Faltan tres días: este 15 de mayo sale a la venta el nuevo disco de una de las bandas de finales de los 90, ‘Not your kind of people’.
Hay un puñado de canciones de una banda industrial, y por industrial entiendo algo prefabricado, que fueron buena parte del éxito de los años 90 en la música. Un sonido bien encajado pero al mismo tiempo perfectamente adaptable a los gustos de unos años en los que había que lamer algo, lo que fuera, con la música. El sonido Garbage dependía profundamente de la voz cavernosa y sensual de Shirley Manson, la pelirroja con cara de madame de burdel que era (y es, otra vez) el rostro público de la banda. Regresan después de siete años con ‘Not your kind of people’, el próximo 15 de mayo, disco nuevo pero con la misma gente: Shirley Manson (cantante), Steve Marker (guitarra y teclados), Duke Erikson (guitarra y teclados) y Butch Vig (batería).

‘Queer’, ‘Stupid girl’, ‘Vow’, ‘Push it’ o ‘I’m only happy when it rains’ no hubieran sonado igual con otro tono más alto. Tenía que ser Shirley, esa voz que realmente te lame la cara en una noche oscura, llena de calor húmedo y de malas intenciones. Así enganchó a mucha gente: usando una palabra muy fea, “zorreando” lo suficiente para que todo lo que tuviera menos de 20 años se fijara en ellos. Fue la llave del éxito de una banda que nació para hacer dinero, que nunca tuvo un origen muy espontáneo pero que ayudó a cimentar cierta época.
Era una banda rara, con sonidos muy personales pero al mismo tiempo con un fondo de “vamos a meternos en el estudio y prepararlo todo” que confundía a más de uno. Fueron en realidad tres discos los que arrastraron a los fans de entonces: ‘Garbage’ (1995), ‘Version 2.0’ (1998) y ‘Beautiful garbage’ (2001). El cuarto álbum de estudio fue ‘Bleed like me’ en 2005. Luego, el silencio. Cada uno se fue por su lado y adiós invento.

Pero si algo ha tenido el final de la primera década del siglo es una pasión zombi inmensa: han vuelto todos, incluso los que nunca debieron irse, y Garbage aprovecha la situación. Por alguna extraña razón bandas de todos los tiempos regresan una y otra vez en esta década en la que más vale una resurrección nostálgica que algo nuevo. En un mercado dominado por la ¿música soul? electrocutada (literalmente) de las divas (Beyoncé, Rihanna, etc, etc), por el hip-hop de no muy buena calidad y por esa forma de tortura de largo recorrido llamado “indie”, no está de más recuperar algún tipo de sonido reconocible.
No es que los 90 fueran muy muy buenos, pero por lo menos tenían cierta imagen. Eran los tiempos de Green Day, Perl Jam, U2 (antes de ser los Stones 2.0), Nirvana y sus efectos colaterales, la consagración de Metallica, de los estertores de Guns N Roses… había algo, fuera genial o no. Algo reconocible, y Garbage fijó en la memoria esas formas de la música blanca con ese sonido, con Shirley Manson como ariete. No pasarán a la historia, desde luego, pero cuando uno (el que suscribe) los pilla en plena postadolescencia (en 1996) sí que dejan cierta huella.
El hecho de que haya un puñado de canciones del grupo en el iTunes dice mucho de que la música es más una marca emocional que un talento arrollador. A veces basta con que te gusten las pelirrojas y las voces profundas para que te pongas los auriculares. Ahora sólo hay que saber si realmente merece la pena o no resucitar a los muertos. De momento el single en Youtube suena a Garbage pero no termina de convencer(me).

El origen de Garbage
Butch Vig era un productor muy influyente de los años 90, un tipo feliz que tenía en su curriculum haber ayudado a nacer el ‘Nevermind’ de Nirvana y ‘Siamese Dream’ de Smashing Pumpkins. Ahí es nada. Con eso te abren todas las puertas. Entonces quiso tener su propio grupo, así que reclutó a dos amigos (Steve Marker y Duke Erikson) para poder hacer la música que les gustaba (de origen grunge casi todo) y no podían por su trabajo como productores. Por lo menos ya tenían medio trabajo hecho. Ahora necesitaban una carta que les permitiera jugar con el público. Y entonces contrataron a Shirley Manson, la pelirroja con voz de ángel tabernario.
El grupo mezcló rock con letras muy emocionales que enganchó enseguida con el público joven y les permitió subirse a la cola del grunge (usando muchos de sus sonidos como samples y ritmos de fondo, como si crearan un “muro de sonido” al estilo de los 60 y el malogrado Spector) y a la estela de la voz de Shirley, que daba el toque perfecto a un producto empaquetado, pensado y preparado, que a los puristas nunca convenció pero al resto les permitió tener mucha “fuck times music”, traducido: música para sexo. Así lo vendieron durante un tiempo, el que les duró el invento, hasta el siglo XXI, cuando se esfumaron. Siete nominaciones a los Grammy y ninguno en la bolsa fue el resultado. La metáfora perfecta: sí, nos gusta Garbage, pero…

El regreso de la “basura”
“La inspiración viene de una historia que leí en ‘Los Angeles Times’ sobre el tráfico de opio y de ver el documental ‘Restrepo’”, dijo Manson cuando le preguntaron por ‘Blood for poppies’. “No es literal en ningún sentido, es una canción sobre la desorientación y desilusión”, apuntilló. El sonido de la canción parece acercarse a lo que originalmente fueron: es un retorno a la fuente inicial, aquella mezcla de rock con sonido grunge y un lacito húmedo. Así que sí, queridos, volvemos a la suciedad metalizada de los años 90. No es tan oscuro pero sí lo suficiente como para que los fans de entonces se reenganchen. Suena con fondo más rock, lo que ya es una novedad respecto al mundo blandengue de los últimos años, hartos como estamos muchos de tanto indie adolescente con barba y camisas a cuadros. ‘Not your kind of people’ será el quinto álbum de estudio y el sexto desde que en 2007 publicaran el recopilatorio ‘Absolut Garbage’.

