Josef Albers es el invitado de la Fundación Juan March en sus instalaciones de Madrid con una retrospectiva sobre uno de los padres de la Bauhaus e ídolo de la abstracción.

‘Josef Albers: medios mínimos, efecto máximo’ (hasta el 6 de julio) es la primera gran exposición retrospectiva sobre este artista que, en parte, fue también padre del diseño y las líneas abstractas que han marcado gran parte del siglo XX. Nacido en 1888 y fallecido en 1976, su talento se desparramó entre la Bauhaus y una carrera personal que implicó cuadros, fotografías, mobiliario doméstico, diseño, objetos… La línea argumental es su vida: es una exposición pegada al devenir cronológico de su vida y su manera de ver el mundo, es decir, el “más por menos”, “economía de la forma”. Para él era vital “el uso productivo de medios y recursos intencionadamente limitados, por el respeto al trabajo manual y por el énfasis en la experimentación con el color”, como reconocen desde la Fundación Juan March.

Albers era hijo de un artesano y pintor que se enorgullecía de su trabajo, algo que transmitió a su hijo, que a su vez supo hacer verdad la metáfora de Miguel Ángel y el bloque de mármol: hay que sacar la obra desde dentro hacia afuera, hacer las cosas bien para que el producto final salga bien. Al talento contemporáneo se unió así el orgullo artesano y el sentido del buen trabajo. Como resultado, un artista tremendo que supo sobrevivir a su Alemania natal (le tocó todo lo malo: la Gran Guerra, el nazismo, el Apocalípsis de los 40…) y que si bien coqueteó de joven con el expresionismo que causaba furor en su tiempo terminó por abrazar un concepto muy moderno: “economía de medios”. Más por menos, minimalista y abstracto.

Uno de sus primeros textos, publicado en 1928 bajo el título de ‘Werklicher Formunterricht’, empieza así: “Vivimos en una época orientada por la economía […], en épocas anteriores era más importante la visión del mundo”. Sin embargo, la noción de economía de Albers no tiene nada de mercantilista o economista, es más bien algo más profundo, la relación del ser humano con las formas y objetos. Había que simplificarlo todo un poco. La exposición intenta retratar esa norma, su acercamiento a los objetos desde esa regla básica.

Pero también otra faceta clave de Albers: la pedagogía. Albers fue alumno y después maestro en la Bauhaus de Weimar y Dessau, docente en Black Mountain College y, por último, en la Universidad de Yale; fue un producto de dos de los experimentos pedagógicos en arte más importantes del siglo XX, primero la alemana Bauhaus y después en EEUU. La exposición intenta reflejar esa faceta e incluye muchos de los ejercicios de clase que hicieron sus alumnos y él en la Bauhaus y en Yale. La exposición incluye vidrieras (“Glasmalerei”), muebles y objetos de diseño de la época de la Bauhaus y tanto la obra gráfica como la pintura de sus años americanos en Black Mountain College primero y en Yale después. La selección de pinturas es especialmente relevante y cubre las principales series en las que Albers trabajó: ‘Variant/Adobe’, ‘Structural Constellations’ y la célebre ‘Homage to the Square’, realizada en Estados Unidos durante las últimas décadas de su vida.

El catálogo que acompaña a la exposición aporta una amplia sección documental con 57 textos de Josef Albers –26 de ellos absolutamente inéditos– de los que 53 han sido traducidos al castellano por primera vez desde sus originales inéditos o publicados en alemán o en inglés, además de 14 testimonios de colegas, estudiosos, historiadores, ensayistas y escritores, todos ellos salvo uno inéditos hasta ahora en castellano. En esos textos se puede ver reflejado a la perfección el gran Albers: convicciones arraigadas, coherencia artística, pasión por enseñar y aprender, inteligencia a la hora de diseñar y crear, pero sobre todo su trabajo en el arte abstracto, el color, el diseño, la arquitectura o el sentido de la existencia.

Esta ganancia, con todo, no es más que un reflejo de la que significan las obras de Albers. En ellas, la economía “distributiva” que se advierte en sus textos deviene, más bien, una economía de la multiplicación exponencial del valor estético. Y quizá en este punto pueda considerarse a Josef Albers un artista paradigmático en el conjunto del arte moderno y contemporáneo. Pues, en cierto sentido, todo el arte moderno, desde las primeras décadas del siglo XX (e incluso desde el impresionismo), puede explicarse como un proceso de economía de la forma o, mejor, de “economización” de las formas.

Fundación Juan March – Castelló 77 (Madrid)

Horario: Lunes a sábado de 11:00–20:00 h. Domingos y festivos: 10:00–14:00 h. Exposición cerrada los días 17, 18, 19 y 20 de abril.

Visitas guiadas gratuitas a cargo del equipo de educadores de la Fundación Juan March. Martes y jueves: 11:00, 12:00, 13:00 h. Miércoles y viernes: 17:00, 18:00, 19:00 h. Comenzarán cada 60 minutos, por orden de llegada. Los grupos no excederán las 20 personas.