Viene calentito el tema: los Premios Goya van a ser el catalizador de muchas filias y fobias, primero como escenario para una gran protesta por las situación socioeconómica y política española, pero también por varias decisiones del ministro Wert en relación al cine español. 

Por partes. Primero la protesta. Hace unos días la Unión de Actores y Actrices de Madrid decidió pasar un mensaje a sus asociados animándolos a protestar por la situación del país en lo económico, social y político, un “llamamiento a la reflexión a los compañeros del cine que tienen el honor de participar en la celebración de los premios Goya, ya sea como nominados o como presentadores”. Respeta, eso sí, la “libre decisión de cada uno de hacer o decir lo que le venga en gana”, pero el texto pide a los actores que reflexionen “sobre la situación actual del colectivo y la responsabilidad de cada uno ante la misma”.

“Muchos pueden pensar que la gente de la cultura no debería expresar en público sus opiniones acerca de lo que sucede a su alrededor, que deberían limitarse al ejercicio de su profesión. Muchos pueden pensar que la implicación de los artistas en el ‘No a la Guerra’ les supuso el rechazo por parte de un sector de la población”, dice el texto, para repetir de nuevo el famoso “manos blancas” y el “no a la guerra” que forjaron la profunda enemistad entre la derecha y el sector audiovisual.Esto supone que el próximo domingo puede ser una edición muy calentita que de nuevo pondrá al gremio de actores (que no productores, guionistas o directores) frente al Poder, con mayúscula, una situación que se ha repetido muchas veces en el pasado. 

La idea es que los Goya es la mejor plataforma para hacer “patria social” y que “podría ocurrir que dijéramos ‘No’ a los recortes. Hay alternativas. La pregunta es: ¿qué supondría mayor rechazo esta vez: volver a decir no o quedarnos callados?”, sentencia la Unión. La dimensión social del cine ha sido una constante en España desde los primeros tiempos, cuando eran el sector más vigilado por la censura franquista, pero también luego el más fiscalizado y manipulado por los dos grandes partidos políticos de la democracia, que siempre fueron a favor o en contra. Esta politización da

El presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, ya ha manifestado que no quiere que los Goya sean una plataforma política para nadie, que sólo sea una fiesta del cine, una oportunidad de promoción a gran escala que tanto necesita uno de los gremios culturales más castigados por la crisis. Reconoció que hay motivos para un rotundo no y una gran pataleta por temas propios (el IVA abusivo, la crisis social, los recortes en subvenciones). Pero está claro que una cosa es lo que diga la Academia y otra lo que haga cada uno a nivel personal. Será curioso ver cómo se las ingenia TVE para censurar los discursos potencialmente negativos: ¿se atreverán a cortar, a reeditar con retardo, con lo que se resaltará todavía más el intento de manipulación audiovisual…?

 

Las tres grandes candidatas de los Goya: ‘Blancanieves’, ‘Grupo 7’, ‘Lo imposible’

El ministro Wert

Más decisiones negativas de Wert

Y por otro lado una decisión incongruente con el propio sector. Mientras el ministro Wert proclama que es la mejor época del cine español por el considerable aumento de cuota de pantalla y de espectadores por películas como ‘Lo imposible’ o ‘Grupo 7’, su ministerio ha decidido añadir a las leyes del cine varias restricciones lingüísticas: no habrá subvenciones para las películas que sean rodadas en otro idioma que no sea español, muchas de las cuales han sido clave para esa recuperación de público y taquilla. Así pues, Wert no sólo podría darse de bruces con actores cabreados, también con productores y directores de uñas que quizás le tirarán de las orejas en la platea.

El nuevo texto pretende dar ayudas públicas únicamente a los filmes que se rueden en las lenguas oficiales (español, catalán, vasco y gallego), calificando de extranjeras al resto, lo cual hubiera dejado fuera de la protección filmes con tanto impacto como ‘Los otros’, ‘Lo imposible’ (que además es la más taquillera de la historia del cine español), ‘Buried’ (de Rodrigo Cortés), o las próximas cintas de Nacho Vigalondo e Isabel Coixet, que ruedan ya más fuera de España que en el país por las limitaciones económicas.

El gabinete de Wert quiere penalizar al cine español que se ruede en otras lenguas. El idioma será un peaje para obtener subvenciones del Estado. Y la guerra ya ha empezado: Bayona, director de ‘Lo imposible’, no se cortó un peso usando Twitter para decir que “Parece que ahora el siguiente blanco del Gobierno son películas como ‘Lo Imposible’. ¿El cine no es de España si no se habla en español?”. Este malestar es unánime en el resto de la industria. Y el bloqueo de las ayudas por cuestión de idioma ha caído como una bomba.

‘Lo imposible’, película de Bayona con actores americanos, rodada en inglés, candidata en los Goya

“Considerar que el cine español debe ‘parecer’ español equivale a considerarlo un género en sí mismo. Y, por tanto, bajar su cielo y acercar, por decreto, su horizonte”, explica el director Rodrigo Cortés, uno de los cineastas con más reconocimiento internacional por películas filmadas en inglés con capital español. Contaba el director, uno de los que más proyección tienen en su gremio, que “Buried, por ejemplo, fue rodada al 100% en España con un equipo íntegramente español; no considerarla española sólo es posible desde una interpretación de la realidad particularmente creativa. Si un equipo español decide rodar una historia en Kioto, o en el centro de Madrid, pero en una casa de inmigrantes japoneses, ¿la película será, pues, europea, o directamente debemos saltar a considerarla asiática?”, confesaba Cortés en varios medios nacionales.

Si se aprueba la nueva ley del cine con el idioma como requisito para las ayudas, posiblemente será una desventaja demasiado grande para la industria española, porque los cineastas necesitan buscar fuera de España ayuda financiera y ésta llega en forma de condiciones, como el idioma de rodaje (si usas personal anglosajón, francés, italiano, alemán, brasileño…). Y por supuesto los impuestos se quedarán fuera: porque no hay dinero en el sector español. Por lo tanto… unos Goya moviditos. Aunque eso ya queda en las manos de cada uno.