La mejicana Elena Poniatowska es la nueva Premio Cervantes, considerado el mayor premio literario en lengua española del mundo.

El Ministerio de Educación y Cultura ha otorgado el galardón a una mujer especialmente combativa con los abusos de poder, que además de escritora ha destacado en el periodismo y es merecedora de la distinción por “su brillante trayectoria literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa, y su dedicación ejemplar al periodismo”, según el presidente del jurado y también de la Real Academia, José Manuel Blecua.

Gran noticia para las letras mejicanas y todavía más grande para las escritoras, porque Poniatowska es la cuarta mujer premiada desde que hace 38 años se creara el galardón. Sigue siendo un desequilibrio difícil de entender cuando en la literatura hispanoamericana siempre ha habido cantera de autoras. Antes que ella sólo lo ganaron María Zambrano (1988), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y Ana María Matute (2010).

El éxito de este premio le llega con 81 años, y con la lección de la humildad o bien la frustración bien aprendida. Como dijo en una reciente entrevista a El País, “el éxito es un ratito. Uno nunca consigue absolutamente nada en esta vida. Como decía mi madre, aquí había un cantante que se llamaba Cri-Cri que cantaba ‘allá en la fuente había un chorrito, se hacía grande, se hacía chiquito’. Así es el éxito”. La entrega del premio (gratificado con 125.000 euros) será el 23 de abril de 2014 (aniversario del fallecimiento de Miguel de Cervantes), con los Reyes de España como anfitriones y en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, cuna del escritor.

Poniatowska ha escrito cuentos, novelas, teatro y poesía con varias constantes fundamentales en cada texto: la lucha de la mujer en sociedades machistas, la visión desganada del mundo, la atribulada capital azteca, ese DF omnipresente, la lucha social, la crítica continua de la injusticia y de los conflictos sociales. El periodismo ha ejercido una gran influencia en ella a la hora de escribir, ya que antes se documenta extensivamente y la investigación histórica forma parte de la dinámica de trabajo, lo que da mucho peso al testimonio y al discurso más personal.

 

Elena Poniatowska nació en París en 1932 y recibió el título de princesa Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, hija del príncipe Jean Joseph Evremond Sperry Poniatowski, descendiente de la familia del rey Estanislao II Poniatowski de Polonia. Tal fue el arranque aristocrático y regio de una mujer llamada a ser una de las voces críticas de México. La Segunda Guerra Mundial envió a su familia al exilio mexicano de forma temprana, una tierra que no le era extraña a su familia ya que su madre era parte de un clan de apoyo al presidente Porfirio durante la Revolución. Su padre luchó contra los nazis y más tarde viajaría también a México, donde la familia empezaría de nuevo.

Elena estudió en EEUU (Filadelfia y Nueva York) y al regresar, en 1954, empezó su andadura con las letras al ejercer de periodista en la capital en Excélsior, Novedades y La Jornada, especializándose en periodismo cultural y en el género de la entrevista a autores. Poniatowska ha escrito en numerosas publicaciones, tanto nacionales como internacionales, y ha sido tan periodista como autora, si bien siempre estuvo muy ligada a la prensa en todo momento. En los años 60 empezaría con su carrera literaria al publicar ‘Lilus Kijus’ y ‘Todo empezó el domingo’. Pero el éxito, ése que ella no tiene muy en cuenta, le llegaría sobre todo desde fuera con libros como ‘Hasta no verte, Jesús mío’ (1969), novela basada en una larga entrevista a la lavandera Josefina Bórquez, y con ‘La noche de Tlatelolco’ (1971), acerca de la matanza, principalmente de estudiantes, del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas.