En arqueología todo tiene su ritmo, lento como el tiempo; de ahí la polémica sobre la pirámide de Edfu después de que el gobierno egipcio haya negado el descubrimiento. 

 

Apenas 24 horas después de que un equipo de arqueólogos franceses clamara a los cuatro vientos que había descubierto una pirámide escalonada más antigua que la de Keops en el sur de Egipto el gobierno egipcio hay dicho que “agua”, es decir, que no hay tal pirámide. O mejor dicho, sí la hay, pero que se conoce desde 1908 según sus registros.

A los arqueólogos les ha negado la mayo el ministro egipcio de Antigüedades en persona, Mohammed Ibrahim, quien aseguró que la pirámide escalonada al sur de Edfu, en la provincia de Asuán, es en realidad una vieja conocida: arqueólogos franceses ya la habían reseñado entre la primera oleada de hallazgos egipcios en 1894, y luego en 1908 cuando se ampliaron las excavaciones en plena fiebre egipcia en Europa y EEUU.

Según un comunicado del Ministerio, la pirámide escalonada está al norte de la aldea de Al Ganimiya, a unos cinco kilómetros al sur de Tel Edfu y a unos 25 kilómetros al sur de la conocida pirámide de Al Kula, colocada por tanto en una zona bien conocida por los egiptólogos como de las más importantes en cuanto a hallazgos en el sur del país. ¿Entonces por qué la algarada mediática que ha barrido todos los medios de comunicación desde el martes pasado? Sencillo: el tiempo.

Excavación de la pirámide al sur de Edfu (Foto: Universidad de Chicago) 

Según Ibrahim la localización, incluso las marcas de excavación francesas se perdieron en el tiempo porque el lugar permaneció olvidado durante décadas hasta que fuera recuperada en el catálogo patrimonial egipcio de los años 70, cuando Egipto estaba en plena ola nacionalista y cada piedra antigua era (y es) un tesoro nacional. El testimonio es de primera mano, siempre según el gobierno egipcio, porque el propio Ibrahim fue uno de los arqueólogos que hizo el catálogo y él estuvo allí.

Ibrahim aseguró que la pirámide no tiene doce metros de alto como se insinuó, sino que apenas llega a los cinco metros de alto por once de base, que data del Imperio Antiguo y pertenece a un conjunto de siete pirámides diseminadas en el centro y sur de Egipto, como la de Abydos y la de la isla Elefantina, en Asuán. Y lo más importante: no hay enterramiento en el interior, es una pirámide de adoración religiosa, un monumento no una forma de ocultar momias.

La explicación llega muy poco después de que los arqueólogos occidentales de la Universidad de Chicago en la zona dieran la voz de aviso sobre una pirámide anterior a Keops por apenas unas décadas y que formaba parte de un conjunto más grande. Según sus cálculos debió tener unos 12 metros de altura, construida con arenisca y arcilla y era usada como símbolo religioso y de poder por la corte de los faraones Huni (2.635 a.C) o bien Snefru (2.610 a.C).

El error de los arqueólogos, o cuando menos su confusión, viene del hecho de que ya se sabía que había allí una pirámide reducida por el tiempo y la erosión (por el material usado en la construcción), pero la Universidad de Chicago reclama para sí la paternidad de su excavación, lo que contradice al gobierno egipcio. El problema es que la zona ya había sido excavada y catalogada por equipos franceses un siglo antes, con lo que podría tratarse de uno de los mayores lapsus de memoria documental de los últimos años.

Según el equipo norteamericano a los pies de la pirámide se han encontrado restos humanos y de ofrendas religiosas en forma de comida y jeroglíficos muy posteriores a la construcción, con lo que se entiende que pudo servir de emplazamiento funerario para los egipcios posteriores. Así pues queda el pulso abierto: ¿fueron los franceses los primeros?, ¿sabía el gobierno egipcio que estaba ahí pero no habían vuelto a excavar por su poca importancia artística?

Pirámide de Keops (en el centro), contemporánea de la hallada en Edfu