Al cine español no paran de caerle cascotes en la cabeza: precisamente ahora, cuando más valentía y ambición hace falta, pierde a uno de sus grandes nombres, Elías Querejeta, productor y director que marcó una época en el cine.

Ha fallecido hoy mismo con 78 años en Madrid, según ha comunicado la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE). Una gran pérdida porque era una de las voces lúcidas del gremio nacional del cine en su doble faceta de productor y director, una figura independiente que desde el País Vasco logró forjar a muchos directores y sacó muchos proyectos adelante en tiempos duros como los 70 y 80. Era, además, padre de la directora Gracia Querejeta, que siguió sus pasos con éxito. Entre sus premios destaca la medalla de oro de la Academia de Ciencias Cinematográficas española, que recibió en 1998.

Nacido en Hernani (Guipúzcoa), Querejeta, que también trabajó como guionista y documentalista, creó en 1963 su propia productora con la que ha producido más de cincuenta películas, de las que una buena parte contribuyeron a la renovación de los temas y las formas del cine español del tardofranquismo y la Transición. Buen ejemplo de esto son sus colaboraciones con Carlos Saura en ‘La caza’, Victor Erice en la laureada ‘El espíritu de la colmena’ y más recientemente con Fernando León en ‘Los lunes al sol’.

Sin embargo Querejeta fue mucho más que productor o director. En realidad su verdadera pasión fue la de jugador de fútbol, más concretamente delantero profesional de la Real Sociedad. Con 18 años ya jugaba en Primera División y llegó a marcarle un golazo al Real Madrid de Di Stéfano de los años 50. Su carrera se terminó en el 58 y entonces se volcó con su segunda gran pasión, el cine, hasta el punto de que en menos de cinco años ya tenía su propia productora. Lo de ser director llegaría en paralelo pero nunca con tanto peso como la producción.

 

Elías Querejeta, segundo por la izquierda en cuclillas, junto al portero

Según muchos críticos de cine, el legado de Querejeta es sencillo: personificar el cine de autor. Durante 50 largos años simbolizó a la perfección el papel de productor con conocimiento de causa, a la europea, con gusto artístico y mucha valentía. A su sombra crecieron y fueron protegidos gente como Saura o Jaime Chávarri, Erice, Emilio Martínez Lázaro, y más recientemente su hija Gracia y Fernando León. Difícil fue su relación con Erice, con el que trabajó en dos mitos, ‘El espíritu de la colmena’ en 1973 y ‘El sur’ en 1983, con la que acabaron rompiendo porque Víctor Erice consideró que Querejeta no había sabido montar la película. En la sala de montaje él era el rey, y sus roces con muchos directores vinieron de esta parte.

Especialmente fructífera y sólida fue su relación con Saura, su gran pareja profesional entre 1965 (‘La caza’) y los inicios de los 80. Empezaron como amigos inseparables, cómplices, y terminaron distanciándose porque era un contacto que desgastaba, como el propio Querejeta dejó dicho. De esta amistad profesional y personal que terminó congelada surgieron clásicos del cine español como ‘Peppermint frappé’ (1967 – Oso de Plata en Berlín), ‘Stress es tres, tres’ (1968), ‘La madriguera’ (1969), ‘El jardín de las delicias’ (1970), ‘Ana y los lobos’ (1972), ‘La prima Angélica’ (1973) y ‘Cría cuervos’ (1975), las dos con premios en Cannes, ‘Elisa, vida mía’ (1977), ‘Los ojos vendados’ (1978), ‘Mamá cumple cien años’ (1979), ‘Deprisa, deprisa’ (1980), que se llevó otro Oso de Oro en el Festival de Berlín, y ‘Dulces horas’ (1981).