‘Amanece que no es poco’ cumple 25 años con una creciente legión de seguidores que la ha convertido en la mejor película española de los últimos sesenta años.

Alcalde: En resumen, hemos ganado los de siempre. O sea, yo, alcalde. De cura, don Andrés. De maestro, no se ha presentado nadie, o sea que sigue don Roberto (aplausos del pueblo). De puta, Mercedes. También han salido cinco adúlteras, pero bueno esto ya se lo diremos a ellas para que los maridos, si quieren, se enteren y si no, pues no. Monja, no hay, que no ha salido. La Cristina va a probar de marimacho unos meses y Don Cosme de homosexual (¡Viva!) También ha salido que los de la invasión se tienen que ir. Y si hay algún americano, también (…).

Cabo Gutiérrez: Ha ocurrido algo que os tengo que comentar. La Guardia Civil ha perdido las elecciones. Las ha ganado la Secreta (Silbidos del pueblo). Eso sí, la Secreta somos nosotros mismos… (Aplausos) menos… menos Fermín. El guardia Fermín queda fuera de las Fuerzas de Orden Público. En cualquier caso, yo pido un aplauso muy grande para el guardia Fermín.

¿Dónde está ese lugar donde se decide todo con un envidiable ejercicio de soberanía popular? José Luis Cuerda (Albacete, 1947) es el creador de un pueblo único en una película aún más única: ‘Amanece que no es poco’.

Jimmy: Buenos días. ¿Usted sabe dónde dan hospedaje en este pueblo?

Guardia civil: No hay fonda, ¿eh? Aquí todo lo que no sean casas particulares….

Jimmy: Y entonces, ¿qué?

Habitante del pueblo: Y no le va a ser fácil porque este es un pueblo de mucha cultura, de unas pecualiaridades de gran valor y de un folclore muy variado. Pero, un pueblo muy cerrado, ¿sabe? Se tiene miedo de lo que venga de fuera, por lo que le pueda ocurrir a las mujeres, usted ya me entiende.

Jimmy: Cuidado, ¿eh?, que mi hijo es ingeniero y da clases en Oklahoma.

Carmelo, el borracho: Pues yo creo, que me voy a sacar la chorra.

‘Amanece que no es poco’ cumple 25 años. La película, estrenada en Madrid el 17 de enero de 1989, fue un gran éxito de taquilla, con una envidiable recaudación de 600 millones de pesetas, aunque no tanto de crítica. Pero ‘Amanece que no es poco’ envejece cada vez mejor. España está llena de ‘amanecistas’, término acuñado para describir a los miles de admiradores del filme de José Luis Cuerda. La Seminci, a través de una encuesta en una red social, proclamó en su última edición a ‘Amanece que no es poco’ como la mejor película española de los últimos sesenta años.

Heredero de Azcona, Berlanga y Mihura

“Lo mío, esa es mi firme creencia, no es surrealismo, como se ha dicho, sino pegarle un revolcón a la lógica, fajarse con ella cuerpo a cuerpo y retorcerle el pescuezo hasta que vomite sus últimos argumentos. ‘Amanece, que no es poco’ es fruto de un ejercicio de ensimismamiento para buscar las cosas que con más sinceridad y sentimiento llevo dentro. Cosas, intuiciones muchas, que necesito soltar. Algunas, para que dejen de envenenarme. Otras para permitir, como la espuma de la cerveza, que determinados goces me desborden. Y otras más, incluso, para enseñar mi propio andamiaje. Busco, entonces, personajes y acciones que ‘quintaesencien’ lo que pienso y siento”, ha resumido Cuerda sobre el significado de una película con delirantes diálogos herederos de los mejores Azcona, Berlanga y Mihura.

Jimmy: Supongo que me respetarás, ¿eh Teodoro?

Teodoro: ¿Qué guarradas está usted pensando, padre?

Jimmy: Déjate, déjate, que un hombre en la cama es siempre un hombre en la cama.

‘Amanece que no es poco’ discurre, precisamente, coincidiendo con la estancia de Jimmy (Luis Ciges) y Teodoro (Antonio Resines) en un pueblo indeterminado de La Mancha. Padre e hijo viajan en una Saglas con sidecar en un año sabático, “trabajar seis y descansar uno”, del personaje de Resines, que añora a su desaparecida madre.

Teodoro: Padre…, padre, ¿está durmiendo, padre?

Jimmy: ¿Eh?

Teodoro: ¿Está durmiendo?

Jimmy: No, que va hijo, que va.

Teodoro: Me acuerdo de madre, padre.

Jimmy: No, pero, ¿no te gusta la moto que te he comprado?

Teodoro: Sí, si la moto es cojonuda pero eso no tiene nada que ver. ¿Usted se acuerda de lo que yo les decía en las cartas? Yo les decía, me apetece mucho verles a los dos cuando vuelva. A los dos decía yo, a madre y usted. Y cuando vuelvo, la ha matado. ¿Por qué la mató, padre?

Jimmy: Porque era muy mala.

Teodoro: Pero hombre, padre.

Jimmy: Es muy duro decírselo a un hijo, pero tu madre era muy mala. Yo he esperado a que estuvieses criado y a que tuvieses una buena ocupación, pero ahora que tienes una plaza en Oklahoma, ¿para qué quieres a tu madre?

Teodoro: No sé, pero como tengo todo el año sabático por delante sin nada que hacer…

Jimmy: Pero para eso mejor es una moto, una moto con sidecar para ver mundo porque también todo el santo día metido allí en Oklahoma…

 

Revolcón a la lógica

La intervención de la autoridad, con el cabo Gutiérrez de la guardia civil, un impagable José Sazatornil, uno de nuestros mejores cómicos, no rebaja el revolcón de José Luis Cuerda a la lógica. Más bien al contrario.

Cabo Gutiérrez: Pero, en resumidas cuentas, usted, ¿qué es lo que hizo?

Jimmy: Matar a mi mujer.

Cabo Gutiérrez: Pero eso es un disparate.

Jimmy: Ni mucho menos…

Cabo Gutiérrez: ¿Por qué la mató usted?

Jimmy: Porque era muy mala. A mí me fastidia decirlo delante de mi hijo pero es la verdad.

Cabo Gutiérrez: ¿Y esto lo saben en Madrid?

Jimmy: Hombre, pues claro. Lo primero que hice después de matarla fue ir a la comisaría y decirle al comisario: ‘Señor comisario, yo he matado a mi mujer porque era muy mala’.

Cabo Gutiérrez: ¿Y qué dijo el comisario?

Jimmy: Hombre, ¿qué quiere usted que diga? Un comisario siempre es un comisario, ¿no? Pues hombre, que tampoco hay que llegar a esos extremos y que las cosas hay que tomarlas con calma…

Cabo Gutiérrez: ¿Y no lo detuvo?

Jimmy: No, es un caso sencillo. Lo entendió muy bien.

Cabo Gutiérrez: ¿Se ha confesado usted de esto?

Jimmy: En la comisaría no me han dicho nada de confesarme.

Cabo Gutiérrez: Pues se lo digo yo, ¡alma de cántaro! ¿Pero cómo puede usted andar por ahí tan tranquilo con un pecado tan gordo en la conciencia? ¿Pero no ve que, si se muere, va a las Calderas de Pedro Botero de cabeza?

Jimmy: ¡Ah, pues mire, sí, tiene usted razón, pero yo no había caído en eso! No se preocupe, ahora mismo voy yo ahora a confesarme.

Teodoro: ¿Y entonces de detenerlo no…?

Cabo Gutiérrez: Hombre, tampoco voy a ser yo más papista que el Papa. Si en Madrid no lo han detenido, ¿no querrá que me meta en camisas de once varas y que se crean que quiero enmendarles la plana a los de la capital? Yo no soy de esos. Yo no ando por ahí dándome ‘pisto’. Y usted, ¿dónde da clases?

Teodoro: En Oklahoma.

Cabo Gutiérrez: ¿En los Estados Unidos?

Teodoro: Sí, señor.

Cabo Gutiérrez: ¿Y cómo anda por allí la política? ¿Revueltilla, eh? ¿Hay mucho Opus?

 

‘Total’, el germen

Cuerda, además de dirigir, firma un guion que alumbra un nuevo género, el ‘subruralismo’, definido por el poeta italiano, crítico de cine y programador cultural de la RAI Gianni Toti. Un término que Toti estrenó para definir ‘Total’ (1983), un mediometraje televisivo que conforma una trilogía con ‘Amanece que no es poco’ y ‘Así en el cielo como en la tierra’ (1995).

El director manchego recuerda con agrado aquel encuentro. “Toti vio ‘Total’ en el Festival de Montecarlo (dedicado a la televisión). Fingimos una discusión teórica con la que nos reímos muchísimo en la que él decía que no era una película surrealista sino subruralista, cosa que creo que está más de acuerdo con la realidad de la película. Lo de ‘Total’ fue paradigmático. El crítico de cine más prestigioso que ha habido en este país, Ángel Fernández Santos, tituló su crítica a media página: ‘Total, nada’. Comenzaba diciendo: ‘Sucesión de chistes que a los tres minutos aburren al espectador’. Y ahí me salvó la vida, porque aburrían al espectador llamado Ángel Fernández Santos, que ni siquiera había podido saber si aquello, visto en un cine, aburría o no aburría. Al día siguiente me llamó un amigo para decirme que no leyese lo de Ángel porque me metía un palo que me dejaba temblando. Yo me fui corriendo a Televisión Española y les pedí que no enviasen aquello a Montecarlo. Pero pensando en ellos, no en que yo fuese a recibir otro palo porque los palos, a los creadores, son el precio que tenemos que pagar”.

‘Total’, sin embargo, se estrenó en Montecarlo ante la crítica televisiva internacional. Las proyecciones del Festival no pasaban de ocho-diez espectadores. Pero ‘Total’ llenó la sala. Éxito rotundo: Premio Especial de la Crítica y Premio Especial del Jurado. Nacía el subruralismo y se gestaba ‘Amanece que no es poco’ con joyas como la Oda a la Calabaza, que en el primer guion era una coliflor, del campesino Pedro (Alberto Bové), que no se acostumbra a tener un sobrino negro pese a llevar viviendo con él durante cuarenta años “Yo soy un hombre muy primario, estoy sujeto terriblemente a las pasiones. No pienso casi”, se define ante un grupo de universitarios extranjeros de la Universidad de Eaton.

“Calabaza, se acaba un nuevo día y, como todas las tardes, quiero despedirme de ti. Quiero despedirme y darte las gracias una vez más por seguir aquí con nosotros. Tú, que podrías estar en la mesa de los ricos y los poderosos, has elegido el humilde bancal de un pobre viejo para dar ejemplo al mundo. Yo no puedo olvidar que en los momentos más difíciles de mi vida, cuando mi hermana se quedó preñada del negro o cuando me caparon el hurón a mala leche, solo tú prestabas oídos a mis quejas e iluminabas mi camino. Calabaza, yo te llevo en el corazón…”.

Reparto irrepetible

Cuerda, que rodó en territorio conocido, las localidades manchegas de Ayna, Molinicos y Liétor, cuenta en ‘Amanece que no es poco’ con uno de los mejores repartos del cine español. Además de los mencionados Luis Ciges, Antonio Resines y José Sazatornil, destacan las presencias de Rafael Alonso (el alcalde, que llega acompañado de una belleza, la ‘Bombi’ Fedra Lorenzo, que los hombres piden que sea “comunal”), Cassen (Don Andrés, un cura que congrega cada día a todo el pueblo, menos al catecúmeno Ndomo, para aplaudir su alzamiento de hostia), Manuel Alexandre (Paquito, el monaguillo y padre del párroco además de pregonero oficial) y Tito Valverde (el campesino intelectual Morencos al que le arde el culo tras pensar en la novia del alcalde).

La nómina de actores y personajes continúa: Gabino Diego (el líder de los estudiantes de Eaton), Miguel Rellán (el impotente borracho capaz de desdoblarse), Paco Hernández (Don Roberto, el profesor de la escuela con unas clases amenizadas con canciones y unos curiosos exámenes centrados, por ejemplo, en temas como las ingles), Chus Lampreave (la impensable madre del negro Ndongo), Pastora Vega (la labradora enamorada de un hombre que brota en su bancal), Cris Huerta (el mesonero al que la guardia civil lleva a la gente a beber), María Isbert (una de las anfitrionas de la pareje de padre e hijo formada por Ciges y Resines), Guillermo Montesinos (el suicida sin suerte del pueblo) y Enrique San Francisco (el hombre sin papel), entre otros.

 

“El humor que siempre me había gustado en el cine tenía que ver con Billy Wilder o Berlanga. Entonces me hice una reflexión que no he modificado en absoluto. En España es absurdo hacer comedias al estilo de Berlanga porque ya las hacía él y nadie las iba a hacer mejor. Este acercamiento que Berlanga o Azcona tenían a la realidad les era tan propio que cualquiera de los que nos aproximásemos a su mundo tendríamos forzosamente que partir de una mirada analítica sobre lo que ellos habían hecho”, ha explicado Cuerda.

“No acudiríamos a esos fenómenos con la limpieza y la inmediatez con la que ellos acudían. Teníamos circunstancias personales diferentes y las cosas ya no se producían como en sus películas. Yo tendría que contarlas desde un punto de vista ‘culto’, lo que quisiera o no lo quisiera. Y eso introducía una distancia que, de alguna manera, había que reflejar incluso en la propia narración, si uno quería ser honrado”, ha añadido el director manchego. Así surge el inequívoco estilo de ‘Amanece que no es poco’. La editorial Pipas de Calabaza publicó en el pasado mes de octubre, con motivo del 25 aniversario de la película, un indispensable libro, que respeta el título del largometraje de José Luis Cuerda, dedicado para los ‘amanecistas’ que incluye un prólogo del director, el guion del filme, con anotaciones del realizador manchego, y una detallada cara B del rodaje.

 

‘Ab urbe condita’, el primer paso en televisión

‘Amanece que no es poco’ estuvo planteada, en un primer momento, como una serie de televisión con el nombre de ‘Ab urbe condita’, expresión que utilizaban los romanos para datar todos sus escritos. El proyecto arrancó después del estreno de ‘Total’ y se convirtió, por cuestiones de presupuesto, en un largometraje. Cuerda se las ingenió para concentrar en apenas cien minutos, con una treintena de personajes completamente identificables, más de una decena de ‘mini-tramas’ con escenas desternillantes como el recibimiento del pueblo a su alcalde (mítico el grito de ‘Alcalde, todos somos contingentes pero tú eres necesario’), los inmigrantes que un día van en bici u otro huelen bien, el médico que ayuda a morir a sus vecinos, los instantáneos embarazos de mellizos de su mujer, los invasores del pueblo o la pasión por Faulkner y los riesgos de plagiar su novela ‘Luz de agosto’, que se lo digan al intelectual argentino de turno.

El cabo Gutiérrez se pone serio: “Pero parece que a usted lo que le gusta, precisamente, son los escándalos y las extravagancias. De entrada se casó usted con la Padington que había estado casada otras tres veces cuando había muchas que no se habían casado ninguna y usted podía haber elegido. Después, se compró un sombrero espantoso y anduvo con él todo el invierno. Un sombrero que no nos gustaba a nadie. ¡Lo tengo yo hablado con todo el pueblo! Pregunte, pregunte por ahí si quiere. ¡A nadie nos gustaba aquel sombrero! Y ahora, para rematar, me dicen estos amigos que ha escrito usted ‘Luz de agosto’, la novela de Faulkner, de William Faulkner. ¿Y no podía usted haber plagiado a otro? ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?”.

Felicidades, ‘amanecistas’, brindemos por otros 25 años del subruralismo, por José Luis Cuerda, por William Faulkner, por ‘Amanece que no es poco” y por el cabo Gutiérrez: “Yo no aguanto este sindiós”.