El antiguo gigante informático, IBM, cumple en 2011 cien años, un siglo de revolución que le llevó a crear la tecnología que hoy domina el mundo

Por Luis Cadenas Borges

Durante mucho tiempo fue la materialización del sueño tecnológico, el gigante occidental que sostenía el pulso con el Japón que miniaturizó los transistores en las posguerra. Fue, además, el inventor del PC, el salto en el que la informática entraba en el terreno de lo doméstico y dejaba de ser asunto de empresas y gobiernos. IBM democratizó las computadoras, el primer paso para que luego, sobre esa plataforma, las ventanas y las manzanas se comieran el mundo. El próximo 16 de junio cumple 100 años desde que el mismo día de 1911 Charles R. Flint creara la Computing Tabulating Recording Corporation, que evolucionarías con fusiones, compras y ampliaciones hasta la International Business Machines (BM) del 14 de febrero de 1924. IBM, para celebrar su primer aniversario, ha planteado en su página web el apartado “Iconos del Progreso” (en inglés), dónde se cuentan anécdotas relacionadas con las innovaciones acometidas por la compañía en el último siglo. Además ha querido hacer un repaso de las innovaciones tecnológicas más importantes mediante el lanzamiento de un vídeo.

A lo largo de este siglo de existencia, IBM ha desarrollado y cumplimentado los pasos fundamentales para que la informática creciera como herramienta de trabajo y luego de ocio y vida. En 1923 creó las tarjetas perforadas, primitivo sistema de información para aquellas computadoras que funcionaban con transistores y válvulas, que ocupaban a veces una planta entera y que no reducirían su tamaño hasta después de la Segunda Guerra Mundial hasta un simple cuarto. Quien tenga en estos momentos un iPhone o un móvil en la mano comprenderá cómo ha evolucionado en 50 años esta tecnología. Un salto abismal que cogió impulso con los sucesivos trabajos de IBM, que redujo tamaño a la vez que aumentaba potencia y se convertía en una pieza fundamental de la vida en EEUU, para los gobiernos y las grandes empresas. De hecho, las tarjetas perforadas de los años 20 permitieron a la Casa Blanca encargar el primer gran censo público del país, vital para poder llevar a cabo una fiscalidad mucho más beneficiosa para las arcas públicas.

El segundo gran salto comercial fue en los años 70, cuando, en paralelo al desarrollo de los primeros PC de mesa, IBM lanzó el Universal Producto Code, la forma estandar de catalogación mercantil de los productos y que todos conocemos como “código de barras”. Fueron avances lógicos debido al cliente potencial de IBM, un valor seguro en la Bolsa y en la vida de cualquiera inversor: trabajaban en exclusiva para la industria, que necesitaba poder universalizar las compras y las ventas mediante algún tipo de sistema que todos pudieran abrazar. Así fue cómo nacieron los códigos que ahora incluso reconocemos por los teléfonos móviles. El gran salto final sería a partir de 1981, cuando nacieron los Personal Computer, los PC, cacharros que ocupaban una mesa y que redujeron costes y aumentaron la velocidad en oficinas, pero también abría un nuevo camino en el mundo de las computadoras, el de la gente de la calle.

Más saltos: en 1971 creó el disco flexible y dos años más tarde empezó a vender lectores de códigos de barras y los primeros cajeros automáticos, donde también fue pionero. En paralelo, crearon los primeros discos de almacenamiento, los RAMAC, el lenguaje Fortran para poder trabajar con las máquinas, y el llamado RAMAC Atoga, el padre primitivo de los discos duros.

Era el año 1981, sin demasiada relevancia, salvo porque IBM “parió” la llave maestra de nuestro actual mundo, la razón de que existan Bill Gates, Apple o internet, entre otras cosas. Era el Personal Computer, el PC. Este éxito no era esperado por IBM, que creó el IBM PC de forma rápida y comprando componentes de gama baja a otros fabricantes, cosa que no había hecho hasta el momento, para que el IBM PC no absorbiera parte del mercado de computadores más potentes de IBM. Además, el sistema operativo del IBM PC tampoco fue creado por IBM, sino que fue contratado con una pequeña empresa de un tal Bill, Bill Gates, llamada Microsoft, que se encargó del software y que ya entonces se batía el cobre con una manzana mordida. Debido a que no estaba creado desde cero por IBM, poco después comenzaron a aparecer equipos compatibles con el IBM PC de otros fabricantes, y Microsoft empezó a crecer al vender licencias del sistema operativo del IBM PC a estos otros fabricantes. Unos vampirizaban a otros de tal forma que tejieron una red comercial sobre la que se asienta hoy el negocio de la informática, internet, los videojuegos y la telefonía móvil. Su éxito fue tan grande, y el hecho de que los componentes de fabricación fueran universales, para abaratar costes, que permitió que otras empresas imitaran la arquitectura del PC y construyeran los suyos, mejorándolos incluso. Así fue cómo en 1993 IBM murió de éxito con pérdidas de varios miles de millones de dólares en un año en el que marcó su nuevo camino, ya lejos de esa parte del mercado, convertida en una multinacional de servicios que incluso vendió a un fabricante chino toda su división de equipos en 2004.

Electromecánica, válvulas de vacío y transistores

Fue a partir de los años 40, con la presión de la guerra mundial y del Gobierno americano, cuando IBM espabiló en la investigación de las primeras computadoras autónomas. En 1944 nacía el Automatic Sequence Controlled Calculator, la Mark 1, la primera capaz de hacer cálculos complejos sin necesidad de intervención humana. Ocupaba una habitación entera. En 1953, menos de una década después, en plena Guerra Fría, apareció el IBM 701, con válvulas de vacío y no tarjetas perforadas y electromecánica como el Mark 1. Fue la segunda revolución de IBM, que daría lugar luego a otra nueva tecnología que sustituía a las válvulas: los transistores, primerizos en el IBM 7090, uno de los pilares de la primera oleada de popularidad de los ordenadores, ya que su velocidad, tamaño y precio podía permitir incluso que empresas pequeñas pudieran comprarlo para mejorar su productividad. En los años 60 (1964) aparecía el primer ordenador abierto con otras máquinas, no un sistema cerrado de cajas como hasta ahora: fue el Systema 360, impulsado por Thomas J. Watson Jr., que sin embargo tuvo que enfrentarse a la compañía por el alto coste. Sin embargo ganó la partida porque fue el éxito más grande de IBM, que hundió a la competencia. El siguiente paso, ya en 1981, serían los PC.

www.ibm.com/es/es

(IBM España)

http://www.youtube.com/watch?v=8-M_nPRXO0k&feature=player_embedded

(Vídeo del centenario)