La banda californiana lanza el primer disco de una nueva trilogía, sus primeros trabajos de estudio desde 2009 y que arrancó en septiembre con ‘¡Uno!’  

FOTOS (Discos y oficiales): Green Day Web

Nada mejor que montar un pequeño escándalo para promocionar tu trabajo. Billie Joe Armstrong, líder de Green Day (más Mike Dirnt y Tré Cool, bajista y batería respectivamente), montó en cólera en una festival en Las Vegas justo cuando promocionaban el primer disco de su nueva trilogía, ‘¡Uno!’ (con 17 canciones). El espacio que tenía para terminar una canción era de un minuto, lo que le provocó un acceso de ira al buen estilo de los conciertos de antes: cabreo, insultos y una guitarra reducida a polvo de estrellas contra el suelo; luego otro poco de declaraciones polémicas y listo. Inmediatamente después entró en un centro de rehabilitación y pedía disculpas. Pero el efecto llamada ya estaba hecho.

Green Day es una de las bandas supervivientes de aquella época ácida, neopunk y gamberra que osciló entre los 90 y el roce del siglo XXI, cuando hacer el burro y la actitud eran tan importantes como la música. Su carrera orbitó siempre un concepto llamado “power pop”, es decir, pop acelerado mezclado con un montón de cosas más para darle otro aire. Una banda legendaria que arrancó a finales de los 80 y que acaba de volver con un triple salto (mortal o no ya se verá en las ventas y el impacto): una trilogía de discos compuestas por ‘¡Uno!’, ‘¡Dos!’ y ‘¡Tré!’ (sí, sin la ese y con acento) que verá la luz entre 2012 y 2013. Concretamente el primero la ha visto el pasado 25 de septiembre, el segundo lo hará el 13 de noviembre y el tercero el 15 de enero del año que viene. Así que Green Day ha vuelto después de la larga gira mundial de 2009 que les convirtió en carne de capitalismo puro y duro. Quizás por eso se han revuelto para intentar recuperar ese aire indecentemente subversivo que hace tiempo dejaron atrás.

Trilogía de Green Day

El productor es Rob Cavallo, un dato importante: es el mismo que estuvo detrás de algunos de sus principales discos de los 90 como ‘Dookie’ o ‘Insomiac’. El sonido está más cerca de aquellos trabajos pero al mismo tiempo sigue los dictados del mercado, son más ligeros y quizás “bailables”, por decir algo que se pueda usar como sinónimo de moverse con la música. Green Day ha usado menos trabajos de posproducción, más tranquilidad y van directos a lo que importa: menos calado en las letras, menos artificio y más vitalidad. Ejemplos del disco: ‘Kill the Dj’, ‘Stay the night’, ‘Let yourself go’ o ‘Nuclear family’. El disco intenta recuperar el estilo de los californianos, tanto para los que crecieron con su música como para los que se les han unido en los últimos años. Y los siguientes van por el mismo camino, aunque ya han dicho que cada uno tendrá un toque diferente, entre la alegría, el sexo y la emoción. No obstante, ya no son lo que eran: el tiempo jamás pasa en balde.

El tiempo: eso que te aplasta mientras vives. Desde aquel ‘Dookie’ del 94 ha llovido mucho, entre otras cosas uno de los discos alternativos más gloriosos nunca recordados, con más de 15 millones de discos vendidos y la bendición de la industria discográfica, que les dejó ser todo lo malotes que quisieron ser, drogas y juergas incluidas. Eran los tiempos de Nirvana y el grunge, que aquí ya no eran melancólicos y tristones sino que viajaban de subidón en subidón. El punk rock tenía caballeros que lo defendieran, hasta que lentamente se les acabó la mecha a principios de este siglo cuando llegó el punto álgido de 2004, ‘American idiot’. Después, poco más. Languidecieron en los laureles. Esa última obra fue toda una ópera punk, su particular remedo de ‘Tommy’ de The Who, y del que saldría luego un musical que mantenía el tono crítico hacia EEUU. Entonces llegaría ‘21st Century Breakdown’ en 2009, lo último que se sabía de ellos y que aunque recibió varios premios Grammy no era, ni de lejos, lo mejor que habían hecho.

Así que esto es lo que hay: la tercera pata del punk rock de los 90 (junto con The Offspring y Rancid) ha vuelto con ganas de regresar a los viejos tiempos. Si no fuera un tic clásico de todas las bandas de música conocidas sería hasta inteligente volver atrás para coger impulso, pero ni estamos en los 90 ni son ya tan jóvenes. No va a funcionar: serán buenos discos, y ‘¡Uno!’ por lo menos tiene pinta de ser divertido, lo que pondrías en casa de fondo en una fiesta o mientras friegas los platos, pero al margen de cómo reaccione la industria habrá que esperar a ver cómo lo hace el público.

 

 

Breve biografía de una banda cabreada

Green Day es un trío nuclear acompañado de otros músicos que entran y salen de su órbita, compuesta en la base por Billie Joe Armstrong (guitarra y voz), Mike Dirnt (bajo) y Tré Cool (batería), surgida en 1989 cuando pasaron del adolescente Sweet Children a su nombre actual con la entrada de Tré Cool. Surgieron en uno de los semilleros de música alternativa más importantes, Oakland, en la Bahía de San Francisco, y más concretamente del club 924 por donde pululaba el punk rock. Era una más de las muchas bandas cabreadas que rascaban cuerdas con la virulencia de una generación que salía de los melosos 80 y que recuperaba la esencia del hastío juvenil pero no como Nirvana, depresivamente, sino con ganas de romper guitarras al más puro estilo The Clash.

No sería hasta 1994 cuando de la mano de Reprise Records alcanzaron la fama con ‘Dookie’, que recuperaba el violento punk de los 70 (el auténtico), lo civilizaba un poco y lo vendía a los hijos de aquellos rebeldes. De ahí bebe parte de su música: los mencionados The Clash, pero también The Ramones o Bad Religion. Green Day ha sido contemporánea de Rancid o The Offspring, que revolucionaron la música rock al inyectarle el sonido punk. De ellos los únicos que siguen al pie del cañón son ellos, con más de 85 millones de discos vendidos en todo el mundo, la mayor parte fuera de EEUU pero con una proyección cultural y popular en su país que supera con mucho a otras bandas.