El poeta leonés Antonio Colinas y la violinista Lina Tur Bonet se unen para homenajear a Johann Sebastian Bach en Salamanca, en el Teatro Liceo (6 de abril, 21.00 horas) con ‘La tumba negra’, un recital poético y musical a voz y notas.

Para ‘La tumba negra’ ambos han querido hacer una simbiosis de palabra y música, sin que una pese más que la otra y donde Bach inspira la letra al autor y la violinista interpreta la obra del músico. Este concierto-recital fue estrenado el pasado año en el Auditorio de Ibiza. Venta de localidades (desde el sábado día 23 de marzo a las 11h.) en la taquilla del teatro y El Corte Inglés (902 400200  y  www.elcorteingles.es).

La letra. En junio de 1996 el escritor Antonio Colinas hizo una visita a la tumba del músico Johann Sebastian Bach, en Leipzig. A la salida de esta visita, surgió un primer verso que fue completando en sucesivas ciudades mientras las visitaba. De aquel primer paso salieron muchos más, en total 500 versos que se titularon ‘La tumba negra’. El poema es un homenaje a Bach y a su obra,  pero a muchas otras cosas: la música como bálsamo del alma, el sentido órfico de la existencia, los totalitarismos del siglo XX, el acto de viajar, el amor, las fronteras…

La música. El recital poético de Antonio Colinas estará acompañado por la interpretación de una de las obras más ricas y emblemáticas de Bach, la ‘Partita en re menor BWB 1004’ para violín solo, por parte de la violinista ibicenca Lina Tur Bonet. El último de los tiempos de esta Partita –la famosa ciaccona, con sus 63 variaciones sobre un mismo tema–, es una de las cimas de la música del compositor alemán, por su belleza y por la complejidad de su interpretación.

 

Antonio Colinas resume muchas capacidades en una sola persona: poeta, narrador, ensayista y traductor, reside en Salamanca. Su ‘Obra poética completa’, fue editada en 2011 por Siruela en España y por el Fondo de Cultura de México para América, recoge la totalidad de su poesía. Es autor ‘Un año en el sur’ y ‘Larga cara a Francesca’ (novelas), de varios libros de relatos (‘Días en Petavonium’, ‘Huellas’ o ‘Leyendo en las piedras’) y de otros de ensayo, como ‘Vicente Aleixandre y su obra’, ‘Del pensamiento inspirado’, ‘El sentido primero de la palabra poética’, ‘Hacia el infinito naufragio (Una biografía de Giacomo Leopardi)’, ‘La simiente enterrada (Un viaje a China)’, ‘Cerca de la Montaña Kumgang’ o ‘El agua, la piedra, la palabra (Salamanca en la memoria)’.

La lista de premios es larga como su carrera: Premio Nacional de la Crítica (1975), el Premio Nacional de Literatura (1982), el Premio de las Letras de Castilla y León (1999) y el Premio Internacional Carlo Betocchi (1999), concedido en Italia por su labor como estudioso de la cultura de este país. También en Italia ha recibido el Premio Nacional de Traducción, concedido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de ese país, por su versión de la ‘Poesía completa’ del Premio Nobel de Literatura Salvatore Quasimodo.

Lina Tur Bonet recibe sus primeras lecciones de música a la edad de tres años, de la mano de su padre, Antonio Tur, compaginándolo con clases de danza. Posteriormente, deja España para formarse como violinista en las Universidades de Friburgo y de Viena. Lina compagina también su actividad de concertista con su labor de profesora en la cátedra de violín romántico en el Conservatorio de Zaragoza, donde también se ocupa de la asignatura de Conjunto Barroco. Ha formado su propia agrupación, Música Alchemica, que ha debutado con gran éxito en Alemania y Eslovenia.

Lina Tur está considerada como una de las intérpretes más solicitadas para repertorio barroco y moderno con formaciones como Il Complesso Barocco, Concerto Köln, Clemencic Consort, Orquesta de Cámara de Mannheim, Bach Consort de Viena, Neue Hofkapelle Munich, Orquesta del Palau de les Arts de Valencia, Euskal Baroque Ensemble o la Capilla Real de Madrid,  y colaborando con orquestas como Les Musiciens du Louvre, Les Arts Florissants, Mahler Chamber Orchestra, la Orquesta de Cámara Reina Sofía, el Orpheon Consort, Al Ayre Español, o BandArt, grabando en varias ocasiones para Deutsche Gramophon y para Virgin. Su interés por conocer el mayor repertorio posible le lleva a actuar bajo la batuta de numerosos directores, actuando en los más importantes escenarios del mundo como el Lincoln Center New York, Berliner Philarmonie, Scala de Milán, Concertgebouw Ámsterdam, Royal Albert Hall, Theatre des Champs Elysèes o Philarmonie de San Petersburgo.