si bien ha reconocido que “ciertas molestias” son inevitables. Sobre la celebración de siguientes ediciones en dicho terrenos, ha apuntado que dependerá del futuro desarrollo urbanístico de la ciudad. Es decir, que el año que viene habrá que hacer los mismos juegos malabares. Lucía García ha asegurado que sólo faltaría solicitar una autorización del uso de los terrenos de Pequeños y Medianos Astilleros en Reconversión, pero solo como conexión, no para ubicar instalaciones de la Semana Negra.

Por su parte, José Luis Paraja ha dicho que tras varios meses de negociaciones “hay final feliz” y ha celebrado que las “bodas de plata” del festival puedan cumplirse en Gijón. ”A partir de ahora habrá que trabajar mucho y hay voluntad por ambas partes para que el festival sea un éxito”, ha aseverado. Ha puesto de manifiesto que comenzarán las conversaciones con los vecinos de la zona para minimizar los perjuicios que puedan ser ocasionados, aunque ha asumido que “habrá molestias inevitables en un festival de estas dimensiones”.

Ahora bien, visto todo el proceso de tira y afloja, quizás los organizadores deberían empezar a pensar en moverse ellos camino de otra ciudad algo más benigna con la fiesta literaria. Bilbao, Avilés, San Sebastián o ciudades de interior como Zaragoza sonaron con fuerza para poder albergar el festival veterano del género negro literario de España.