A decir verdad, la última con él al frente de la institución de arte contemporáneo. El resto del año tiene ya programadas varias exposiciones más, al menos hasta diciembre, y una de ellas quizás más tiempo, hasta 2012. Se abre una nueva etapa y hoy Javier Panera se ha despedido definitivamente de los medios con la presentación de la muestra ‘El fin de la historia’ y la instalación sonora de Belín Castro.Tras los elogios del concejal de Cultura, Julio López, con el que Panera ha trabajado durante dos años y medio, le tocó el turno al director y profesor universitario, que se deshizo en agradecimientos por la libertad de trabajo que ha tenido en estos años, a pesar de no contar con suficientes medios. “Han sido ocho años de trabajo intenso, con pocos medios pero con mucha confianza y libertad en mi trabajo. Con el pequeño gran equipo del DA2 hemos podido hacer mucho, son sólo cuatro pero trabajan como si fueran 20”, dijo Panera.

Javier Panera no es el único que se ha quedado fuera, también el responsable de didáctica de la institución, principal enlace con colegios, asociaciones culturales, de vecinos y de todo tipo y que era el responsable de un importante porcentaje de las visitas totales del DA2, principal referente contemporáneo en Salamanca y uno de los más importantes de Castilla y León, incluso de España. Un grave problema al que no se le ha dado mucha publicidad pero que es otra consecuencia de los recortes en la inversión cultural en la nueva legislatura.

‘El fin de la Historia’ reúne muchos de los “ingredientes” que ha marcado estos ocho años de trabajo en el DA2, una exposición de pintura centrada en la denuncia política y social como pocas que se han hecho. “Teníamos que mostrar lo que otros no muestran, y tener una identidad propia”, por lo que se ha centrado en una dimensión crítica en estas piezas de 21 artistas, de los cuales cinco son salmantinos, como Pablo Alonso (de los primeros en exponer en el DA2) y su sobrino Hugo Alonso. En total 70 obras de arte que se podrán ver desde mañana al mes de noviembre, y siempre con un arco muy marcado: análisis ácido, crítico, sin concesiones a veces, muy irónico en otras, sobre lo ocurrido en los Balcanes, Irak, el 11-S, el 11-M, Guantánamo o las últimas manifestaciones en Madrid. Como referente, el texto erróneo de mismo título de Fukuyama y que ha tenido consecuencias nefastas por haber quedado como una demostración de inocencia candorosa por parte de un filósofo.

Por su parte, el comisario de la exposición, Paco Barragán, aseguró que lo que le interesaba era “hacer una exposición de pintura a la vieja usanza”, una vuelta a la reivindicación política y social en un mundillo del arte en el que cada vez hay más mercantilismo y muy poca dimensión de otro tipo: “Cultura muy agradecida” pero poco útil para el público.

Belín Castro

La otra experiencia artística se puede escuchar nada más entrar en el DA2, en su hall, lugar habitual para las instalaciones sonoras, en este caso de Belín Castro, que inaugura hoy ‘Paseo nocturno. Libertad’, un paisaje sonoro urbano y el registro del deambular de un individuo por la ciudad. En total 32 minutos de audio en formato 4.1 que se llena de ironía al estar dentro de lo que fue, en su día, una cárcel, aspecto que a Castro le resulta importante por lo chocante del contraste entre lo que sugiera el sonido y la realidad del espacio.