Nueva obra de la peculiar editorial Ginger Ape para su colección de serie negra Thompson & Thompson, firmada por el “recalcitrante” Edmond About.

Dentro de la serie Thompson & Thompson la editorial Ginger Ape publica una nueva obra que revisita el siglo XIX y esa primera mitad alocada del XX desde un punto de vista revisionista: sacar a la luz las obras que a día de hoy más se acercan al gusto barroco del lector contemporáneo, ávido de sangre y algo de mala leche en cada frase. En un mundo aburguesado y victoriano como el del XIX aparece esta novela tragicómica del periodista, escritor, crítico y “recalcitrante” resistente en general llamado Edmond About.

‘La nariz de un notario’ narra la tragicómica historia del joven Alfred L’Ambert, un opulento y arrogante notario, campeón del foyer de la Ópera parisina, que en el curso de un lance por una hermosa dama pierde su nariz de una certera estocada. Para recuperar el apéndice nasal perdido L’Ambert encadenará su suerte, por arte y virtud de una intervención quirúrgica tan osada como prodigiosa, a la de un inocente y tosco aguador de provincias al que el notario corrompe y soporta después cuando el curso de la fortuna se vuelve en su contra.

A medio camino entre la crítica social y el relato fantástico y de ciencia-ficción, esta novela es una sátira incomparable del teatro del absurdo que se desarrollo en el siglo XIX (y todavía hoy) que cuestiones las relaciones de clase para promover la reflexión de los lectores sobre quiénes somos y cómo la identidad individual, en ocasiones, se traduce en apéndices nasales, por muy simples que sean. La obra fue todo un éxito en su época y hoy olvidada entre el polvo del tiempo. Ginger Ape se afana así, una vez más, en recuperar la memoria perdida de autores geniales que la Historia ha tratado injustamente, como el caso del español Luis Antón del Olmet.

Edmond François Valentin About (1828-1885) nació en Dieuze, en el departamento de Mosela, en la región de Lorena, el 14 de febrero de 1828. Tras pasar sin gloria por el seminario local (del que sería expulsado), cursó brillantes estudios en París, primero en el Liceo Carlomagno y más tarde en la Escuela Normal Superior, establecimiento este que compartió con otras destacadas figuras de las artes y las letras del siglo. Una beca le llevó a Grecia como pensionado de la Escuela de Atenas; corría el año 1851. No encontró interés, sin embargo, en el estudio de la arqueología (al que estaba orientado el centro), y tras un tiempo, marchó a Roma. A su regreso a París, ya en 1853, abandonó decididamente la carrera de la enseñanza y se decantó por las letras.

Como periodista colaboró –ya fuera con artículos de opinión, crónicas de sociedad, críticas de arte, seriales novelísticos, o incluso como corresponsal de guerra– en diversas publicaciones de prestigio: Le Figaro, Le Moniteur, Le Soir, Le Constitutionnel, Le Gaulois, L’Opinion nationale o Le XIXe siècle (rotativo radical del que sería fundador y editor). Lo intentó asimismo con el teatro, si bien tras algunos tropiezos refrenó esta ambición. Mordaz, burlón, descreído, polémico e iconoclasta –no en vano sería conocido con el sobrenombre de Petit Voltaire–, escribió ensayo y crítica artística, obteniendo igual número de logros que de querellas. Entre su producción destaca: ‘La Grecia contemporánea’ (1854), fruto de la experiencia acumulada durante su soggiorno ateniense; ‘La cuestión romana’ (1859), despiadada invectiva contra el poder temporal de la Iglesia; ‘Alsacia’ (1872), en la que se refirió a la cuestión de la unificación alemana (escrita tras ser encarcelado durante un viaje por la región acusado de ultraje al Emperador); o sus muy diversas relaciones de los Salones y Exposiciones del bullente París de las Artes.

En cualquier caso, fue en el campo de la narrativa donde cosechó sus mayores éxitos. De entre su prolífica obra conviene referir: ‘Tolla’ (1855), considerada la mejor de sus novelas, y que ejerció una notable influencia sobre el escritor Henry James; ‘El rey de las montañas’ (1857), burlesco acercamiento al mito romántico del pallikare, el héroe guerrillero griego; ‘El hombre de la oreja rota’ (1872), sorprendente pieza de protociencia-ficción en la que fantaseó con la criopreservación humana; ‘La nariz de un notario’ (1872), objeto de la presente edición; o ‘Historia de un hombre honesto’ (1880), cautivadora estampa de la virtud burguesa durante los días revolucionarios. El éxito de estas obras y un estilo limpio, conciso e incisivo le valieron toda suerte de distinciones: caballero de la Legión de Honor, presidente de la Société des Gens de Lettres (1877-1880 y 1881-1884) y miembro electo de la Academia Francesa (1884). Murió el 17 de enero de 1885, cuando solo contaba 57 años. Sus restos reposan en el cementerio de Père-Lachaise.