Las cifras de 2011 en música y espectáculos dan como resultado un diagnóstico enfermizo para la cultura española, acosada por la caída del consumo, los impagos de las administraciones públicas y el gran sablazo del IVA al 21% que empezó hace unos días.

Por Marcos Gil

Hay algunas frases que resumen muy bien la situación, y todas son lugares comunes: el suelo se abre bajo nuestros pies, el cielo se desploma, no son buenos tiempos para la lírica… literal y metafóricamente. La industria cultural española hace aguas por varios boquetes. El mayor, la crisis, que obliga a reajustar gastos: la consecuencia directa es la caída de espectadores a conciertos, obras de teatro, musicales y todo tipo de espectáculos.

Luego está el tema de los impagos: durante años, décadas, se impuso la teoría de la cultura pública auspiciada por PSOE, PP y nacionalistas, todos usaron la cultura como un arma política para dar algo de circo al pueblo, y el resultado es que fueron los grandes patronos. Pero ahora no hay dinero, y entre no pagar la luz y a las compañías y productoras se opta por lo segundo siempre. El artista no cuenta, así que ya se le pagará “si hay dinero y nos acordamos”.

 

El tercer boquete es la puntilla: el IVA ha subido al 21% para las entradas y cobros en el terreno artístico por decisión del Gobierno de Mariano Rajoy, con lo cual todo sale más caro y se acentúa el primer boquete de la caída del consumo de bienes culturales. Especialmente trágico en el mundo de la música donde ante la piratería abusiva y el desplome del negocio tradicional se había sobrevivido con los conciertos. Ahora ya ni eso. La tan denostada SGAE es de las que se interesa por traducir ese desastre a cifras en sus sucesivos anuarios, y el de 2012 (sobre los datos de 2011), es de los que mejor ofrecen una radiografía de ese hundimiento del que sólo se salvan los relacionados con las nuevas tecnologías. Traducción: videojuegos y mundos paralelos.

La música (tanto en vivo como grabada) padeció con fuerza los efectos negativos de la crisis. Así, en el primer caso se muestra un descenso en el número de conciertos del 12,2%, del 23,2% en el caso de los espectadores y del 11,3% en la recaudación desde 2008. Respecto a la música grabada, el mercado digital creció en estos años un 58,6% que, sin embargo no ha compensado la caída en los soportes, teniendo como resultado un descenso neto del 41,6%. En danza, el número de asistentes a estos espectáculos bajó un 13,3%, el de entradas vendidas para ópera y zarzuela un 11,1%, y el de espectadores de conciertos de música clásica un 6,9%. En cuanto a música popular, el año pasado se organizaron en España 121.724 conciertos, un 4,1% menos que en 2010, y el número de espectadores se situó en 27,2 millones, un 11,6% menos. La recaudación sufrió un descenso del 10,8% (hasta 163,1 millones), si bien aquí hay que tener en cuenta que no se celebró en 2011 Rock in Rio, que tiene bastante peso en este capítulo.

 

El presidente Mariano Rajoy, impulsor de la subida del IVA al 21%

 

Por otro lado, este pasado mes de julio la Asociación de Promotores Musicales de España (APM) advirtió de que la decisión del Gobierno de subir el tipo de IVA aplicable a las entradas de los espectáculos musicales del 8% al 21% “tendrá consecuencias dramáticas para la industria de la música en vivo”. Pascual Egea, presidente de la asociación, que considera el negocio de la música en vivo “un sector estratégico y con un gran crecimiento potencial que genera globalmente cientos de miles de empleos directos e indirectos y unos 400 millones de euros de facturación global”, detalló que en 2011 las 42 empresas de la APM realizaron un total de 4.072 conciertos, incrementando la facturación media por concierto de los 41.271 euros en 2010, hasta los 44.131 euros en 2011.

Como ejemplo del peso de la industria del directo, sirve el caso del festival Sónar, que en su edición de 2011, consiguió atraer a 79.454 asistentes de los cuales el 50% eran extranjeros y tuvo un impacto económico de 52 millones de euros en Barcelona, según datos de la organización; o el festival SOS 4.8 que llevó a 40.000 espectadores a Murcia y supuso un impacto económico de 35 millones de euros para la Comunidad. Egea recuerda que España mantiene “citas ineludibles” de prestigio internacional como el Sónar, Primavera Sound, SOS 4.8, Rock in Rio o el FIB, junto con giras de artistas como Bruce Springsteen, Madonna, Coldplay o U2, que atraen a cientos de miles de visitantes a nuestro país y generan puestos de trabajo.

Anton Reixa, nuevo jefe de la SGAE

 

Posibles soluciones a largo plazo

Pascual Egea, desde la patronal de los promotores, recuerda que las protestas contra la subida del IVA cultural no es una cuestión ni de negarse a pagar ni de sectores progresistas contra el Gobierno, sino una cuestión empresarial, un punto en el que también está de acuerdo Antón Reixa, nuevo presidente de la SGAE. La subida del IVA, “sumada al 10% de canon por derechos de autor que carga la SGAE (la más alta de Europa) afectará directamente al público consumidor”. Una posible solución sería una mayor promoción privada. Es decir, cortar de una vez con la sopaboba que durante muchos años ha alimentado un sector desde todas las administraciones, progresistas o conservadoras, y permitir que haya un crecimiento real, mercantil, que genere riqueza a partir de la industria cultural, un patrimonio único en España.