Francia vuelve a dar algo interesante, un tipo calvo capaz de ser tan diferente musicalmente como único. Más vale tarde que nunca, dicen: Dominique A.
Por Luis Cadenas
Pueden pasar años hasta que alguien descubre, casi por casualidad, a un músico. No importa que el último disco sea de 2009, y que anteriormente haya publicado otros nueve álbumes más desde 1992, que sea una de las voces preferidas de la Francia indie (sí, existe, no todo son Aznavour y adláteres o rap cacofónico). Puede ser la casualidad de un concierto prometido que luego no fue, razón por la cual se deambula por la red hasta llegar a su web y descubrir una canción como ‘Inmortels’ o ‘Des tendeus’, o ‘Hasta que el cuerpo aguante’, título en español de una obra totalmente en francés en la que Cervantes sólo aporta el estribillo. Es Dominique A, en realidad Dominique Ané, polifacético y multi instrumental músico originario de Provins que desde su figura alta, de facciones duras y sonrisa extraña, ha cautivado a miles desde que en 1992 se arrancara con ‘La Fosselte’.

Admirado y querido en España (donde hizo varios conciertos de calidad acústica impecable y llenazos en salas), con ‘La Musique’ (2009) saldaba una cuenta pendiente desde que en 2007 se quedara al margen. El desierto quedó zanjado con un disco más que interesante donde aparecen todas las influencias de Dominique A: todas. Siempre orbitando alrededor del pop, colaborando con su famosa ex, Françoiz Breut, con Jane Birkin o con Yann Tiersen, al que le dio el empujoncito final para que luego éste explotara con ‘Amelie’.

Es un forjador de músicos, y de música, un pequeño reyezuelo francés de conciertos cuasi perfectos y que algunos, como Quico Alsedo en elmundo.es, han descrito como “un artesano pop de los que hay pocos. Saca discos como churros sin apenas bajar el nivel, se exige y exige a su público, es simpático sin esforzarse por serlo, tiene discurso, se ríe de sí mismo cuando toca e interpreta con una sensibilidad poco común”. Es, siguiendo una vez más a Alsedo, una especie de “Zidane musical” de imagen poderosa: una gran calva reluciente bajo los focos capaz de atraer a un público muy suculento, elegante y que le aprecia a pesar de que haya dado algún que otro bandazo musical en los últimos años.

Pero esos giros siempre son para abrirse a nuevas formas: salta del rock al pop dentro del mismo disco, con puntos lentos a los que siguen, precisamente, canciones como ‘Hasta que el cuerpo aguante’. Las etiquetas son ya tantas que no valen, desde el minimalismo hasta el pop indie o el folk. Inconformista, iconoclasta de sí mismo, con el ego colocado justo en su punto: para hacer de cada disco otra curva a la que agarrarse, con su voz tocando todos los timbres y dando pie a eso de que Francia realmente produce más voces que músicos. Aunque Dominique Ané, que se merece el apellido completo, sea ambas cosas. Una pena haberle descubierto tan tarde, pero no hay mal que por bien no venga.
INFORMACIÓN:
commentcertainsvivent.com
myspace.com/dominiquea