Primera exposición individual en nuestro país de Aideen Barry (Cork, Irlanda, 1979) con una propuesta multidisciplinar en la que  vídeo, animación, escultura, dibujo y diorama en la galería Isabel Hurley en Málaga.

Se trata de un proyecto desarrollado a lo largo de tres años, profundizando  en la fascinación de la artista acerca de qué es normal y qué extraordinario en la vida cotidiana; demostrando cómo convergen  ansiedad, humor, horror,  banalidad y  tedio en la rutina diaria, con sus quehaceres y gestos repetidos hasta la saciedad. Aún más, con la incorporación cognitiva y emocionalmente a través de los medios,  ya convertida en hábito, de acontecimientos ajenos y terribles o de modelos absurdos e inalcanzables, que muchas veces tratan de ser emulados.

Teorizar y argumentar sobre la ansiedad y las múltiples formas y circunstancias en que se manifiesta constituye el eje discursivo de su trabajo, para lo que realiza continuas investigaciones en los ámbitos performativo y material, recurriendo a contorsiones y situaciones ridículas que  recogen sus vídeos y desarrolla posteriormente en otros soportes como la escultura, el dibujo o los dioramas; siempre previo estudio en unos cuadernos de bocetos, que custodian la clave de su práctica. El tono aúna lo hilarante con lo patético, vinculada la narración a lo estrictamente personal y  doméstico cotidiano en clave femenina. La artista juega con el concepto de disonancia cognitiva tratando de establecer una dinámica interactiva  en tanto que su obra sea percibida de un modo paradójico, atrayendo y repeliendo simultáneamente al espectador.

Para ampliar la visión y completar el sentido del vídeo, la artista ha realizado una serie de dibujos y dioramas, estructurados en bloques que se distribuyen por la galería. Estos soportes facilitan recrear visiblemente las hibridaciones de lo humano con lo objetual y animal, alumbrando un catálogo inédito de seres a medio camino entre la ciencia ficción y la pesadilla. Son los pobladores de nuestro mundo, nosotros mismos recreados por la imaginación y el espíritu crítico de la artista.