Guillermo Cabrera Infante fue un cinéfilo empedernido, un autor capaz de alimentar su literatura de cine y darle al séptimo arte más de una excusa para hacer obras. Galaxia Gutemberg publica ‘El cronista de cine’, su primer volumen de obras completas.

Dentro de ese compendio están ‘Un oficio del siglo XX’ y otros escritos de corte cinematográfico que dan buena respuesta de la pasión cinéfila de este cubano revolucionario primero, exiliado después, que creó legiones de fans. Cabrera Infante no dejó de escribir jamás, estuviera cuerdo, enfermo, solo o acompañado. En total serán ocho volúmenes los que Galaxia Gutemberg publicará al final. En esta recopilación entrarán reportajes periodísticos, críticas, artículos, ensayos, relatos, cuentos y novelas. Una parte ya ha visto la luz en estos años, como ‘La ninfa inconstante’ (en 2008) y ‘Cuerpos divinos’ (hace dos años).

Editado por Toni Munné, responsable también de las obras completas de Mario Vargas Llosa, Francisco Ayala y Juan Goytisolo, el primer volumen de las de Cabrera Infante se vertebra en torno a ‘Un oficio del siglo XX’ (más de 1.500 páginas) y de la creación del personaje G. Caín, álter ego del escritor a la hora de ser crítico, lleno de humor, inteligencia y ganas de no ser trascendente si no era con el ingenio. Fue usado durante toda la segunda mitad de los años 50 por Cabrera Infante.

Alrededor de esta estructura aparecen decenas de críticas y textos no vistos hasta ahora. Entre esas entrevistas figuran las que le hizo a Fred Zinnemann, Cantinflas, Luis Buñuel, Anthony Mann, Tennessee Williams, Graham Greene o Marlon Brando, entre otros. El volumen incluye al final un texto inédito, aparecido entre las numerosas anotaciones manuscritas que Cabrera Infante fue agrupando bajo el título de ‘El Cartucho’.

La pasión por el cine de Cabrera Infante le venía “casi desde la cuna”, reflejada en las críticas que hizo para la revista ‘Carteles’. A partir de la Revolución cubana, en enero del 59, Cabrera Infante empezó a publicar en “Lunes de Revolución”, una de las mejores revistas culturales de su tiempo. Más tarde, decepcionado con la Revolución, optó por  un primer exilio interior. La desafección le llevó a la represión del régimen que le llevaría luego al exilio.