La obra gráfica ‘Extraños’, de Javier Sáez Castán, es una joya para cualquier amante del cómic: mezcla lo clásico con el simbolismo vanguardista, desmonta “la normalidad” social y exhibe un estilo único.
IMÁGENES: Editorial Sexto Piso
Ilustración vintage, un estilo muy particular que recuerda a los años 50 y una firma muy particular también en las propias historias. Todo eso es ‘Extraños’ (tres partes, 48 páginas, 24 euros, Ed Sexto Piso), lo nuevo de Javier Sáez Castán, ilustrador, dibujante, aragonés y otro buen ejemplo de que el talento para el cómic en España está ahí, sólo hay que escarbar un poco y dar oportunidades. Aunque él ha tenido ya unas cuantas. Entre ellas hay una larga lista de obras para niños y jóvenes que tienen un referente muy particular: el estilo decimonónico. Leer sus novelas gráficas, y mucho más concretamente ‘Extraños’, es una zambullida en el tipo de ilustración que se hacía antiguamente para las novelas de Julio Verne, incluso para las de Lovecraft, autor del que bebe en más de una ocasión para las bestias que despliega en las páginas. Eso sí, todo mezclado con grandes dosis de humor y el absurdo como corolario para que leer ‘Extraños’ sea algo delicioso para mentes abiertas. Porque a fin de cuentas la normalidad no existe, es una invención sedante para la sociedad.
Saéz Castán se nutre de los grabados de Historia Natural que eran la ventana abierta al mundo durante el siglo XIX, del arte moderno de aquellos primeros años de ruptura del filo de la navaja del 1900. Un ejemplo: ‘La merienda del Señor Verde’, publicada en 2007 y una de sus mejores obras, aparece la larga sombra del dibujo concreto y simbolista de Magritte, que se atisba en los colores, el estilo y la composición de los personajes y las viñetas. Todo se llena de pequeños detalles que hacen que cada novela gráfica o ilustración suponga una aportación que va desde el diálogo, los personajes y los pequeños detalles, mimados al milímetro, desde aportaciones gráficas en forma de letras o el aire de grabado antiguo tan detallado que parece un trabajo infinito.

Las tres partes de ‘Extraños’, marcadas cada una por un tono de color
Pero en ‘Extraños’ alcanza la cota máxima alrededor de esas obsesiones estilísticas. Hay muchos homenajes engarzados que conforman gestos artísticos que, a su vez, definen la obra de Castán. Son tres historias presentadas y narradas nada menos que por Vincent Price, un guiño meteórico hacia aquel actor y showman que supo explotar a fondo el cine de terror de serie B en la posguerra; Tim Burton, por ejemplo, supo usarle para ‘Eduardo Manostijeras’ y se convirtió en poco tiempo en un referente de esa cultura posmoderna basada en el cine marginal. La palabra “posmoderna” sí que podría resumir bien ese espíritu: la renovación de lo antiguo industrial para reconvertirse en algo retro digno para nuestro tiempo. Todo muy detallado: frente al estilo experimental, difuso y casi expresionista de muchos autores contemporáneos, Castán ofrece un trabajo depuradísimo y ambicioso hasta el detalle.
El eje de los tres es muy clara: un ser extraño, fuera del mundo, divergente por completo, que rompe la realidad habitual, ya sea Nueva York o Escocia. Cada uno de ellos se vincula a un color (rosa, azul y verde) que destaca con fuerza del blanco sepia y el negro de toda la trama. El mundo parece un grabado en blanco y negro con aire de grabado clásico donde el cómic auténtico rompe en forma de monstruo irreal que se hace textura y rompe con la tradición por contraposición. Esto provoca un choque de universos entre lo que consideramos verídico y lo que a todas luces es una pura invención que, al romper lo esperado, genera en el lector asombro. Es el mismo mecanismo de la literatura fantástica cuando se entreteje con la realidad, un género muy explotado en el cómic y la novela de ciencia-ficción pero aquí a partir de referencias muy personales de Sáez Castán.
Pero no sólo es el débil tejido entre lo real y lo irreal, también está de fondo la marginación social y el lugar que ocupamos como individuos en una sociedad. El monstruo es un marginado, y Sáez Castán utiliza la figura para definir a ese extraño de una manera muy simbólica. El lector puede incluso llegar a identificarse con ese personaje que es totalmente irreal: una lamprea gigantesca de color azul que está en paro y se avergüenza de ello frente a las risas de los demás; o una babosa rosa que no quiere que nadie se ría de su color y que sólo aspira a destruir ciudades y comer gente con tranquilidad, y mucha dignidad. Incluso un marciano adaptado a la Tierra que decide luchar contra su propia gente para salvar su nueva vida. Todo como una consecuencia más de la narración del autor, que hila muy fino, no se dedica a explicarlo todo y deja que sea la imaginación del que lee y ve quien haga las asociaciones. ‘Extraños’ se convierte así en una obra diferente, peculiar, distinta a todo lo que se suele hacer y pura fantasía cargada de simbolismo.

¿Quién es Javier Sáez Castán?
Nacido en Huesca en 1964, ejerce de doble vida artística: escribe e ilustra sus propias obras, si bien ejerce del segundo trabajo en muchos otros aspectos. Estudió Bellas Artes en la Politécnica de Valencia y se especializó en dibujo, aspecto que supo aprovechar a fondo. Se mudó a Alicante para trabajar como ilustrador para la Universidad local y el Ayuntamiento de la capital del sur de Valencia. Trabajó para muchas otras instituciones, empresas y agencias de publicidad, donde desarrolló gran parte de su talento mientras creaba sus obras y convertía en imágenes los textos ajenos. Y propios. También es profesor y conferenciante. Y un fan decidido de los libros. Entre sus frases más profundas sobre el culto al papel tintado hay perlas como que los libros “son pequeños mundos que duran muy poco pero que encierran algo mágico […], como un jardín que se guarda en el bolsillo”. Ha trabajado mucho para proyectos infantiles y juveniles y tiene en su haber premios como el del Banco del Libro de Venezuela, el de la Feria Internacional del Libro Infantil Infantil y Juvenil de México. Ha hecho varias exposiciones por todo el mundo como la que hizo para la Internationale Jugendbiblioteck de Munich o la Feria de Bolonia. Es autor e ilustrador de libros como ‘El Animalario Universal del Profesor Revillod’ (2004), ‘Los tres erizos’ (2003) y ‘La merienda del Señor Verde’ (Ekaré, 2007).

Javier Sáez Castán



