De marginal y proscrita a niña mimada: la novela negra se abre hueco en Alfaguara con su propia serie interna en la editorial, de nombre directo (Alfaguara Negra) y que abrió fuego el pasado 23 de enero con ‘Un gramo de odio’, el primer texto de Franz Deplanque tras su gran éxito en Francia. 

Más de 13 novelas integran las primeras entregas de Alfaguara Negra, que no tiene otro objetivo que separar del resto de la oferta, para hacerla más visible, todos los manuscritos traducidos al castellano en el que la constante sea la estructura del género negro. Con la primera, ‘Un gramo de odio’, Deplanque narra la historia de Jon Ayaramandi, asesino profesional que después de una treintena de asesinatos se despide de su carrera para asentarse en una pequeña ciudad del País Vasco francés, una historia que incluye múltiples referencias a la música de los 70 y 80 (The Kinks, Led Zeppelin, Frank Zappa).

Otra apuesta es ‘Venganza’, segundo título de la colección y último de Benjamin Black, seudónimo con el que el consagrado escritor irlandés John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) inició una exitosa saga de novela negra protagonizada por Quirke, patólogo forense y aficionado detective. Según muchos es el mejor de los libros escritos por Banville hasta ahora, algo muy prometedor para un autor que ya ganó en 2011 el Premio Franz Kafka y que es el elegido por los herederos del mito Raymond Chandler para continuar con la saga de Phillip Marlowe.

Otras novelas de la serie son ‘El lémur’, también de Benjamin Black, ‘Grito en el hielo’ (Camilla Ceder), ‘Un crimen en Calcuta’ (Paul Theroux), ‘Las alas del dinosaurio’ (Sissel-Jo Gazan), ‘Las viudas de los jueves’ y ‘Betibú’ y ‘Tuya’ (Claudia Piñeiro), ‘Naturaleza casi muerta’ (Carmen Riera), ‘Los enamoramientos’ (Javier Marías).