Desde la más completa ignorancia, uno podría decir que se parecen mucho el iPhone 4 y el iPhone 4s. Pero seguro, seguro, que los entendidos ven algo diferente, como ese tipo de mejoras de lo que ya funciona que hacen que tenga más éxito todavía. Habrá colas por comprarlo, lógico, pero la sombra de la ausencia del pater noster es demasiado alargada en Apple. Tim Cook, sucesor del rey, se puso manos a la obra, tanto que incluso su aspecto recordaba a un Steve Jobs más joven y dinámico. Pero cualquier parecido con la realidad, igual que con el iPhone 4s, es pura coincidencia. Tanto misterio alrededor de la presentación elevó tanto la expectativas que para la inmensa mayoría de medios que hemos sondeado, salvo para los blogs que viven y respiran por y para Apple, ha sido una decepción. Dijo Cook que el nuevo móvil “por fuera es igual, pero por dentro es todo nuevo”. ¿Cebo para fans, falta de ideas para la quinta generación, lo postergan todo para un futuro renacer de Jobs? A saber.

Novedades. El nuevo iPhone tiene un chip de doble núcleo A5, la batería ha sido potenciada (8 horas de aguante en conversación, 9 si se está navegando con wifi, 40 si uno lo usa como iPod para la música); más potente es también su cámara de fotos (8 megapíxeles), se asemeja ya a las grandes cámaras por velocidad y calidad, y en cuanto a su capacidad para grabar en HD, la definición alcanza ya los 1080p. En cuanto a la rapidez de lo que interesa, los datos, la velocidad es de 7,2 megas por segundo de subida y 14,8 megas en descarga. La otra gran novedad es el asistente telefónico Siri, que parece más un mayordomo al estilo Mr. Belvedere que una agenda personalizada. En cuanto a precios, Apple no dijo nada en euros, todo en dólares: 199, 299 y 399, que ya sabemos que suele traducirse en (vía Atlántico) una subida de casi cien euros respecto a la cifra original. El lanzamiento será el 28 de octubre.

Una cosa más: cuando un empresario tecnológico se dedica a cantar las buenas nuevas de sus productos y marea con cifras de descargas, ventas y superioridad respecto al resto, mal augurio. Cuando uno marca la tendencia no necesita exhibicionismos como el de Tim Cook, recordando que son los reyes de las descargas, número de aplicaciones y que dominan el mercado mundial y de EEUU. Cierto, pero Sony, Samsung y compañía ya andan mordiendo los talones. Y si no es en calidad, será por precio, que no todos han nacido para tener un Apple, o cuando menos, no todos se dejan deslumbrar por el estatus y sí (y mucho viendo cómo está la cosa económica) por el bolsillo.