Esta muestra (hasta el 5 de mayo) permite conocer de primera mano las distintas etapas creativas de Carmen Calvo (Valencia, 1950). La selección de obras, realizada por el comisario Alfonso de la Torre y la propia artista, nos sumerge en el particular universo de esta artista conceptual, que, con su manera de hacer, ha sido entendida también por el gran público, que de una manera natural conecta con su mensaje comprometido y a menudo emotivo, a pesar de su indudable complejidad.

Imagen de portada: ‘Y no ha quedado para nadie’ (Carmen Calvo)

La exposición no se organiza cronológicamente, sino estableciendo un juego de afinidades, en grandes salas que permiten ver con facilidad el conjunto, y discurrir después en un orden libre, a la medida de cada visitante. Esta manera de disponer las piezas provoca encuentros de obras de distintas épocas o realizados con diversas técnicas, que revelan la enorme coherencia del trabajo de Carmen Calvo. Adición, collage, suma, intervención, objeto, son palabras que definen su trabajo, y que están presentes en cada una de las obras de esta exposición.

Además de su dedicación al dibujo y la pintura, es novedosa en sus procedimientos y en la elección de materiales: en los años 70 trabaja frecuentemente con barro (reflejo de su interés por la arqueología y de su trabajo años atrás en una fábrica de cerámica), a partir de finales de la década de los noventa, empieza a introducir objetos encontrados (le interesa la idea, ya defendida desde el surrealismo, de que la elección de un objeto ya es un acto creativo) y fotografías en sus composiciones sobre lienzo o caucho, y crea escenografías a base de instalaciones.

‘Recopilaciones y Paisajes’, fue capital en el comienzo del reconocimiento de su quehacer, pues se mostraron en la exposición ‘New Images from Spain’, ya histórica, celebrada en Nueva York en 1980 en el Solomon R. Guggenheim Museum. Esa exposición, comisariada por Margit Rowell, supuso el primer reconocimiento internacional de la obra de Calvo, quedando una de las obras en la colección de dicho museo norteamericano. Son obras construidas pacientemente por la artista con arcilla, luego pintadas y montadas sobre el tejido, sujetas en el mismo mediante hilo de empalomar.

Cabe destacar las dos piezas presentadas a la 47 Bienal de Venecia en representación de España, presentes en esta exposición: veintiuna grandes obras sobre pizarra, propiedad del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía), y la impresionante obra ‘Una conversación’ (un gran cubo de 4 x 4 x 4 metros, situado en el centro de la sala principal, y repleto de cientos de objetos), reproducida íntegramente aquí. Solo con mirarla podemos imaginar el enorme esfuerzo físico de esta artista para concebir estas dos piezas casi monumentales, desde la soledad de su estudio.

Esta exposición nos brinda la oportunidad de bucear en un mundo a veces aparentemente imaginario, pero lleno de realidad y compromiso, con el origen (son manifiestas las referencias materiales y estéticas a su Valencia natal en las obras de los años 70, sobre todo), con la mujer (presente de manera implícita o explícita en muchas de sus obras, como objeto y como sujeto), o con la sociedad (ya que se aventura a reivindicar o poner de manifiesto situaciones o convenciones, que deben ser puestas en tela de juicio).

Kubo-kutxa

Zurriola 1. Kursaal – Donostia / San Sebastián

943 251939 – kubo@kutxa.eus www.sala-kubo-aretoa.eus

#CarmenCalvo / @kubokutxa